Otroño

.

Cuentan ya para veinticuatro los días que de este otro otoño se han dejado caer en el recordatorio de un viejo año que, como tal, empieza a ultimar y, como cabría esperar, las tardes se acortan, los niños se esconden y los árboles deshojan, lentamente, el libro no escrito para esta mohina estación.

Y, como también cabría esperar, unas y otros, dispersos como chubascos, tanteamos al azar los colores que vendrán con la nueva amanecida, intentando adivinar el valor de la subida, si se da; casi siempre, un incierto seguro resultado que tiende a dejarse llevar. Y así nos va...

Chanclas con gabardina,

paraguas para pasear,

lluvias de esquina en esquina

y vergüenzas del qué dirán.

Escotes de tos ferina,

rebequita de las de sudar,

chaparrón en las cabinas...

Otroño, ¿qué te voy a contar?

— Otoño apenas nos permite intuir una estrategia en su devenir diario, lo que provoca verdaderos problemas de identidad, no tanto para la marca en sí, como para el usuario final. (El rotulador)

Etiquetas
Publicado el
16 de octubre de 2012 - 04:00 h
stats