Viernes Santo

Concluye ya, cielo azul, la Semana Santa de 2016. Viernes Santo con la dorsal anticiclónica sobre la Península Ibérica, Sol en alto y temperaturas al alza. El pasado miércoles 16 de marzo, me atrevía ante ustedes a dibujarles una secuencia de escenarios que tendrían que ocurrir desde el Domingo de Ramos en adelante. Lo cierto es que si bien el vaticinio de la situación sinóptica sobre la Península no asumía demasiado riesgo en la interpretación de mapas isobáricos, el anticipo meteorológico para escenarios locales sí que venía a convertirse en deporte de riesgo que sólo los que se dedican profesionalmente a la cosa del augurio pueden llegar a comprender.

La meteorología, en especial la de ámbito localista, es una ciencia extraña que en ocasiones tiene buena parte de chamanismo y plegaria. Si bien el análisis de la información modelística en abierto, y las escuetas herramientas que los servicios meteorológicos tienen a bien compartir con el común de los mortales, ayudan en la interpretación de las señales nubosas, en ésto del vaticinio tormentoso el conocimiento de las dinámicas atmosféricas y su interacción con las particularidades geográficas hacen de la afición predictora una suerte de quiromancia moderna.

Que de la buena información meteorológica que se transmita en el ámbito localista dependan incrementos o descensos del PIB municipal, es materia de estudio que alguien algún día debiera tantear. Si bien es cierto que las cofradías, mal que pueda pesar, llenan hoteles y terrazas, y suponen el salvavidas de más de un negocio en la ciudad, también es cierto que la gestión de la información que hoy existe deja mucho que desear, ante decisiones bastante incomprensibles que han podido verse aquí y en el resto de la región. Las imágenes del Domingo de Ramos en Córdoba y del Martes Santo en Sevilla, hubiesen sido fácilmente evitables con la existencia de un adecuado canal de información, que supere de una vez el cuñadismo meteorológico que con tanta frecuencia tiende a darse en estos días del año.

Prensa, radio, televisión e internet, en todos los medios el deseo se mezcla con la interpretación de los "automáticos" meteorológicos, salvaguarda del paseante ocasional y tormento del meteorólogo profesional (y amateur). Sea como fuere, hoy es Viernes Santo y la lectura es clara, sol en alto y calles llenas, acaba la penitencia y la vista puesta en la Semana Santa de 2017, ya bien entrado el mes de abril, para la que la cabañuela estadística dicta que volverá a tocar mirar al cielo según medie el día. Que Santa Bárbara proteja.

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25 de marzo de 2016 - 01:41 h
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