Los nuestros son los suyos

Está cortada la carretera a la altura del puente. Me acerco al adarve. El barro me cubre los tobillos. La fotografía es desoladora. El agua queda a un palmo de la baranda. No llueve. Pero el río no para de crecer como un manto de aceite hirviendo. Ha inundado el paisaje de color marrón oscuro. Del color del fango. La naturaleza es sabia y asigna el color negro a lo quemado y el marrón a la mierda. Los dos cumplen una misión de alerta que acatan todos los animales salvo el hombre. La única bestia que desafía a la naturaleza construyendo presas para vaciar las cuencas y edificios para llenarlas. Concepción Arenal decía que no hay animal tan manso que atado no se irrite. Igual le ocurre al agua cuando quiere bajar libre por su cauce y el hombre no le deja. Abre cárcavas como trincheras para dar salida a su cólera. Y mientras encuentra el camino inmemorial de regreso, ridiculiza al ser humano arrastrando su insolencia consigo.

El agua y la venganza son así: te visitan cuando menos se las espera. Y el daño es doble por la lógica indefensión que conlleva el olvido. Antes del diluvio, tapiamos la puerta. Mientras llueve, esperamos precavidos. Pasada la tormenta, rompemos el dique y olvidamos. El agua y la venganza actúan justo al revés: aguantan y aguantan hasta que la piel y la tierra gritan basta. Para entonces, ya no hay diques en las puertas. De la casa. Ni del alma. Y todo se inunda de marrón oscuro. Del color de la mierda. Ahora llueve racismo y xenofobia por toda España. La lluvia es fina e invisible porque no aparece en los mapas del tiempo. Sin embargo, los móviles, la red y la televisión están atestados de mensajes contra el moro, el negro, el gitano y por la unidad territorial y confesional del Estado. En una de estas cadenas reaccionarias el tema de debate era: "¿Por qué nos molestan los musulmanes?" Fíjense que no se preguntaba si los musulmanes molestan. No. Se daba por supuesto y los contertulios vomitaban respuestas para incendiar aún más a la audiencia.

Por distintas razones, algunas injustificables, muchas personas se cubren la cabeza. Y por una sola razón, siempre injustificable, muchas más se cubren los ojos. Es casi imposible hacer entrar en razón a quien se los venda con prejuicios. Poco importa su ideología o confesión. De ahí que deban ser judíos quienes condenen al sionismo; musulmanes al yihadismo; cristianos a la codicia de la jerarquía católica. Porque no son los nuestros: son los suyos.

Algo similar está ocurriendo con el ataque permanente al derecho a decidir de los pueblos. Lo que nadie cuestiona sobre sí mismo y que sin embargo se ataca desde la práctica unanimidad de los medios de comunicación, con la palabra, siempre con la palabra: desafío, abismo, peligro, amenaza… Las memorias colectivas deben ser las unidades embrionarias del poder político. La mía es andaluza. Y me molesta que decisiones que afectan sólo y exclusivamente a mi memoria colectiva se tomen desde un centro de poder político o económico a miles de kilómetros de mi vida. Justo donde vuelven a emigrar los andaluces. A la vendimia francesa. O a buscarse la vida en trabajos no cualificados con la maleta llena de títulos universitarios. Como si estos últimos 40 años de autonomía no hubieran existido. Como si los andaluces hubiéramos abdicado de nuestra libertad apenas conquistada. Como si el andaluz volviera a ser el único animal tan manso que atado no se irrita. Como si todo hubiera sido un sueño. Y ahora, una pesadilla.

No quiero creerlo. Porque conozco a miles de andaluces que no soportan esta quietud. Desde los que esta mañana pararon el desahucio de María de Mar, a los que ayer tarde se unieron para luchar por el nombre y la memoria de la Mezquita, pasando por los que denuncian que los jornaleros cobren 15 euros en La Carlota. El ser humano sólo se dignifica rebelándose contra las bestias de su especie y obedeciendo preventivamente a la naturaleza. Por desgracia, el animal humano que se rebela contra la naturaleza es incapaz de rebelarse contra sí mismo. Aunque no llueva.

Etiquetas
Publicado el
19 de septiembre de 2014 - 19:33 h
stats