El comienzo

En estas fechas cambiamos de deportes. Interrumpimos nuestras regulares sesiones de pádel, cuadramos peor con los amigos las de futbito, desaparecen nuestras flexiones en barra (de bar) con las que vemos el fútbol nuestro de cada día y soñamos con un viaje navideño a Londres para vivir un boxing day. A nuestro alrededor, las rutinas llenas de anglogerundios de gimnasio se sustituirán por un general calentamiento de mandíbula y maseteros prestos a enfrentar su particular Tourmalet de peladillas, almendras y turrones.

Ojalá tengamos tiempo, descanso e inspiración para los nobles ejercicios de la lujuria. Ojalá nuestras contracturas por estrés no nos impidan completar adecuadamente los abrazos. Nuestros pulgares e índices afrontan su momento de apogeo con los SMSs, MMSs y WhatsApps que multiplicaremos como un hálito contemporáneo de vínculo afectivo, familiar o de cortejo torcal.

Hay que estar en forma en Navidades. Demasiados planes concentrados, demasiado afán de escapismo introspectivo, también de alegría extrovertida. Si alguien corre riesgo de soledad, lo sabrá en Navidad. Si alguien tiene demasiada familia, la Navidad reubicará sus afectos. Si usted no ha visto Qué bello es vivir u Oliver Twist (¿de qué planeta es usted?) a buen seguro tendrá su oportunidad. Si usted necesita reconfortarse, a buen seguro buscará un rato con la persona que puede guarecer su ajado espíritu. Si quiere viajar, los billetes están muy caros...

Pero quien más cuidados y preparación necesita es nuestro optimismo. Desde luego, el colectivo. Rodeados por frases que apelan a los buenos sentimientos y los mejores deseos, con un mensaje real que nos dejará fríos, algo nos dice que hay un mañana. Hasta ahora, siempre lo ha habido. Resistan, agasajen sus gaznates con líquidos masajes áureos y tintos, perfeccionen su carcajada, cultiven buenas canciones y lean íntimamente. Como un falso nueve, el futuro les hará un buen desmarque esperando su pase. Usted debe estar preparado. Y a ser posible, satisfecho consigo mismo. De nuevo, éste es el comienzo.

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24 de diciembre de 2012 - 07:00 h