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El aburrido becerro de oro

Luis Medina

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Existen muchos y cansinos rituales que se repiten año tras año por estas fechas. Tras un mes de noviembre de avanzadilla publicitaria, la Navidad invade nuestra plácida e introspectiva vida de otoño con el alumbrado a primeros de diciembre, como si del inicio de una Feria se tratase. El anuncio de la Lotería, las burbujas de Freixenet, cientos de Papás Noel en anuncios y series, Nani Roma preparando el Dakar (ciudad argentina desde hace algunos años), marisco subiendo de precio, villancicos de ayer hoy y siempre en voces de niños mientras sufrimos en silencio en un centro comercial, o aún peor villancicos a ritmo de rumba y voz visceral de grupos tipo “Siempre así” hostigando nuestra compra en el supermercado de la esquina... Todo eso ocurre antes de que una mañana el soniquete de los bombos girando y los niños de San Ildefonso  anuncien que el Rey está ensayando su plenitud de orgullo y satisfacción delante de una foto familiar con cada vez menos integrantes.

Cada Navidad es una copia, casi una compulsa de la anterior, y cada vez con una Prenavidad más larga y desabrida. Pero lo peor ha sido una incorporación relativamente reciente en términos históricos: las noticias deportivas acerca del Balón de oro. Creo que los políticos no admiten preguntas en sus ruedas de prensa para evitar que les pregunten si van a votar a Cristiano Ronaldo o a Messi. Cada gesto de estos Aarones del presente se convierten en el nuevo becerro a adorar por un entramado periodístico cada vez más alejado del aficionado. No saben cómo aburren con un tema que realmente poco interesa al buen aficionado al fútbol.

Cuando parece un problema realmente complicado pensar que un político pueda conectar verdaderamente con la sociedad, descubrimos que otro colectivo se acerca a pasos agigantados a ese limbo iluminado de un mundo que no es el nuestro: el periodismo deportivo. O lo que queda de él. El balón de oro... o el FIFA World Player... o el tostón de platino. Que me da igual. Que hablen de otra cosa, por favor.

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