El cartel de Billy

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El Mayo Cordobés ya es un éxito. Sin que haya comenzado el mes que, por antonomasia, más proyección presenta sobre la ciudad de los califas, ya se habla de él. Al menos, en el ámbito más cercano.

Por primera vez y gracias a un cartel, el Mayo Cordobés se plasma con una imagen bien distinta a como se había hecho antaño. De manera particular, un joven, de buen parecer y ataviado con algunos de los elementos más propios de la tierra cordobesa, es el centro de atención por culpa de su estilo.

La imagen no ha dejado indiferente a nadie. Muchos han sido los que, asombrados, han criticado la mezcolanza que supone ilustrar dicha lámina con un tipejo de carácter más bien juvenil que luce palmo en vaqueros. ¿Y qué hay de malo en eso?

Desgranando las entrañas de la estampa, se puede deducir que, dicho cartel denota que Córdoba intenta dejar ser rancia. Con perdón. El carácter añejo se ha suprimido por un perfil que muestra las facciones más comunes del joven cordobés.

Su protagonista elimina de un plumazo tópicos donde se mostraban instantáneas de calado serio, con hombres de gesto sobrio o mujeres hechas a la antigua. Ahora se dibuja un perfil que da respuesta a alguien que con alegría se muestra orgulloso del mes más importante de la tierra en la que vive.

El hecho de que el protagonista posea un catavinos, un clavel y un sombrero cordobés, concede contemporaneidad a la imagen. En ella se conjuga juventud y tradición. La juventud es la base fundamental de apoyo en la que hay que sostener las tradiciones.

El cartel es tan acertado como propio para la época. De una vez, la mujer cordobesa ha cedido su espacio al hombre. Sin duda, un reclamo poco utilizado que puede adquirir fuerza en sucesivos episodios.

Porque, en el fondo, el cartel es innovador, rompedor, ambicioso. Resulta evidente que se trata de un acierto para muchos y de algo reprochable para otros. Nada más cerca de la realidad de la propia vida.

Su protagonista, de nombre Guillermo, es un joven hecho a sí mismo. Un hijo de la Democracia, que ha crecido en un entorno sano y puramente cordobés. Deportista desde edades tempranas, Billy, como le llaman en su entorno más cercano, es un fiel reflejo de la Córdoba de hoy. Bravo.

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5 de abril de 2013 - 20:28 h