Coronavirus: Cuando Sevilla era mar y Cádiz tres islas

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Para qué sirve estudiar: ahí van tres tazas de virus. Para qué sirve ser el segundo mayor destino turístico del mundo: ahí va la tragedia. Queremos estar fuera de la historia, dominarla, pero estos días, más que nunca, nos recuerdan que las glaciaciones también van con nosotros. Nos vamos a volver a reformular, y bien, después de Ésta. Y para saber cómo, sirven, además de los economistas, los humanistas. No miraremos igual a quienes decían protegernos y no lo hacen, porque están en otra cosa. Una buena acreditación les hace falta. A partir de ahora, subirá el nivel de preparación de la política. Miraremos mejor a quienes antes nos pasaban desapercibidos, los de la bata verde de la pública, a los que no queríamos ir a ver. Vivirá la Guardia Civil en el País Vasco y el ejército en Cataluña, porque al final, en la debilidad y el temor, queréis que os cuiden y ellos lo hacen. Nosotros los andaluces, quizás, volvamos a pensar que lo nuestro es la industria, la ciencia, el desarrollo, el avance y no el turismo: y que eso no nos impide la juerga.

Nosotros, íbamos a estar comprando i-phones como churros toda vida y mientras los chinos trabajando. Íbamos a estar al sol y los alemanes trabajando. Íbamos a estar de abril y mayo, y los coreanos, trabajando. El mundo para nosotros no iba a cambiar: ahí van tres tazas de Historia. Los procesos que mayoritariamente incentivan y cambian nuestra historia son los traumáticos: las guerras, las pestes, el clima. Sevilla, hace 2800 años, era puerto de mar. En ese tiempo, había un estrecho, una ría, desde Lora del Río hasta Coria. Córdoba tenía este mar a apenas 90km lineales río abajo. Cádiz eran tres islas. Y medio valle del Guadalquivir era solamente y nada más que agua.

¿Creían aquellos antiguos que ese mundo no iba a cambiar? Ese valle del Guadalquivir que era casi todo mar, comenzó, en un momento determinado, a colmatarse, de sierra a sierra y de este a oeste. Sociedades a las que el agua les trajo riqueza comenzaron a producir y producir hasta modificar la tierra. Donde había mareas llegaron los humedales, donde había humedales, tierras secas. Tanto, que tuvieron que reinventarse. Sevilla acoge política, folclore y administración donde antes tuvo mercantes. Cádiz sigue construyendo barcos, pero no como antes. Córdoba, capital de las capitales de la tierra más rica, qué sipote haces. ¿Que no se volverá a inundar? Sevilla está sólo en la cota +8.....

De Ésta saldremos distintos; en barco y en tierra. Vendrá una crisis de deuda, porque el "cerrojazo" hay que pagarlo. Y vendrán recortes, porque no tenemos esos 200mil. millones capitolinamente cantados en los ahorros. Los pillos lo volverán a intentar. Vendrán nuevas relaciones, nuevos trabajos útiles, caerán afortunadamente otros. Nos volveremos a centrar en la especie y no en su "a" o su "o". O en su partido del domingo. Sabremos que siendo el "velador" de Europa, el de terraza de bar digo, no vamos a parte alguna. Sabremos que hace falta un Estado reforzado, como siempre fueron las tierras que avanzaron, porque luego se le echa en falta para todos, ya que la peste, a todos nos iguala. Sabremos que hay que volver a cuidar al de al lado y que lo superfluo, nos ha hecho débiles.

Sabremos que un día fuimos tierra y mar y hoy autovía. Y queremos volver a ser industria. Y lo que sin duda sabremos es que, a nosotros los andaluces hoy modélicos en la tragedia, los que más nos vale, es esa "bata verde" en todas sus funciones públicas que nos sacan adelante, que hoy nos vuelve a hacer parte del mundo avanzado.

A ver quién se atreve ahora cuando salgamos de Ésta a recortar en la Res de lo público. A decir que las piedras no valen. A decir que lo único que importa es el negosio.

Volveremos, pero a ser especie, y no especia, como hasta ahora.

Fuerza, que aún nos queda.

@AntMonterrosoCh

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Publicado el
23 de marzo de 2020 - 19:21 h
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