Sobre este blog

Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

Tren

Un tren de media distancia

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He tomado un tren de media distancia. Es gracioso, va al mismo sitio que un tren de alta velocidad, pero más despacio y más barato.

No entiendo bien la diferencia.

Acaso estamos dispuestos a pagar por el tiempo. Por “el poco tiempo”, mientras también pagaríamos por tener más tiempo para la vacación, el disfrute o lo que sea.

Es una contradicción. Otra más.

Pero yo elijo ese tren que se detiene en apeaderos en los que casi nadie sube o baja porque tienen coches o les importa una mierda el tren.

Veo naranjales, trigo, el puente, el río y un rebaño de cabras desde la ventanilla del tren de media distancia. Amapolas fogosas y fugaces. Bonitas como la sonrisa de una camarera, si yo fuera capaz de escribir una comparación tan casposa como ésa en un medio como éste.

En uno de esos apeaderos de la vía ferroviaria hay una construcción desolada (tal vez un antiguo almacén de mercancías, qué se yo). Alguien ha escrito con un spray: Petra Puta. Intento hacer un comentario de texto sobre el asunto.

Barajo la posibilidad de un novio despechado o la de una compañera de instituto envidiosa, me importa un pimiento. Contemplo la posibilidad de que estuviera escrita sólo para mí, el tipo que va en tren en un asiento de ventanilla.

El amor y su relato es una media distancia. No se acaba. Es una canción en mezzo tempo. Y gracias.

El gran Monterroso ya nos explicó la cara de una vaca que mira al tren.

 A mí me gustaría contar cómo el pasajero del asiento 121 coche 5 ventanilla ve a la vaca. Lamiéndose.

Y todo esto es política. Y media distancia.

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Como desde siempre he sido reacio a levantar pesos o manipular herramientas, pero sé leer, escribir y hablar, he acabado trabajando (es un decir) en medios de comunicación escritos y radiofónicos. Creo que la comunicación y la cocina tienen muchas cosas en común: por ejemplo ambas necesitan emisores y receptores, y tienen una metodología parecida, una suerte de sintaxis y de morfología que deben ser aplicadas. Cocino habitualmente en casa y mi último descubrimiento ha sido comprobar que recoger y limpiar utensilios mientras preparo la comida es muy bueno: ha cambiado mi vida, de hecho. Buen provecho a todos.

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