First (and last) Dates

Veo, a veces, ese programa de supuestas primeras citas en un restaurante que ponen en la tele y me parece una genialidad. Un estudio impostor de una presunta sociedad a la que pertenezco.

Es un producto de nuestro tiempo: la verdad está en otro lado, lo verosímil se mete en tu salón a través de una pantalla. Y tú, incauto, con los brazos bajados, te lo tragas.

Eso que llamamos mayúsculamente La Verdad se ha quedado para conversaciones de parroquianos en un bar. Así sería el ágora hace siglos, supongo.

Tal vez sea un signo de los tiempos. Lo único reconfortante es que nos toca verlo, escucharlo… soportarlo. Y contarlo.

Las citas de ese programa de la tele tan gracioso intentan hacer un barrido social: heterosexuales, homosexuales, de edades diferentes, canis, pijos, frikis, curritos, malempleados, explotados, explotadas, con piercings, jubiladas, viudos, transexuales… la mazmorra del androide.

Verosímil. Pero mentira.

Como la impostura de intentar hacernos creer que los encuentros de siempre son como una primera cita.

Where´s Magic?...… Magic has gone.

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Publicado el
12 de febrero de 2017 - 03:24 h
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