Cernuda

(a México)

El próximo jueves comienza Cosmopoética y el pasado jueves Luis Cernuda cumplió 115 años. Aún no entiendo por qué la organización del festival no convoca a poetas muertos para que reciten y siempre invita a poetas que van a morir. Yo cambiaría esa política.

En esta edición, la reunión poética está dedicada a México. Cernuda vivió y murió en ese país ultramarino que tiembla. Después de sus exilios británico y estadounidense, el poeta sevillano se mudó allí porque quería volver a vivir en una tierra donde se hablara español. Tal vez sea cierto eso de que la patria es la lengua. Tal vez no.

¿Qué diría hoy de España el que escribió Díptico Español? ¿Volvería a decir aquello de que España es "la tierra de los muertos donde ahora todo nace muerto, vive muerto y muere muerto"?

En ese poema espectacular de su libro Desolación de la quimera, Cernuda se confiesa "un español sin ganas, que vive como puede bien lejos de su tierra, sin pesar ni nostalgia".

En estos tiempos que corren también hay muchos españoles sin ganas y otros con demasiadas ganas. Hay de todo y en todas las viñas de los señores que tienen viñas.

Me gustaría fumarme un cigarro con usted, Luis, y decirle -con la boca pequeña- que esta España ya no es como la que fue la suya y le echó. Pero no sé si sería capaz.

Es posible que Cernuda esté hoy removiéndose en su tumba del cementerio Panteón Jardín de Ciudad de México.

Y no por culpa de los terremotos.

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24 de septiembre de 2017 - 03:00 h
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