Paquetes de regalos

¿Qué fue antes, la Navidad o el All i want for christmas is you interpretado por Mariah Carey? ¿Acaso mucha más gente ha tenido un mínimo de éxito cantando la misma canción? Maldita sea. ¿Qué ponían en las emisoras de radio antes de este jitazo? ¿Qué?

Siempre he pensado que esta muchacha no ha dado más que Fantasy como tema genial y como el punto y casi final para los shorts vaqueros noventeros de tiro alto siempre acompañados de camisetas tipo top (ombligueras o como buenamente se llamen). Es evidente que me equivoco.

¿Casualidad que se llame Mariah y lo pete con una canción navideña? Está claro que sí, no tiene sentido abrir debate.

Yo soy más de villancicos gitanos. Me hacen sonreír. Eso sí, aún me pregunto en qué momento del trayecto los Reyes Magos pasan por Holanda (Olé, olé, Holanda y olé, Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve) y ciertamente me es indiferente el por qué de esa parada.

Total, Mariah Carey da la clave cada año (muchos piensan que cada vez más temprano pero eso es mentira, igual que lo de que ‘el invierno ha entrado muy tarde este año’, a ver, ¡que llevamos décadas igual! Lo que nos falla es la memoria, ponerse un postit con el día que empezó el frío y veréis como coincide de un año para otro, hombre ya): ya es Navidad.

Y con ella los regalos. Porque esto es algo muy guay de la Navidad: los regalos.

En mi familia (claramente es por culpa de mis gestos de rechazo mortal durante años a los obsequios que me hacían y no me agradaban) vamos con la verdad por delante y nos compramos los regalos a la cara. A ver quién tiene huevos de decir que algo no le gusta si lo ha escogido él mismo.

Claro que somos gente adulta. Si hay niños esta metodología stop fracasosstop fracasos no funciona.

Mi madre (en una muestra más de su capacidad de improvisación divina) me hizo creer de niña que los juguetes cuyo ‘código’ empezaba por más de 1 o 2 no llegaban jamás a nuestro barrio por el tema del reparto por códigos postales. Así, nunca pedí nada que costase más de 2.995 pesetas. Una crack.

Dicen que ‘la Navidad es para los niños’. Esto… ¿no? A mucha gente le gusta hacer dulces Navideños (y durante todo el año, en serio, hay un problema global con los dulces y culpo directamente a Instagram) y decorar sus casas para estas fiestas más que cuando eran pequeños y, muy probablemente, se implicaban de cero a nada en la puesta y recogida del árbol.

¿Hola? De pequeños no teníamos ni un puto duro para comprar nada. Esto… vale. No tiene sentido seguir por aquí… Al menos con la paga de 100 pelas teníamos capacidad de ahorro. Juas.

Hay más. Gracias a esos dineros que ahorrábamos de niños levantamos todo un imperio nacional que a día de hoy se mantiene: las tiendas de veinte durosveinte duros. No sé cuantas figuritas inservibles de payasos y/o arlequines de porcelana (siiii, segurooo) que como dice mi padre "asustaban al miedo" pude apañar cada Navidad (Día de la Madre, Cumpleaños…así hasta que el dormitorio de mis padres se convirtió en la habitación del pánico). Regalos paquete inigualables.

Y es que cuando hablo de paquetes de regalos me refiero a cagadas. Sí, esto pasa. Regalamos mal y aún por encima nos fastidia que no acierten con los nuestros.

Hace tiempo que me libre de esa agonía. No obstante, el truco es ensayar las caras en el espejo. Créete a ti mismo.

Lo mejor: haz buenos regalos. Así, pase lo que pase, has ganado.

Una última cuestión: ¿cómo se abren los regalos? En serio, ¿qué es lo que da mala suerte joder el papel o no romperlo? Esto debe depender de la inventada de turno que alguien tuvo en un momento dado en una situación geográfica concreta y el éxito o fracaso que consiguió de hacer correr el bulo de una u otra opción.

Rompáis o no el papel, Feliz Navidad majos.

http://www.youtube.com/watch?v=gW52gr6uLRM

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24 de diciembre de 2013 - 08:00 h
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