Adeba, eternamente joven

El club cordobés, toda una referencia en el baloncesto femenino de formación, celebra su vigésimoquinto aniversario con una fiesta intergeneracional

Adeba brinda por sus 25 años... y por los que vendrán. Leyendas locales, pioneras del deporte de la canasta en Córdoba, se reunieron con un puñado de talentos emergentes, directivos de antes y de ahora -la mayoría coinciden-, entrenadores y familiares, benefactores variados y amantes de esta modalidad en las instalaciones de la Diputación Provincial. Allí protagonizaron todos un abrazo simbólico, un hermanamiento de ilusión y esfuerzo para una entidad que ha sabido adaptarse a los tiempos con orgullo y tenacidad. Siempre modesta en medios, pero con superávit de corazón. Así nació, en 1989, de la mano de un puñado de jugadoras que habían compartido aventuras en el histórico Figueroa y que decidieron que era el momento de lanzar un reto nuevo. De aquella semilla nació el Adeba, cuya presidenta, Pilar Carmona, empezó en la pista y terminó en el despacho. Como Carmen Díaz, otra de las señas de identidad del club, que sigue desviviéndose por un proyecto que ha vivido desde su origen.

Todo en el Adeba es natural. No hay impostación ni grandes ínfulas en un club que se especializó, desde el principio, en el baloncesto femenino. Y le ha ido mejor que bien. En el aspecto deportivo, se entiende. En lo demás ha ido saliendo adelante con soluciones imaginativas, riesgo y planes de gasto medidos al céntimo. Como todos. Si el baloncesto masculino ha sufrido el rigor de la retirada de los patrocinadores, qué podríamos decir del femenino. El equipo sénior de Adeba, radicado desde que se inauguró en el pabellón del Naranjo, ha estado siempre entre los punteros de su categoría. La Primera Nacional ha sido su hábitat natural y, en ocasiones, ha arrasado en el campeonato. Se ha ganado en la pista ascensos que luego no se pudieron concretar por falta de medios económicos. No fue sólo una vez. Hubo tristeza, pero nadie se volvió loco ni se hipotecó para poner en peligro la estabilidad del club. En Adeba hay hondas raíces y todos tienen muy claro cuál es el rol que deben cumplir. Lo suyo es el deporte base. La presencia en categorías nacionales es una consecuencia de lo primero, un escalón final en la progresión de sus deportistas. Construyen desde abajo.

El Adeba es actualmente una potencia de primer orden en el ámbito provincial y andaluz. Sus equipos pelean por los títulos en todas las divisiones de base y conquistan un buen puñado, además de aportar material humano a las selecciones de Córdoba, de Andalucia e incluso nacionales. Como todos los modestos, tiene que resignarse a ver cómo sus figuras se marchan buscando horizontes más prósperos. La última en salir ha sido Andrea Alcántara, una chica con extraordinarias cualidades, que fichó este verano por el Conquero de Huelva -el máximo representante del basket femenino andaluz- y que con sólo 15 años ya ha debutado en la elite. En el 25 aniversario del club tuvieron un homenaje especial para ella.

Miguel Reina, presidente del Instituto Municipal de Deportes (IMDECO), Agustín Palomares, diputado de Deportes y Antonio de Torres, presidente de la Federación Andaluza de Baloncesto (FAB), respaldaron con su presencia un acto sencillo y emotivo, que fue presentado de modo ameno por Juan Martínez, en el que se produjeron reencuentros y se desgranaron vivencias compartidas. "El agradecimiento es el combustible de la felicidad", dijo la presidenta, Pilar Carmona, desde el atril del escenario. Luego, Antonio de Torres, presidente de la FAB, dio a Adeba las "gracias por existir". Reina y Palomares recalcaron su admiración por el trabajo serio y competente de un club singular, que compite para ganar más allá de las clasificaciones. Veinticinco años dan para mucho. Las vitrinas del club están repletas de trofeos, medallas y diplomas, pero lo auténticamente valioso no está a la vista del público. El Adeba es su historia y es su gente. Un ejemplo inspirador para todos.

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7 de noviembre de 2014 - 12:36 h
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