¿Penalty o piscinazo?

 

"Los Presupuestos son un desprecio absoluto para Córdoba"

(Francisco Carmona. Secretario general de Construcor)

A los Presupuestos Generales del Estado le ocurren lo mismo que a un penalty. Un señor en pantalón corto cae dentro del área pequeña y media España ve una pena máxima de libro y la otra media un piscinazo de juzgado de guardia. No sabemos de qué lado estará usted (y ni siquiera nos importa) pero ya va siendo hora de admitir que la verdad es un espejismo con apariencia material. Si no cómo se explica usted que los Presupuestos Generales del Estado entren en la provincia de Córdoba por la mañana temprano y en apenas una décima de segundo hay quien los ve guapos de comérselos y hay a quien les levanta el estómago.

Hablamos de un documento lleno de cifras contantes y sonantes asociadas a proyectos concretos que se pueden señalar en un mapa. No hablamos de literatura, ni de filosofía, ni de prosa lírica, ni incluso de historia ahora que la historia se estira y se encoge como un chicle Bazoka. Pero nada, usted escucha hablar a los exégetas de las cuentas públicas que el Estado dedica a Córdoba cada año y es como si estuvieran contemplando dos mundos diferentes de dos galaxias diferentes de dos universos diferentes.

Las declaraciones del señor Francisco Carmona que recogemos más arriba se enmarcan en este experimento fenomenológico que queremos hacer hoy. El responsable de la patronal de la construcción ha debido leer el documento y asegura sin discusión que

los presupuestos son un desprecio absoluto para Córdoba. Textualmente. Debemos suponer que Ignacio Fernández de Mesa, presidente de la Cámara de Comercio, ha leído el mismo texto que el señor Carmona. Pero parecerlo no lo parece cuando dice, en referencia a los Presupuestos, que el señor Nieto ha conseguido inversión para proyectos muy interesantes de la ciudad.

¿Y qué dice el señor Nieto? En efecto, que los presupuestos resuelven los grandes problemas de Córdoba. ¿Y qué dice la señora Ambrosio? Pues que los presupuestos se olvidan descaradamente de la ciudad.

Así, en este plan, que si penalty que si piscinazo, nos desayunamos cada año esta ceremonia de la confusión que nos aleja paulatinamente de la realidad y nos acerca peligrosamente al delirio.

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4 de octubre de 2014 - 12:31 h