Apaga y vámonos

 

"Los EREs han sido una auténtica subversión del orden jurídico"

(Mercedes Alaya. Jueza)

Un sencillo análisis gramatical de esta bomba de relojería bastaría para cerrar la Junta de Andalucía. Por eso queremos creer que la señora togada ha sido víctima de un golpe de calor. De una típica hipérbole de verano. De lo contrario tendríamos que llegar a una conclusión demasiado desmoralizadora para un país ya desmoralizado.

La frase va camino del Tribunal Supremo empaquetada dentro de lo que en jerga judicial se llama exposición razonada de un sumario que incluye a estas alturas 855 millones de euros fraudulentos, 300.000 folios, 201 imputados, dos ex presidentes de la Junta, siete consejeros, algunos directores generales y una bandada de aves oportunistas. No esperamos demasiado del Tribunal Supremo pero, al menos, sus deliberaciones tendrán lugar en zona templada, con temperaturas más asequibles, que hacen improbable que se repita un fenómeno de hipertermia.

Nos inquieta particularmente la inclusión del vocablo subversión en la oración gramatical de la señora jueza. Es un término al que le teníamos simpatía. Subvertir el orden establecido es una obligación moral cuando no garantiza la justicia. Pero aquí en este contexto viene en su acepción más desoladora. La que tiene que ver con estructuras organizadas para delinquir. Y eso es otra cosa. Sobre todo, viniendo de gente que ha prosperado agitando la bandera de la subversión en su significado original.

En resumidas cuentas: si la frase de la jueza Alaya no ha sido efectuada producto de un golpe de calor, apaga y vámonos.

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16 de agosto de 2014 - 09:59 h
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