Culpables

James Earl Ray fue declarado culpable por la muerte de un hombre que soñó con que fuésemos iguales. Ni uno logró hacer desaparecer a su víctima ni el otro alcanzó su meta. Al fin y al cabo, medio siglo después, el protagonista de ese sueño dicta sentencia de muerte contra todo un pueblo y se erige en ejemplo de la inocencia.

Unos miles de kilómetros más a la derecha, un imputando cambia de cargo para liberarse del peso de la culpa.

En inglés, la lista de sinónimos de guilty incluye sentirse sucio, tendrá que ver con ese sentimiento creyente, esclavo del pecado original, de ingleses, americanos y de tantos otros.

Tantos que a la vuelta de la esquina alguien siente esa losa caer sobre su espalda. Da igual lo que haga y cuantas veces sea eximido. La culpabilidad no está en las sentencias, en las imputaciones, en lo que crean los demás,

sino en lo que uno sea capaz de sentir y de soñar, como la víctima de James E. Ray, aquel que imaginó un planeta libre de verdugos y víctimas.

Bienvenidos a la pesadilla

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Publicado el
31 de agosto de 2013 - 08:35 h
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