El ciego

El día que su padre le preguntó, Akram no dudó: si tuviese que elegir a a una persona entre todos los habitantes de la ciudad, querría volver a ver al ciego. Yaroub no entendió la respuesta. Diez años sin poder volver a su casa y su hijo sólo se acordaba del viejo muecín.

Cuando salieron de Bagdad, Akram era un niño hijo de un guía turístico que acompañaba a los viajeros a descubrir la vieja Persia. Hoy es un hombre de 22 años hijo del dueño de un supermercado internacional en mitad de Noruega.

Cuando dejaron su país, Yaroub era el guía de la periodista española Mónica García Prieto. Él era sus ojos en una tierra destrozada, un país en el que encontró la muerte el periodista Julio Anguita Parrado. Ella era los ojos de un país en el que salíamos a gritar en contra de la guerra. La mirada de ambos nos permitió conocer las mentiras y el horror vivido por un pueblo.

El miércoles pude acompañarles en su reencuentro. Se han visto más veces desde que Yaroub y su familia salieron de Irak, pero esta vez era una ocasión especial. Mónica vino a Córdoba a recibir el premio que lleva el nombre de su amigo Julio, Yaroub quiere acompañar a su amiga en una ciudad en la que reconoce parte de su historia.

He paseado con ellos y he pensado en el ciego. Él, a diferencia de Akram, de Julio, de Mónica, de Yaroub no vio desaparecer su casa bajo el horror. En la mirada de ese ciego, Bagdad sigue siendo la misma que Akram recuerda. Quizás por eso sea el único al que quisiera volver a ver.

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Publicado el
9 de abril de 2016 - 08:11 h
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