La reforma de la PAC. El componente verde (II)

A la mayoría de los agricultores y ganaderos les preocupa más en esta nueva reformar conseguir un precio justo para sus producciones, que permitan cubrir sus costes de producción, demandando mecanismos de control sobre la volatilidad de las materias primas, así como  el reequilibrio de la cadena agroalimentaria. El neoliberalismo actual ha arrastrado a la actividad agrícola hacia un sistema globalizado, de cadenas agroalimentarias larguísimas, íntimamente relacionadas con los mercados financieros y acumulando la riqueza en manos de unos pocos.

Quizás se está obviando unos de los aspectos más interesantes de esta reforma. El reverdecimiento del primer pilar de la Política Agraria Común (PAC). Y que aunque se está pidiendo por parte de muchos países flexibilidad para su aplicación, supone en torno a un 30 por ciento del componente ayuda.

Y lo más importante, puede suponer que no desaparezcan amplias superficies de cultivos de secano, fomentando su reconversión a ecológico para que las rentas agrícolas se puedan complementar con las ayudas públicas. Y más cuando suponen un beneficio para la sociedad, pues se paliará la degradación de los ecosistemas, las pérdidas de suelos, contaminación del agua y el calentamiento global, en suma.

En el fondo son los dos modos de entender la alimentación, ambos enfrentados. Por un lado, la fabricación industrial de mucha comida a bajo coste y que ha arrasado con el sistema de vida de millones de personas, y parece ser que dicen que este sistema será el único que pueda alimentar a la población mundial. Cuando está demostrado que más producción agroindustrial no significa más ni mejor alimentación. Por el contrario jamás se habían producido antes tantas materias primas, ni nunca antes ha habido tanta gente pasando hambre. Y por el otro lado, tenemos a la agricultura y ganadería a pequeña escala, diversificada, respetuosa con el medio ambiente, adaptada a cada territorio, produciendo alimentos para las comunidades locales, convirtiéndose en un medio de vida para quienes lo trabajan. Caminando siempre en los límites de la sostenibilidad. En suma se estaría recuperando los productos locales de temporada, el pequeño comercio, los mercados locales y organizarse en grupos de consumo para decidir qué comemos y quién lo produce.

El comisario europeo Ciolos argumentó que el componente verde no era una filosofía, sino una orientación, adoptada desde el punto de vista agronómico, para ayudar a los agricultores y ganaderos a que desarrollen una actividad más duradera. Yo creo, en mi humilde opinión, que estamos ante una filosofía, hacia un cambio de comportamiento. Otro modelo es posible.

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15 de octubre de 2012 - 10:09 h