El paro agrario

Ayer leía en Cordópolis la noticia de que regidores de Izquierda Unida recogían firmas para solicitar del Gobierno la eliminación de las peonadas agrícolas. La verdad es que la campaña de recolección de la aceituna está terminando y los resultados van a ser aún menores  de lo previsto a comienzo de la campaña, en los primeros aforos. Y muchos trabajadores, sobre todo mujeres, no han conseguido las 35 peonadas necesarias para poder percibir el subsidio de desempleo agrario.

El paro en la agricultura afectó en 2012 a 187.876 personas y el desempleo ha subido el 28,76 % en un año. 41.915 personas más que en diciembre de 2011. En agricultura es un dato muy pesimista, es el peor dato interanual de todo 2012, que empezó el año con un incremento del paro del 17,91 % y finaliza diciembre con casi el doble de personas sin empleo en agricultura, respecto al año anterior.

Andalucía es la región que lidera la estadística en cuanto al número de parados. Además, en las relaciones laborales en el campo, hay otro hecho preocupante. Cada vez más, se tiende a incumplir el Convenio Provincial del Campo,  y no ya por el porcentaje de subida salarial, que está en los tribunales, sin negociación alguna, con respecto al nuevo convenio, sino que se incumplen, decía, muchos de sus artículos. Como botón de muestra, ya hay convocada una huelga de los trabajadores de la naranja, en la comarca de Palma del Río, precisamente por el incumplimiento de ese Convenio por parte de algunos empresarios y manijeros desaprensivos.

Esta escasez de cosecha de aceituna de almazara producirá la pérdida de más de ocho millones de jornales en la recolección y molturación en toda Andalucía, con cientos de millones de euros que no ingresarán miles de familias. Y otro tanto que no ingresarán los agricultores.

Es por tanto necesario, en aras de lograr esa vertebración de nuestros pueblos, y que la gente permanezca en ellos viviendo dignamente, que el Gobierno y la Junta de Andalucía se pongan de acuerdo de una vez y articulen un Plan Especial de Trabajo para todas esas personas que no han podido reunir las peonadas necesarias. No basta con suprimir el número, lo que hay que conseguir es aprobar un Plan ambicioso para llevar trabajo a los pueblos. El  campo necesita también sus infraestructuras, su arreglo de los caminos, etcétera. Por poner un ejemplo, hay muchos municipios que tienen tierras y además  la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Medio Ambiente, es titular de miles de kilómetros de vías pecuarias que podrían ser reconvertidas, cambiando su uso, y plantando en sus márgenes arbolado autóctono. Serían bosques lineales, que dentro de unos años podrían ofrecer otras oportunidades a la población, no ya de los núcleos rurales, sino también de la ciudad.

Y todo eso, generaría miles de jornales, en suma desarrollo para los pueblos. Sería más productivo que cambiar por enésima vez la fuente de la plaza del pueblo, de un sitio a otro, como se ha visto muchas veces, con fondos públicos. Es lamentable observar a muchos trabajadores agrarios, trabajando en las obras del AEPSA o antiguo PER , modificando acerados que están bien, o cambiando jardines de sitio. Es cuestión de voluntad política para comenzar de una vez por todas a este cambio que necesitamos.

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7 de enero de 2013 - 07:00 h