Cuando la universidad pública permite que mayores de 60 años de Córdoba se vayan de Erasmus
El Centro Intergeneracional de la Universidad de Córdoba (UCO) ha logrado derribar el mito de que las becas de movilidad internacional son exclusivas para los jóvenes. Lo que comenzó como un espacio para ofrecer formación a quienes no pudieron asistir a la universidad en su juventud, se ha transformado en una red académica vibrante que hoy cuenta con 2.200 alumnos y un consolidado programa Erasmus.
La directora del centro, Ana Belén Martínez, explica que el perfil del alumnado ha evolucionado significativamente: ya no solo asisten personas sin estudios previos, sino también universitarios jubilados que desean mantener el contacto con el mundo académico. La idea de internacionalizar el centro surgió de la propia experiencia personal de la directora. “Fui Erasmus en mi época y cuando me enteré que había uno para adultos dije: 'Esta es nuestra oportunidad'”, afirma. Tras presentar un proyecto de acreditación ante la Unión Europea, el centro aseguró financiación estable para realizar estas movilidades de forma continua.
Hasta la fecha, los estudiantes han visitado ciudades como Breslavia (Polonia), Zagreb (Croacia) y Dublín (Irlanda), con un próximo viaje programado a Údine (Italia). Para la directora, el valor de estos viajes es incalculable: “La experiencia es maravillosa porque tenemos que tener en cuenta que hay mucha gente que no ha salido nunca de su ciudad o de su pueblo... Es una experiencia académica en la que tenemos que ir a las actividades lectivas y acudir allí como si fuéramos estudiantes de estos centros”.
Cada movilidad consta de diez alumnos y dos profesores. Al finalizar el presente curso, 40 estudiantes se habrán beneficiado del programa, y ya hay planes para que otros 30 participen el próximo año. Una de las alumnas que ha vivido esta aventura es Cristina Carmona, de 66 años. Mientras trabaja en la Diputación de Córdoba, se inscribió hace una década en este centro. Decidió hacerlo buscando mejorar su inglés y hoy es delegada de alumnos. “Encontré en el Centro Intergeneracional una fórmula completamente diferente para hablar inglés... Me sorprendió muchísimo que era una clase con 200 personas y cómo conseguía el profesor sacar lo mejor de nosotros”, relata.
Sobre su estancia en Zagreb, destaca la conexión humana que superó las barreras lingüísticas. “Me ha sorprendido la calidad humana, tanto del profesorado como del alumnado, y la sintonía, a pesar de que no teníamos el mismo idioma”, explica. Durante el intercambio, los alumnos cordobeses no solo recibieron clases de yoga y música, sino que asumieron el rol de “profesores de español” para los estudiantes locales, compartiendo inquietudes y necesidades comunes a su edad.
Este centro de la universidad pública cordobesa también cuenta con alumnas veteranas como Carmen Serrano, de 72 años, quien lleva 23 cursos vinculada a la institución. Ella siempre había tenido el deseo de ser enfermera, pero no pudo estudiar durante su juventud porque se dedicó al cuidado de la casa y las hijas. Una vez que estas se independizaron, decidió retomar su vocación y obtuvo el título de auxiliar de enfermería, aunque no ha llegado a ejercer. Fue precisamente durante ese periodo de estudios cuando descubrió la existencia de lo que entonces se llamaba la Cátedra Intergeneracional.
Para ella, el mayor atractivo es la ausencia de presión académica. “Es una forma de aprender sin obligaciones de exámenes, que para nosotros es primordial, además de hacer amistades y sentir empatía por todos los compañeros”, asegura esta mujer. Su participación en el viaje a Zagreb supuso un hito personal al permitirle conocer una facultad de mayores de carácter público en el extranjero. “Repetiría todas las veces que hiciera falta porque la verdad que conoces otras facultades... Nunca hemos tenido tanto trato con otras facultades de mayores”, concluye Carmen, destacando que el intercambio le ha permitido descubrir una Croacia que no conocía.
Este ambicioso proyecto de la UCO no solo fomenta el aprendizaje a lo largo de toda la vida, sino que permite a los mayores cordobeses poder viajar por Europa independientemente de su edad.
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