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Jesús León: “No me daré por vencido hasta llevar al Córdoba a Primera”

Jesús León, presidente del Córdoba CF | ÁLEX GALLEGOS

Acaba de poner en marcha el Córdoba CF femenino -un proyecto dormido en cajones durante años y que coloca al club blanquiverde en el raíl de las entidades pioneras- y no para de desvelar detalles sobre sueños, ambiciones y planes mientras pasea -seguido por la cámara del fotógrafo de CORDÓPOLIS- por el entorno del Puente Romano. Jesús León López (Montoro, 1978) es un ingeniero de Caminos, Canales y Puertos que se ha metido de lleno en el fútbol, un espacio peculiar donde una obra no se termina nunca y en el que se suele colocar el cartel de se vende cuando el edificio se cae a pedazos. Un negocio apasionante y adictivo, en el que las paradojas, los intereses cruzados y la suerte -maldita o bendita- se alían para componer escenarios de presión increíble y emoción ingobernable.

Y aquí aparece León, al que no hay nada que le haga perder los nervios. “De hecho, nunca los he perdido”, admite. Y motivos -bien lo sabe cualquier cordobesista- no le han faltado a lo largo de los últimos meses, en los que ha sido protagonista directo de un episodio histórico: la salvación de un club que se iba irremisiblemente a pique. Del éxtasis de hace unos días -El Arcángel abarrotado, la vuelta de honor de los fútbolistas, las lágrimas en las gradas, el 'título' de la permanencia en el último partido...- apenas queda nada. “El fútbol es solo presente”, recuerda. Ya no está Sandoval, el hombre del milagro en el banquillo. Tampoco José Antonio Reyes, una leyenda del Sevilla que enamoró a la afición de Córdoba y que ahora anda por China. Unos se irán y otros llegarán. La rueda del fútbol seguirá girando y el Córdoba CF saldrá, una vez más, como después de cada verano desde 1954, a tratar de llegar a donde se merece sin saber muy bien qué quiere decir eso en el fondo. Para Jesús León, el último en llegar, la cuestión está en “marcar objetivos ambiciosos”. Es lo que lleva haciendo desde “cinco minutos después” del partido ante el Sporting, una cita memorable que cerró una etapa de intensidad brutal en la entidad deportiva más emblemática de la provincia.

El hombre que batió el récord mundial de alusiones a la valentía en intervenciones públicas en lo que va de año considera, en un momento dado, que resulta temerario pasear a mediodía por Córdoba con la corbata puesta. Y, en un gesto inédito, se la quita. No se la arranca a tirones mirando retadoramente al sol y musitando improperios a propósito de la crueldad del estío cordobés. Qué le van a contar a él, que es de Montoro, donde se rebasaron el año pasado todos los registros de temperatura en España. Jesús León la dobla con cuidado y la guarda. Se abre un botón de la camisa -la chaqueta se la deja- y sigue hablando con tranquilidad y sin aspavientos, desgranando un proyecto que tendría que concluir con el Córdoba en Primera. “No me voy a dar por vencido hasta conseguirlo. Si es en un año, mejor que en dos”, dice un León que cree en el trabajo, la humildad, las matemáticas y el karma.

PREGUNTA. Empezamos por el final. ¿Qué pasó con Sandoval?

RESPUESTA. Es una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar. Ya dije cuando vine aquí que la gestión hay que hacerla con el corazón y con la cabeza, y que dependiendo de la situación habría que poner más de lo uno o de lo otro. Sandoval representa personalmente mucho para mí. Ha sido alguien muy importante y al que le tenemos que estar eternamente agradecidos, pero desde mi punto de vista los mismos motivos que hicieron que fuera el mejor entrenador para la situación que había son los que hacen que no continúe. Eso es difícil de asimilar cuando se ha cumplido uno de los retos más impresionantes que ha habido en la historia del fútbol español, como ha sido la salvación del Córdoba y su reacción en la segunda vuelta, pero hay que ponerle cabeza a las decisiones. Quiero dejar claro que en ningún momento voy a tomar decisiones que antepongan mis intereres propios a los intereses del club. Hay que tener frialdad en este tipo de decisiones y entiendo que es la mejor que puedo tomar para los intereses del Córdoba.

"Lo de Sandoval ha sido difícil, pero hay que poner cabeza a las decisiones"

P. ¿Entiende que la afición no lo entienda, de modo mayoritario?

R. Es normal. La información que tiene la afición son los resultados, pero yo tengo otro tipo de información. Ya digo que José Ramón (Sandoval) es amigo mío, que hemos quedado así para siempre. Él dice lo mismo, por lo cual yo me tomo la libertad de poder afirmarlo. Lo normal es que la afición vea que ese mismo hecho, el que seamos amigos, haga más difícil la decisión. Pero yo tengo información diferente, más amplia, y la veo desde otros parámetros que nadie puede tener, por lo que nadie puede tomar la decisión por mí. Me ha tocado hacerlo y he decidido.

P. Él dice que un día volverá.

R. Seguro. No sería nada extraño. Las puertas de aquí las tiene abiertas para siempre porque ha hecho algo histórico. No me caben más que palabras de agradecimiento para él, pero la situación y el modelo que yo entiendo que debemos tener se debe manejar con otros parámetros diferentes. Habrá otro objetivo.

P. En el mundo del fútbol se suelen tomar decisiones viscerales, por malentendidos o por orgullos heridos. Usted ofrece un análisis más desapasionado. Es un presidente atípico.

R. No sé si soy atípico o no. Lo que sí tengo claro es que jamás pierdo de vista de dónde vengo. Eso me hace tener unos valores de vida diferentes, por decirlo así. Yo soy de Montoro, mi familia es humilde y mis padres me inculcaron esos valores. Todo en mi vida lo he conseguido con muchísimo esfuerzo, estando sometido a mucha presión. Eso ha configurado mi forma de ser. Mi madre limpiaba escaleras, mi padre era albañil. Sé lo que es luchar en el día a día porque lo he visto en mi casa. El trabajo duro y el no darme nunca por vencido forman parte de mi manera de ver el mundo.

"Para tener mentalidad ganadora hay que ganar y eso queremos hacer"

P. ¿De dónde le viene esto del fútbol? ¿Fue futbolista? Aquí la gente le conoce como el empresario que vino como salvador al Córdoba.

R. ¡Yo no soy un salvador de nada! Yo soy el que dio el primer paso necesario para que el equipo se pudiera salvar. Detrás de eso vino el resto. Yo nunca jugué. Era muy malo de pequeño, siempre suplente (se ríe). Mi historia con el fútbol viene por creer y estar convencido de que se puede contribuir a mejorar la sociedad a través de unos valores de vida que yo tengo y que veo en el fútbol. Es una convicción personal que tengo. Creo que con esos valores de trabajo y humildad podemos llevar al Córdoba a cotas cada vez más altas. Es un deseo de contribuir a la sociedad y que esos valores influyan en la vida de la gente. Lo que hemos conseguido este año ya se verá, pero estoy convencido de que el calado de la gesta del Córdoba en la sociedad es positivo. Hemos demostrado que no hay nada imposible, que a través de la lucha, del sacrificio y de no darnos por vencidos, el éxito al final se puede lograr. En la temporada ha habido muchos baches que superar y nunca nos hemos rendido ni bajado los brazos. Mi mayor satisfacción sería que ese mensaje calara en la sociedad de forma profunda. Y por supuesto, ver al Córdoba con metas cada vez más altas.

P. El Córdoba parece una metáfora de la ciudad que lo acoge. Ha habido un solo año en Primera en los últimos cuarenta y tantos, y fue para sufrir una humillación. Se hace difícil el consenso para avanzar, la crítica se entiende como la obstaculización del avance del otro, nos regodeamos en el victimismo... En el fútbol se ve eso y en la ciudad también. Córdoba se ve como un sitio con un tremendo potencial que no termina de explotar nunca.

R. De ahí que nos queramos esforzar en transmitir unos valores de esfuerzo para cambiar no la forma de ser, sino la visión que tenemos de nosotros mismos y entender que somos capaces de conseguir cosas importantes. Yo tengo el máximo respeto a todos los que han pasado por mi posición. Yo llevo poco tiempo y realmente no he conseguido nada, pero lo que primero de lo que tenemos que ser conscientes dentro del cordobesismo es de que el Córdoba no ha logrado nunca nada. Hablamos de historia. Han pasado años y hay hechos escritos que definen la trayectoria, pero sucesos relevantes como club lamentablemente no tiene. No sé si es victimismo o conformismo, pero mi gran objetivo es cambiar esa visión y que seamos capaces de ganar. El club es un reflejo de la ciudad y para mí hay que cambiar muchas cosas. Lo deportivo es una cosa, pero lo social es importante. La afición quiere que ganes. Hay que tener una ciudad valiente, emprendedora, con ganas de hacer cosas y ganar. Yo quiero transmitir esos valores para que Córdoba como ciudad se sienta fuerte. Y eso se hace ganando.

"En el Sevilla vi la versión más fea del fútbol, pero también aprendí"

P. No le resultó sencillo entrar en el Córdoba CF.

R. Nunca me rendí ni bajé los brazos. Mi primera oferta fue en verano de 2013. La segunda, en 2016.

P. Sabiendo lo que había.

R. Yo tenía una intuición. Sabía que en algún momento el Córdoba CF se me iba a poner delante. No sé en que momento ni en qué circunstancias, pero siempre estuve atento a la oportunidad de conseguirlo. Estoy convencido de ser capaz de conseguir metas altas en el Córdoba y no lo voy a dejar escapar. No nos vamos a engañar. Sabemos todos que en el fútbol se mueve mucho dinero y yo sé que el dinero, viniendo de donde vengo, es importante. Pero no es lo único. Es verdad que tú quieres que las cosas vayan bien, pero el fútbol te da unas satisfacciones que no te las da nada en ningún otro lugar. La felicidad que hemos dado a toda la ciudad de Córdoba con lo que hemos conseguido es algo que no tiene precio. Hay alegría, todo funciona mejor, la gente sale más a la calle... El fútbol es un generador de sentimientos formidable. Para mí, los auténticos motivos para no darme nunca por vencido son que me puse el objetivo de conseguir el Córdoba y que no iba a parar hasta lograrlo. Mi mujer, a la que se lo conté un minuto antes de firmar, me dijo: No te puedo decir que no lo hagas.

P. Ella también está embarcada en el proyecto como responsable de la Fundación.

R. Sí. Y tengo tres niños de 10, 6 y un año. Todos ellos lo van a vivir de una manera impresionante. Yo les he dicho que lo disfruten. Me acuerdo el partido ante la Cultural, al que me llevé a los dos mayores. Uno estuvo llorando desde el minuto 50 hasta que llegamos a Madrid. En casa se sufre mucho, se vive con muchísima intensidad. Mi mujer ha sido el pilar fundamental para que esto se produzca. Sin ella hubiera sido imposible. Suena así muy bonito y tal, pero es la realidad. Ha habido situaciones difíciles, sufriendo mucho. No es fácil.

P. ¿Era el Córdoba lo que esperaba?

R. Yo desde fuera veía que estaba todo por hacer y aún no hemos hecho nada. Para hacer un Córdoba de verdad grande falta aún mucho. Es un trasatlántico, pero le faltan muchas cosas. Lo primero, ganar.

P. ¿Sentirse ganador?

R. Sí, pero para eso hay que ganar. Eso es lo que genera ese sentimiento y lo mantiene en el tiempo. Desde esa sensación funciona todo mejor. Con el propio club, con la afición, con las instutuciones... A la gente tienes que demostrarle que esa capacidad existe, que puedes ganar y que sabes cómo hacerlo. Porque si no es imposible. Para mí es clave que todo eso lo podamos conseguir. Yo me tengo que colgar la mochila de trabajo para recorrer la ciudad, la provincia, los colegios... Para mí una parte fundamental para generar cordobesismo está en los colegios. Estoy convencido de que el funcionamiento de una sociedad radica en la educación. Yo quiero agarrarme a los niños para que a la vuelta de unos años, ese sentimiento de cordobesismo latente sea más patente en la ciudad. Eso nos ayudará a todos a hacer el club más grande. Debemos avanzar en eso.

"Tenemos un acuerdo con el Séneca y un proyecto de cantera"

P. Pese a no tener muchos trofeos en las vitrinas, el Córdoba CF tiene un peso social importante en la ciudad.

R. Sí, claro. El cordobesismo representa mucho, pero yo estoy convencido de que puede representar muchísimo más. Un club en Primera División aporta muchos beneficios a la ciudad. Yo estuve el otro día con Kisco García y me decía que el año en que el equipo estuvo en Primera se notó la diferencia en sus clientes. Esa contribución en intangibles por parte del club, pero tangibles en el resto de la ciudad, es algo que tenemos que tener en cuenta. El fútbol, y el Córdoba CF, generan una riqueza que casi nadie puede generar. Hay una base social que debemos hacer crecer.

P. Fue consejero del Sevilla FC.

R. Sí.

P. ¿Cómo lo recuerda? ¿Es comparable con lo de ahora?

R. Por un lado lo recuerdo como una experiencia negativa, pero también tuvo su parte positiva. Negativa porque el trato hacia mí no fue bueno, aunque yo lo hice exclusivamente como una mera operación mercantil, pura y dura. Si no hubiera pasado por el Sevilla, igual no hubiera estado en posición de adquirir el Córdoba. Aprendí cómo se mueve el fútbol en su versión más extrema y más fea. Vi la peor parte de lo que puede representar el fútbol en lo institucional. Aprendí mucho. Y quizá no sea a veces bueno aprender tanto (sonríe). Fue una etapa importante. En lo deportivo sí me traje un método de trabajo que aplicar al Córdoba.

P. Se refiere a la cantera.

R. Sí. El Córdoba tiene que convertirse en una fábrica que genere jugadores para que podamos vender y esas plusvalías se reinviertan para tener futbolistas mejores.

P. El poder de seducción del Córdoba para jugadores jóvenes sigue siendo más que dudoso. Los talentos se siguen marchando a otros clubes. Este verano se van otros cuantos.

R. Yo ya he dicho que es algo que debe dejar de pasar en breve. Como primer paso, de forma verbal tenemos un acuerdo con el Séneca de Manolín Cuesta. Yo creo que en la próxima semana podremos ya anunciarlo públicamente de manera formal. Nosotros entendemos que toda la cantera de Córdoba tiene que estar en el Córdoba.

"Carlos González me felicitó por el éxito del equipo"

P. Siempre se suele decir que los mejores talentos deben desembocar de manera natural en el Córdoba, pero es una letanía que lleva años y años.

R. Pues eso es lo que queremos cambiar. Y el primer paso es un acuerdo casi vitalicio con el Séneca. El objetivo es que vengan todos por lo que te digo. El Séneca y Manolín Cuesta serán el primer paso, y luego llegarán otros.

P. Para esos planes hacen falta unas instalaciones. ¿Cuál es el último episodio de la eterna película de la ciudad deportiva?

R. Bueno, hubo litigios entre las partes compradora y vendedora en su momento y el Córdoba se mantuvo ahí. Pero ya hay una decisión judicial que dice que los terrenos son de Tremon. Yo con ellos tengo relación desde hace tiempo por otros intereses empresariales. Hemos llegado a un principio de acuerdo, por ahora verbal, que lo vamos a plasmar en los próximos días. La idea es continuar en la actual Ciudad Deportiva y en el futuro, a corto plazo, que la nueva instalación se ubique en el mismo sitio. Para que ocurra eso, las instituciones de la ciudad deben contribuir a que se haga realidad.

P. Y el tema lleva cierta urgencia.

R. Muchísima urgencia. Muchísima.

P. Puede decirse que de ahí depende casi todo el futuro del Córdoba.

R. Y desde mi punto de vista creo que Tremon y el Córdoba están con el máximo interés en conseguir que eso pueda ocurrir. Después del verano, no mucho más allá, presentaremos lo que queremos que sea nuestra Ciudad Deportiva. No queremos enseñar una maqueta y ya está. Queremos que sea una realidad. Y para que eso suceda, Tremon y el Córdoba ya están en línea. Ahora las instituciones deben decidir si se alinean o no. Sí te digo que sin ellos, es imposible.

"Quiero un Córdoba tolerante, en el que quepan todos: el escudo está por encima"

P. Al llegar dijo que el Córdoba no era suyo, sino de todos los cordobeses. Suena bonito, pero da un poco de miedo al buena parte del personal. Aquí se estilan mucho los líderes carismáticos, los mesías que lleven el mando y tomen las decisiones. No parece que su perfil se ajuste a eso.

R. No sé cómo me tienen catalogado a mí ni cómo me tienen que ver.

P. Siempre se habló del Córdoba de Campanero, el Córdoba de Rafael Gómez, el Córdoba de Carlos González... ¿y ahora el Córdoba de Jesús León?

R. Uno de mis objetivos es que la gente tiene que ser del Córdoba. No de Campanero ni de Jesús León ni de Pierini ni de Deivid ni de nadie. Hay que ser del Córdoba. Muchas veces ser de uno es estar en contra de otro. Y todos debemos entender que por encima están el club y el escudo. Eso nos une a todos. Podemos estar más de acuerdo con uno que con otro, que algo nos guste o nos disguste, pero más allá de las discrepancias y las críticas, que son buenas si son constructivas, está el Córdoba CF. Si eso lo conseguimos, estoy de verdad convencido de que haremos un Córdoba mucho más grande. Tenemos que sacar muchos prejuicios del cordobesismo. En eso hay que ir poco a poco, con hechos concretos.

"Tenemos que sacar muchos prejuicios del cordobesismo"

P. Como el fútbol tiene poca memoria, lo mejor es el día a día.

R. El primer partido de la próxima temporada lo voy a vivir con la misma intensidad que el de la última jornada ante el Sporting. La misma. Hay que salir a conseguir los tres puntos, a competir al máximo. Mi obligación es gestionar el club para conseguir metas grandes. Y si quiero que me recuerden por algo es por haber podido difundir unos valores que nos hagan más grandes como club.

P. Ha estado especialmente activo a la hora de relacionarse con las instituciones. Lo de que el Córdoba es un asunto de ciudad es una expresión recurrente que sale a escena cuando interesa a alguna de las partes, pero a la hora de los consensos ante los grandes temas pendientes se queda en algo hueco.

R. El Córdoba va a estar con las instituciones siempre. Es una obligación social que tiene y yo, como responsable del club, tengo que tener. Con las instituciones y con todo el mundo. Yo quiero un Córdoba tolerante, un Córdoba que esté por encima de todo. De la izquierda, de la derecha, del taurino, del antitaurino, de la Semana Santa o del que no quiere Semana Santa... ¿Que recibes críticas? Pues claro. Los sectores afines a algo en concreto lo aplauden y los contrarios se indignan. Para mí el objetivo es conseguir que impere la tolerancia, que nos respetemos todos. Hemos hecho para los taurinos lo de los beneficios para los abonos en la Feria. Al que le guste, que vaya, y al que no, que no lo haga. Yo tengo que velar por todos los cordobesistas, donde conviven distintas sensibilidades: los de izquierdas, los de derechas, los afines al obispo, los contrarios a la Semana Santa... Yo tengo mis propios ideales, pero como gestor de un club tan grande como el Córdoba CF tengo la obligación de representar a todos. El club está por encima. Yo quiero trasladar un mensaje: para ser grandes tenemos que ser tolerantes y respetuosos. Yo quiero un Córdoba de todos y todos, absolutamente todos, tienen cabida en él.

"Escucho las críticas constructivas porque nos ayudarán a crecer"

P. Y en ese propósito de meter al Córdoba en la sociedad...

R. Hay infinidad de ideas que me pasan por la cabeza. He estado con La Salle y me han dicho que tienen una acción de ayuda en Las Palmeras. Nosotros queremos ayudar en eso y echar una mano en los barrios más desfavorecidos. También estamos estableciendo un programa con la Universidad para hacer un seguimiento a los jóvenes que llevan muchos años, desde niños, practicando el fútbol, y luego ese recorrido se queda en nada y no encuentran qué hacer en su vida. Quiero que el Córdoba haga una contribución social en todos los ámbitos que pueda. Desde el deportivo, lógicamente, hasta el de formación o el de nutrición. Ahí tenemos al doctor Escribano, con el que hemos sacado un formato -copiado del Sevilla por cierto-, que se llama Sácale partido al cole. Vamos a ir trasladando mensajes positivos a los niños, haciéndoles saber los beneficios de una correcta alimentación para el ejercicio de la práctica deportiva. Todo eso lo estamos trabajando desde el club y desde la Fundación. Yo lo que pretendo es que el Córdoba rompa los estereotipos del fútbol tradicional, de ser solo un club para ganar dinero e irte. Se pueden hacer muchas cosas para mejorar la sociedad y para crear riqueza. Yo estoy convencido y voy a luchar por ello.

P. ¿Sigue manteniendo relación con Carlos González?

R. Sí.

P. ¿Le llamó después de la salvación del Córdoba?

R. Sí, me ha felicitado.

P. ¿Cómo terminaron?

R. Pues como se terminan estas cosas. Hay un comprador y un vendedor, se dan unos hechos y a partir de ahí ya se termina. Simplemente él me mandó un mensaje de felicitación y poco más.

P. ¿Qué recuerdo le quedó de todo aquel proceso de compra del club?

R. Las cosas pasan como tienen que pasar. No tengo recuerdos ni buenos ni malos. Yo miro al futuro y me marco objetivos difíciles.

P. ¿Le molestó que vetase en el proceso de Luis Oliver?

R. Me molestó de manera circunstancial. Entiendo todas las posturas, pero sobre todo me molestó porque nos impidió llegar antes y quizá haber sufrido menos. Luis Oliver es una parte no fundamental, lo siguiente. Lo de Luis no tiene palabras para definirlo. Tengo máximo agradecimiento hacia él. Es una persona de fútbol con una experiencia más que contrastada. Si en toda esta aventura ha sido para mí clave en lo personal mi mujer, en lo profesional es Luis Oliver la pieza fundamental para haber conseguido esto. Todo pasó porque tenía que pasar así. Yo agradezco hoy el haber perdido 5-1 en Tenerife, porque aquel día tomé la decisión del cambio en el banquillo, aunque yo quiero muchísimo a Jorge (Romero). Era lo que tocaba. Si hubiésemos perdido 2-1 igual no lo hubiera hecho. Pero al final todo ha ocurrido como tenía que ocurrir para llegar al objetivo. Pero todo tuvo un orden. Primero tuve que comprar, segundo tuvo que venir Luis, después hubo que fichar a los jugadores, después que llegara Sandoval, después que la afición diera la lección de compromiso que dio, ayudándonos a levantarnos cuando estábamos caídos...

"Confío mucho en Oliver porque no se equivoca nunca"

P. Al final, cuando ya no había otra salida, triunfó la mentalidad de equipo.

R. Es que no hay otra manera. Si recordáis, yo llegué al Córdoba pidiendo ayuda. Sin ayuda, imposible.

P. Y ahora, los efectos colaterales del éxito. Aquel equipo hundido es ahora un escaparate formidable de jugadores que tendrán ofertas. Se irán muchos. Algunos ya lo han hecho. Se fue Reyes, se marchará Guardiola...

R. Y vendrán otros. El fútbol es presente. Yo, lo digo sinceramente, cinco minutos después del pitido final ante el Sporting ya estaba con la euforia pasada. Ya estaba pensando en el año que viene. Esto es así. Tenemos que tenerlo todos claro: nadie es imprescindible. Tenemos que traer a los que entendemos que, dentro de nuestras posibilidades y de nuestro modelo, son los mejores. No pasa nada. Unos se irán y otros vendrán, pero el club debe estar por encima y mantener unos objetivos ambiciosos.

P. ¿No estar en Primera es un fracaso?

R. Mira. Es que vuelvo casi siempre al mismo discurso. Yo no sé vivir si no me planteo un objetivo ambicioso. No sé vivir. Para mí, el no conseguirlo no es un fracaso si hemos trabajado y hemos luchado por conseguirlo. Y nos tocará. Te aseguro que nos tocará. Si es en un año, pues mejor que en dos. Y si es en dos, mejor que en tres. Pero no me voy a dar por vencido nunca hasta llevar al Córdoba a Primera División.

"De fútbol sé regular, lo que cualquier aficionado, pero tengo claro que hay que crear un karma positivo"

P. ¿Y cuando esté allí?

R. A por otra cosa.

P. ¿A la conquista de Europa?

R. No, bueno... Lo primero es ascender. Y después, en Primera, mantenernos de forma sostenible. Y cuando seamos capaces de crear una entidad acorde a la categoría, pues ya nos plantearemos otros objetivos más elevados y ambiciosos. Un objetivo ambicioso es pelear por subir a Primera y mantenernos. Ahí estamos trabajando.

P. ¿Qué le contó Rafael Campanero cuando vino?

R. Desde que hice la primera oferta, en 2013, he tenido con él una relación y siempre ha estado ahí. Me merece el máximo de los respetos porque ha luchado y se ha dejado ahí la vida por este club. Tiene más que merecido mi reconocimiento. Poco más puedo decir.

P. Por cierto, se apoyó bastante en los veteranos cuando aterrizó en el Córdoba.

R. Sí, pero lo que yo trato es de que haya normalidad. En esa normalidad tienen que estar todos. Los veteranos, los minoritarios, las peñas, la afición, la sociedad, las instituciones... Todos en el mismo bombo de la normalidad. Todos contribuyen a que se consigan las cosas. Yo siempre hablo mucho del karma. De fútbol yo sé regular, lo que sabe cualquier aficionado, aunque cada vez me meto más sin saber... pero bueno. Sí sé que es importante crear un karma positivo para que la pelota entre. En el fútbol, si no tienes el karma positivo, seguro que no entra; y si lo tienes positivo, puede que entre o que no lo haga. Pero es más fácil que entre. Por eso me gusta trabajar en ese karma, en alinear todos esos intangibles para que la cosas tiendan a ir bien. Que haya normalidad, que haya buenas relaciones, que los vestuarios estén en condiciones, que la gente sea feliz. Yo, cuando entré al club, dije: al que no sea feliz, lo despido. Sí, porque hay que estar feliz. Aquí se viene a trabajar, a cumplir una obligación, pero con felicidad. Y qué hay mejor que hacerlo en tu club. Hay gente que daría la vida por eso. Todo eso se mezcla y se crea un karma positivo. No voy a parar de hacer cosas para no parar de generar ese karma.

P. Y hablando de karma, ¿qué me dice de la paz social entre el cordobesismo y los focos críticos?

R. La crítica no es mala. Evidentemente, en una gestión se cometen errores y a mí me gusta que haya críticas y que me las hagan saber. Yo no me las tomo desde el punto de vista personal, por eso las encajo bien. Las veo desde un punto de vista constructivo. Hay que mirar a la generalidad. Yo atenderé las críticas por el interés general del club y no por los personales de alguien. Para mí, eso es fundamental. Yo recibo bien las críticas si son constructivas y las espero, porque sé que nos ayudarán a crecer.

"El club es un reflejo de la ciudad y hay que cambiar cosas"

P. La campaña de socios lleva unos cuantos días. ¿Qué impresión tiene?

R. Pues la verdad es que no lo sé. Es poco tiempo. Quizá estemos más o menos en las cifras del año pasado, pero se detecta que hay bastantes altas nuevas. Eso es un buen dato, pero hay que esperar todavía.

P. El mejor eslogan es hacer un par de buenos fichajes.

R. Fichajes va a haber, pero también quiero transmitir tranquilidad. Vamos a hacerlo con cabeza y sentando las bases para una categoría que es muy larga. El no haber renovado a Sandoval tendrá su efecto, pero yo repito que trabajo por los intereses del club y no hago otra cosa. Todas las decisiones que se toman se hacen pensando en el Córdoba. Pido tranquilidad al cordobesismo. Se hará un equipo ilusionante, competitivo y capaz de luchar por los ambiciosos objetivos que nos marcamos. Yo entiendo a la afición y su impaciencia, pero estamos a mitad de junio y hasta el 30 de agosto hay dos meses y medio. Habrá descartes de Primera División, que tendremos que estar muy atentos... Tenemos que configurar un equipo para competir de verdad. Yo recuerdo que el año pasado estaba toda la plantilla totalmente hecha y fijaros los resultados. Vamos a hacer un equipo como toca.

P. ¿Vendrán futbolistas de un nivel que compense la ausencia de los que se irán?

R. Sin duda. Se hará un Córdoba competitivo y capaz de dar alegrías a la afición.

P. Confía mucho en Oliver.

R. Muchísimo. No se ha equivocado nunca. Él está moviéndose sin parar. Trabajamos veinte horas cada día. Aquí, aparte de reírse y ser felices, hay que trabajar. El Córdoba es un club vivo, que tiene que vivir con intensidad desde los jugadores hasta el último trabajador. Hay que ir al doscientos por cien sin perder la sonrisa. Tenemos que estar todos involucrados.

P. ¿Qué le gustaría contarme si nos vemos el año que viene en este mismo sitio y a la misma hora?

R. Que nos hayamos divertido y que la gente de Córdoba haya sido feliz.

"Nunca olvido de dónde vengo ni cuáles son mis valores" Jesús León, presidente del Córdoba CF | ÁLEX GALLEGOS

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