Fernanda Pinilla: “La revolución feminista ya está en el fútbol”

Fernanda Pinilla | MADERO CUBERO

Se mueve con seguridad por las entrañas de El Arcángel, el hogar del club al que llegó a finales del verano pasado para convertirse en pieza referencial de un proyecto nuevo: el equipo femenino del Córdoba. Han ascendido de categoría a falta de tres jornadas y las jugadoras viven unos días de torbellino mediático. En el imperio de los tópicos, Fernanda Pinilla Roa (La Florida, Chile, 1993) representa una mirada distinta. “No quiero ser solo futbolista”, asegura esta joven licenciada en Física que ha congelado sus estudios de doctorado para desembarcar en Europa y cumplir un desafío que le late dentro desde que era una niña y jugaba a la pelota en su barrio.

Pini posa para el fotógrafo de CORDÓPOLIS bajo el cartel de Solo para valientes, un lema que quedará grabado -para bien y para mal- en la historia del Córdoba. También se sitúa delante de la imagen de Uli Dávila marcando el gol del ascenso a Primera División. El mexicano removió los cimientos de toda la ciudad con una jugada legendaria. La chilena también festejó un tanto en el partido que supuso el salto de categoría del Córdoba a la Primera B femenina. Corrió sonriente, señalándose el escudo, en un modesto campo de Plasencia tras marcar ante el San Miguel. Épica íntima, Un éxito para minorías. Nada que ver con los excesos del planeta del fútbol profesional, en el que se comienza a abrir espacio para ellas. “La revolución feminista ya está en el fútbol”, dice Fernanda Pinilla, una activista dentro de un deporte “que está totalmente masculinizado” y en el que durante muchos años se vio a las mujeres como intrusas.

Fernanda Pinilla es una cazadora de emociones. En Córdoba ha encontrado un escenario ideal para ponerse a punto ante el Mundial de Fútbol, la estación de destino de una aventura que arrancó hace dos años con una selección chilena que estaba fuera del ranking FIFA y que ahora competirá al lado de las mejores. Ella habla con orgullo del combinado de su país, donde jugar al fútbol sigue siendo poco menos que una odisea. Forma parte de un escuadrón de chilenas dispersadas por el mundo. “Necesitamos ser muy compañeras y apoyarnos en esta lucha tanto al nivel local como nacional, comportándonos como equipo, sea cual sea el país en el que estemos viviendo”, dice.

PREGUNTA. ¿Cómo se gesta tu llegada al Córdoba?

RESPUESTA. Tengo un representante en Chile que después de la Copa América, que se disputó allí en abril del año pasado, tenía material audiovisual y pudo sacarlo a través de otro intermediario que es con el que yo me manejo acá en España. Me ofrecieron distintos equipos, pero el proyecto del Córdoba andaba bien para lo que yo buscaba. Aprovechando que siempre quise jugar en el extranjero y que en Chile el fútbol femenino no es remunerado, pues acepté el reto de Córdoba. También pensando en mi selección nacional y en el próximo Mundial.

"En Chile no existe el fútbol profesional, el éxito hoy en día es salir fuera del país"

P. ¿Y qué tal la experiencia? Primer año y un ascenso. No parece que le haya ido mal.

R. La verdad es que bastante bien. Hay ciertas cosas que mejorar, porque el fútbol de Segunda División aquí no es lo profesional que nos gustaría que fuera, aunque es mucho mejor que en Chile. Y pensando en un Mundial o en migrar a otro equipo, es mejor que si me hubiera quedado en mi país. También estoy feliz por el equipo, por la gente que conocí acá y porque conseguimos el objetivo.

P. Tu ambición es ser profesional del fútbol.

R. Desde siempre, desde chica. Reconozco que hubo un momento en el que desistí, porque en Chile es difícil serlo. No existe liga profesional. Es bastante competitiva, pero no existen contratos. Es todo amateur. Hay entonces muchas jugadoras, como es mi caso también, que estudiamos, trabajamos y jugamos al fútbol. Yo siempre estuve pensando en vivir del fútbol, pero la verdad es que lo veía difícil porque me ocupaba mucho tiempo la Universidad y también estuve trabajando dando clase. Pero una vez que terminé mi carrera universitaria y tras el éxito de la selección, decidí aprovechar la oportunidad y salir.

P. A pesar de ser un campeonato amateur, se ve que hay buen nivel porque salen futbolistas capaces de clasificarse para un Mundial.

R. Sí, algunas están ya jugando en campeonatos de otros países, bastantes en España y otras en Estados Unidos, en Francia... Para mí lo más importante en este éxito es el trabajo constante que se hizo con la selección. Entrenábamos juntas toda la semana y, además, muchas nos conocíamos de procesos anteriores. Había un trabajo detrás y afortunadamente llegó el esplendor en la Copa América y la clasificación para el Mundial de este 2019.

P. ¿El éxito para una futbolista chilena es salir de su país?

R. Hoy en día, sí. No hay profesionalismo allí y la liga se ha debilitado entre comillas por la migración de muchas jugadoras. Somos muchas las que nos hemos ido. Como allí no pueden dedicarse al fútbol, pues el marcharse a donde sí pueden hacerlo es un buen objetivo.

"A mi padre le dijeron: regálale un ordenador al entrenador y tu hijo se queda un año acá. Y mi padre no tenía ni dinero ni para comprarnos un televisor"

P. ¿Te suena Jean Paul Pineda? Compatriota tuyo. Jugó en el Córdoba.

R. Sí, sé que estuvo acá. Ya me contaron eso. No tenía idea, pero ya lo busqué y conocí su etapa aquí.

P. No le fue demasiado bien. Vino con su esposa, una estrella de televisión.

R. Lo sé, aunque yo soy mala para la televisión. No la veo casi nada. Y menos esos programas de farándula.

P. En España verás que también se lleva mucho ese tipo de televisión.

R. Vaya, ya me fijé. Se ve que el fenómeno es mundial. Se entiende. Eso vende mucho.

P. Tú llegas a Córdoba para integrarte en un equipo recién creado. Todo novedad. ¿Cómo has vivido estos meses?

R. Con mucha ilusión. Ha sido un sueño gigante. Si bien tengo 25 años y ya he vivido muchas cosas en mi país, también tenía el temor de venir y que las cosas no resultaran, que me costara adaptarme, que la gente no fuera tan grata como ha sido conmigo... La verdad es que me he esforzado por rendir físicamente y futbolísticamente, he luchado por hacer mi trabajo y no defraudar a nadie de los que ha confiado en mí. Pero el calor de la gente lo he notado y estoy muy agradecida.

"El fútbol es un deporte hermoso, pero fuera del campo suceden cosas bastante tóxicas"

P. ¿Cómo es tu día a día en Córdoba?

R. Compartimos piso cuatro jugadoras. Hay otra chilena, Keymer, que se integró ahora en invierno. También está Kerlly Real, que es de Ecuador y llegamos juntas prácticamente en septiembre, y Mery Martí, que es catalana y vive con nosotras. La convivencia es espectacular. Nos llevamos muy bien. Es difícil irse a vivir sola, pero también lo es ponerte a convivir con gente a la que no conoces y no has visto en tu vida. Pero la verdad es que congeniamos bien y somos muy amigas. Hemos vivido penas y alegrías de unas y de otras, hemos estado en todas. Es una bonita experiencia.

P. El hecho de que los resultados deportivos hayan sido buenos contribuye también a que las relaciones sean mejores.

R. Claro, eso es muy importante. Al final, todas estamos acá por eso, buscando el éxito deportivo. Y cuando es compartido es mucho más bonito. Sobre todo con la calidad de gente que hay acá. Hemos logrado una unión muy especial. Sabemos entendernos en los entrenamientos, ver cuando una está mal... Conocemos los estados de ánimo de cada una, sabemos respetar los espacios. Los resultados han ido acompañando y eso nos hace ir mejorando.

P. Cuando los niños empiezan a jugar al fútbol, reciben un consejo de sus padres: haz lo que te gusta, pero no olvides los estudios. En tu caso, lo has cumplido. Eres licenciada en Física.

R. Yo empecé jugando al fútbol desde niña, con hombres. Allí en el barrio. Mi familia no estuvo presionándome mucho para que estudiara, pero yo tenía claro desde el principio que el fútbol no era una profesión rentable en Chile para una mujer. Siempre mis padres y yo coincidíamos en algo que estaba claro: el fútbol iba a formar siempre parte de mi vida, no iba a dejarlo, pero tendría que dedicarme también a estudiar o a tener un trabajo. Mis padres no tienen estudios universitarios.

"Yo estudié una carrera poco común en el mundo del deporte: soy licenciada en Física"

P. ¿Tienes antecedentes familiares en el fútbol?

R. Mi padre jugaba y estuvo a punto de fichar en un equipo importante cuando era muy joven, pero la realidad chilena hace treinta años es muy distinta a la de ahora. ¿Cómo te vas a dedicar a jugar al fútbol si tienes que trabajar para la casa? Era solo trabajar, trabajar, trabajar... Mi padre es de un pueblo del sur de Chile, un lugar rural en los años 70 que ahora ya ha cambiado, y no pudo jugar. No pudo ir a probar a un equipo, pero siempre estuvo jugando en el barrio, con amigos... Mi hermano también estuvo entrenando en edad cadete con varios equipos de Santiago, en Colo Colo, en Universidad Católica, en Santiago Morning... Pero llegó un momento en el que lo desechó por lo que te decía. Allí hay mucho 'pituto', mucho arreglo. El fútbol es un espacio que enamora a mucha gente, pero dentro del ambiente del fútbol pasan cosas que lo ensucian. Mi hermano dejó de jugar al fútbol porque lo vivió en carne propia. Preferían a otros jugadores porque eran amigos del entrenador o porque le regalaban cosas. A mi padre le dijeron: regálale un ordenador al entrenador y tu hijo se queda un año acá. Y mi padre no tenía ni dinero ni para comprarnos un televisor.

P. Al final lo único verdadero está en el rectángulo verde, de la línea blanca para adentro.

R. Exactamente. Es un deporte hermoso, pero fuera del campo suceden cosas bastante.

P. A los 25 años has acumulado muchas experiencias hasta llegar al punto en que estás ahora. ¿Te gustaría ser solo futbolista?

R. No me gustaría ser solo futbolista. Encuentro que en la vida tenemos que aprovechar para saber de muchas cosas. Por el tema del deporte, sé que hay una etapa en mi vida en la que mi cuerpo me va a responder al cien por ciento. Es la edad en la que estoy ahora. Desde los 15 hasta los 35 creo que mi cuerpo estará apto para competir a un alto nivel y dedicarme a ser futbolista, pero independientemente de eso, la vida continúa después del fútbol. La verdad es que me interesa la ciencia. La Física me logró cautivar estando en el colegio. Yo terminé mi licenciatura en la Universidad de Chile y comencé a hacer un doctorado, pero lo tuve que congelar. Pero es por lo mismo que te decía. El cuerpo me va a durar para competir hasta los 35 años, pero la cabeza la voy a tener toda la vida. O espero tenerla. La voy a seguir trabajando y es lo que trato de hacer, pero ahora el fútbol me hace feliz y me voy a dedicar en todo.

P. Al final, los deportistas tenéis un diálogo permanente con vuestro cuerpo. Hay que entender los mensajes, estar en una sintonía...

R. Claro, a día de hoy mi herramienta de trabajo es mi cuerpo. Lo tengo que cuidar, ejercitarme, alimentarme bien... Pero sé también que aunque haga todo eso no me va a durar siempre.

"Yo nunca he ocultado mi condición sexual. Siempre he puesto en mis redes sociales fotos con mi pareja, con pura naturalidad"

P. Cuando el cuerpo no dé más, pues para entrenadora.

R. No, no... ¡Yo solo quiero jugar, jugar nada más! A mí nunca me motivó ni me llamó la atención.

P. Eso dicen todos y luego...

R. No creo que vaya a ser mi caso. Yo estudié una carrera poco común en el mundo del deporte, la verdad, y es porque estoy acostumbrada a hacer las cosas que me llenan, que me cautivan, que me enamoran... La ciencia hizo eso conmigo cuando yo tenía 16 o 17 años. Yo creo que hoy en día soy cien por cien futbolista, pero no es el camino que va a marcar el resto de mi vida. Me considero también feminista, soy muy activista en la contingencia social, en los temas nacionales, y me gusta estar bien interesada en lo que está pasando. La lucha feminista está ya en el fútbol.

P. El verano pasado hubo un revuelo mediático en Chile cuando desvelaste públicamente tu orientación sexual a través de las redes sociales. ¿Cómo lo viviste?

R. Yo nunca he ocultado mi condición sexual. Bueno, cuando era chica sí, pero desde un tiempo hasta ahora jamás lo hice. Siempre he puesto en mis redes sociales fotos con mi pareja. Ni oculté ni alardeé, lo hice siempre con pura naturalidad. Eso fue en una entrevista que me realizó Palabra pública, una revista de mi universidad. Me habían hecho entrevistas en relación al fútbol, a los problemas de Chile con las revoluciones feministas... pero nunca me habían abordado el tema de la homosexualidad. Me dijeron que me querían hacer una entrevista orientada a mi sexualidad y que si tenía algún problema con eso. Les dije que no, que no tengo problema en hablar de eso. Incluso antes periodistas me habían preguntado si tenía pareja y yo les contestaba que tenía novia, pero eso no aparecía luego publicado en ningún sitio [se ríe]. Así que yo dije: ¡Bueno, hagámoslo! Y claro, causó efervescencia en mi país. Yo ya era una cara conocida por el fútbol, por la Copa América...

P. ¿Pero te hacían preguntas sobre el tema y luego no se publicaban?

R. Bueno, hay que decir que en Chile la homosexualidad sigue siendo un tabú. Está como escondido. Nosotras, como homosexuales, no tenemos apenas ningun derecho. Hace dos años salió la figura de la unión civil, que es un estado civil que se reconoce solo en Chile pero no en otros países. Por ejemplo, si voy a Estados Unidos no me reconocen el estar casada con alguien. No existe el matrimonio igualitario o el derecho a la adopción para la pareja homoparental. Puedes hacerlo si eres soltera o soltero, pero con una serie de requisitos, papeleos y burocracia que lo hacen casi imposible.

P. ¿Se siente la discriminación?

R. En muchos aspectos sigue habiendo grandes tabús. Muchos padres no dejan a sus hijas que practiquen el fútbol porque dicen que es un ambiente en el que hay muchas lesbianas. Ven la homosexualidad como un peligro. En los últimos años se ha ido abriendo un poco esta situación y se ve alguna evolución, pero es verdad que se sigue notando mucho. Por eso el revuelo que causó mi entrevista fue gigante.

"El cuerpo me va a durar para competir hasta los 35 años, pero la cabeza la voy a tener toda la vida"

P. ¿Te llegó afectar personalmente?

R. Me llamó mucho la atención porque pensé: esto representa realmente el tipo de sociedad en la que estoy viviendo. Yo, por mi entorno familiar y social, no veo la discriminación que vive un homosexual y, afortunadamente, no la he vivido nunca, pero sí que existe. Está ahí. En Chile aún se mata a personas por ser homosexuales, se les golpea. Yo estando acá me he enterado ya de tres casos de niñas que las han maltratado porque andan caminando por la calle de la mano con su pareja. Yo estoy en un círculo social en el que no veo tanto la discriminación, pero sí me doy cuenta de que en mi país, que somos casi 20 millones de habitantes, está muy latente aún. Hay mucho trabajo que realizar en conjunto, desde los activistas hasta el gobierno, porque somos un país que dentro de Sudamérica está muy desarrollado económicamente, muy seguro para vivir, pero nos caemos en estas cosas que son esenciales en el desarrollo de una sociedad. Para mí fue chocante porque es darte cuenta de que faltan muchas cosas por entender.

P. ¿Estuviste en las manifestaciones del 8M aquí?

R. Sí, fui a la que se hizo. Me siento parte del movimiento feminista. Sabemos todos, porque lo sabemos, que hay mucha vulneración de los derechos humanos y que la mujer, todavía hoy, tiene hoy un lugar en la sociedad y en el mundo inferior al que ocupa el hombre. ¡Todo el mundo lo sabe pero no lo hablamos! Hay que transmitirlo. Lo que no se habla no existe, hay que dar visibilidad. Así son las cosas, todos lo sabemos y vamos a decirlo. En Chile se vive una revolución feminista bien grande que ha sido impulsada en las universidades, porque son muchísimos los casos de acoso y abuso sexual que han vivido durante años las estudiantes. El año pasado se avanzó mucho, se puso a la mujer como tema central en el país y salieron cosas del gobierno como que iban a hacer medidas para mejorar, que se entendía el descontento de las mujeres y que se iban a tomar soluciones. Y luego salen con que los planes de Isapre [Instituciones de Salud Previsional], que son más caros para las mujeres por el tema de los embarazos, iban a tener el mismo valor para los hombres. Ahí estamos haciendo una igualdad que no es real, vamos a lo banal, a medidas económicas que no van a la raíz de la cuestión. Las mujeres siguen siendo invisibles, se les dan unas concesiones pero no se ataca al problema real que está en la sociedad, en cómo se percibe a la mujer.

P. Se trata de educación, porque de poco sirven grandes teorías si no se llevan a la práctica.

R. La solución está dentro de la cabeza de las personas. Y sí, se llama educación. Se toman medidas políticas, pero la mayoría de la gente sigue pensando que la mujer es inferior. Se ve en todo. En los deportes, claramente. Nunca escogían a las niñas porque los hombres, de seguro, se entiende que son mejores que las niñas en cualquier deporte. Y así en todo. En las carreras de ciencias, por ejemplo, se entendía que la mujer era inferior. ¿Que hay que mejorar algunas políticas públicas? Bien, lo entiendo. Pero el problema está en generar cambios de conciencia.

P. La revolución tendrá que ser interior.

R. Así debe ser. La revolución feminista ha pasado por distintas etapas. Había que reconocerla, verbalizarla, darle visibilidad... Está ahí, todos lo vemos. Y hay que llegar a la etapa final, que es la de la concienciación. Y después de ahí, a la educación. ¿Cómo educamos a los niños? El principal cambio debe estar ahi y los resultados los veremos cuando pasen años, quince o veinte. Ahí se verán los niños que han tenido una crianza con los valores feministas. Los juguetes no tienen color, los juegos no tienen género.

"No me gustaría ser solo futbolista. Encuentro que en la vida tenemos que aprovechar para saber de muchas cosas"

P. En tu Instagram tienes ese lema: “El balón no tiene género”.

R. Es que es así. Mira, yo te estoy hablando aquí de lucha social, de feminismo, pero he aprendido cosas con mi sobrino. Un montón. Me doy cuenta de que las personas nacen en blanco y cómo los vamos al final moldeando. Recuerdo una vez que fuimos de paseo a un centro comercial y yo estaba con mi hermana, que es su madre. El niño me dijo que quería la Minnie, con su vestido rosado. ¡Quiero la Minnie! El niño lo tenía claro. Mi primer pensamiento fue: ¡No! Es un niño y le corresponde Mickey. ¿Por qué? Rápidamente me di cuenta. Todos estamos en eso, todos caemos en esas pequeñas cosas que van haciendo que no se avance como se debería. Yo aún siento que tengo algo dentro, con lo que crecí. Me naturalizaron el machismo.

P. Siempre tienes una lucha interna.

R. Total. Y es permanente. Muchas veces somos las mujeres las que juzgamos a otras mujeres por cómo van vestidas y luego hablamos de derechos humanos, de feminismo... O las juzgamos porque tienen una vida sexual muy activa. ¡Eso da lo mismo! No nos debe importar eso, pero como tú dices es una lucha interna. Hay que concienciar a la gente, pero empezando por nosotros mismos. No es fácil. Hay que enseñar a los niños a vivir sin poner márgenes, desde el respeto y la libertad, sin prejuicios ni sexismo. Si lo conseguimos se verá dentro de unos cuantos años. Quizá entonces podamos tener una sociedad más sana.

P. ¿Se puede ser activista dentro del fútbol? Este deporte se percibe como el último baluarte de la masculinidad. En otros deportes entraron las mujeres con mayor naturalidad, pero en el fútbol todo se magnifica.

R. Hoy en día, el fútbol es mucho más que un deporte. El club de fútbol también representa los valores que quieren transmitir a todas las personas que lo forman y también a todos los niños. Y, en definitiva, lanzan un mensaje al mundo.

P. El Real Madrid es el club más grande del mundo y no tiene equipos femeninos.

R. Eso es una señal. No es solo un club de fútbol. En Chile pasa con todos los equipos en verdad. Son sociedades anónimas, empresas al final. Su materia prima son los jugadores y los compran y venden. Cuando tú te acercas y les preguntas por qué no tienen fútbol femenino te dicen que es porque no vende, porque solo representa un gasto, que no deja ingresos, etcétera. Si nos vamos al área de la empresa, es cierto que es un gasto. El hecho de que la globalización y el capitalismo hayan convertido al fútbol en una empresa es lo que nos convierte a las mujeres en grandes perjudicadas, porque como no vendemos... Pero ¿y por qué no vendemos?

P. ¿Por qué?

R. Porque desde que se inventó el fútbol la mujer ha sido segregada de ese espacio. Se masculinizó la cancha, se masculinizó la grada, se masculinizó la dirigencia y la gestión... Toda la gente que trabajaba en el fútbol eran hombres porque ellos son los que entendían de fútbol. A las mujeres las sacaron de este ambiente. Ahora, con las revoluciones feministas, se han abierto espacios. Primero llega como una especie de ayuda social a las mujeres para que entren en estos espacios masculinizados, pero aún así queda mucho por avanzar para que sean partícipes de los beneficios del fútbol. A mí me gustaría que todo el mundo hiciera esa reflexión que tú decías. ¿Por qué el club más grande del mundo no tiene fútbol femenino? Representa algo importante y creo que es lo que refleja que aún debe haber un cambio social.

"Muchos padres no dejan a sus hijas que practiquen el fútbol porque dicen que es un ambiente en el que hay muchas lesbianas. Ven la homosexualidad como un peligro"

P. Si sólo actuamos con criterios económicos, es evidente que el avance de la mujer en el fútbol resultará difícil.

R. Es lo que me está tocando vivir. Lo vi en Chile, pero igual pasa acá. Hay una resistencia y se buscan soluciones. En distintos países de Sudamérica se han abierto asociaciones que luchan por los derechos de las futbolistas. Las hay en Argentina, en Brasil, en Colombia, en Méjico...

P. Perteneces al sindicato de futbolistas de Chile.

R. Actualmente no, porque me vine a jugar a Europa y es bien difícil coincidir con las niñas. Estoy presente para lo que ellas necesiten. Si les hago falta, yo voy a estar, pero desde la distancia es complicado. Yo comencé fundando la asociación de jugadoras de fútbol de Chile junto a varias amigas. Nosotras formamos esta asociación en 2016, en un proyecto que lanzó Iona Rothfeld junto con la ayuda del sindicato de futbolistas profesionales en Chile (Sifup). El sindicato, por estatuto, habla de futbolistas profesionales hombres en ese tiempo y nosotras no entrábamos dentro del convenio. Ni siquiera teníamos contratos. Entonces, ni tenías derechos ni beneficios. Nosotros creamos esa asociación de fútbol femenino para canalizar todos los problemas que estaban existiendo: los viajes, las condiciones en las que se hacían, los entrenamientos de las niñas en una cancha de futsal o de futbolito, como llamamos al fútbol 7, o baby fútbol. Jugaban en canchas de cemento o de tierra, sin indumentaria. A veces viajaban doce o catorce horas por la noche, jugaban el partido y después volvían a casa. Y sin cobrar nada. Los equipos más grandes de Chile ayudaban a sus jugadoras, como Colo Colo, Santiago Morning o Universidad Católica, donde yo estaba, porque generaban alguna cantidad económica. Pero era para ayudarles en locomoción, para ir a entrenar. Pero las condiciones eran muy malas. Lo único que te daban es el nombre del equipo para que pudieras jugar el fin de semana con tus amigas el campeonato nacional.

P. ¿Y de todo eso nace una selección que logra el billete para el Mundial?

R. Fue un trabajo de mucha gente. Creamos esta asociación para canalizar todos esos problemas y ser nosotras quienes los llevásemos a la ANFP (Asociación Nacional de Fútbol Profesional) y también a distintas entidades como el Ministerio del Deporte, Ministerio de la Mujer... Lo creamos por eso. Nos ha ido bastante bien. De hecho, la Federación organizó en Chile la Copa América de Fútbol Femenino que daba la clasificación para el Mundial y los Juegos Olímpicos. Nuestra selección llevaba una inactividad de dos años y habíamos salido del ranking FIFA. Fíjate que en 2016 ni siquiera estábamos en el ranking y en 2018 clasificamos para el Mundial. Fue un trabajo muy potente. ¿Cómo explotamos la selección? Nos hicimos esa pregunta porque sabíamos que había material humano. Trajimos la Copa América a Chile y eso dio beneficios, porque se ingresa más dinero de la Conmebol para el equipo anfitrión, nos pudimos preparar mejor, jugamos en fechas FIFA partidos amistosos que antes nunca en la historia se habían jugado ni en Chile ni en el extranjero. Fuimos a jugar a Francia por primera vez y también recibimos en nuestro país a Brasil, Argentina... Aprovechamos muy bien esos amistosos para prepararnos para la Copa América y clasificamos como segundas para el Mundial. Ahí yo di un paso al costado en la Asociación porque estaba profesionalizando mi carrera y entré a estudiar el doctorado en Física. Entonces dejé paso a otras personas para que trabajaran en la gestión y la administración. El avance fue real, porque ahora el Sifup (Sindicato de Futbolistas Profesionales de Chile) también acoge a las jugadoras. Hicieron una modificacion sus estatutos.

"Se les dan unas concesiones pero no se ataca al problema real que está en la sociedad, en cómo se percibe a la mujer"

P. Un buen partido ganado, ¿no?

R. Sí, claro. Ellos están en plan de hacerlo y ahora crece el fútbol femenino en Chile. Cosas nos faltan un montón. Aún no es profesional. Creo que hay solo cuatro o cinco jugadoras en el país que tienen un contrato profesional y están un club, que es Santiago Morning. Ninguna más cobra, salvo algunas que reciben esas ayudas sociales para desplazamientos que te comentaba antes.

P. No es para hacerse millonarias.

R. Ni siquiera para vivir en Chile. Allí el sueldo mínimo es de 280.000 pesos chilenos, que eso equivaldría aquí a unos 400 euros. Con eso no alimentas a una familia. Créeme que en Chile un supermercado es mucho más caro que acá en Córdoba. Es caro vivir en Chile, sobre todo en una ciudad como Santiago. Allí, las ayudas que les dan a las niñas son cantidades para cargar la tarjeta del autobús y poco más. Hablamos de profesionalizar el fútbol femenino como fin último, pero antes tenemos que ver el problema de que muchos clubes no facilitan a las jugadoras lo mínimo para ejercer su actividad. Yo entiendo a las marcas que no quieren comprar el campeonato femenino porque si las niñas no tienen las condiciones de prepararse como deportistas y futbolistas, pues no hay espectáculo. Cuando yo voy a ver un partido en Chile no hay equipos que tengan un nivel que logre cautivar a una audiencia. Es como si yo voy al teatro y los actores no han ensayado. Pues claramente no voy a ir nunca más a verlo. Si las niñas no tienen las condiciones para ensayar, ¿cómo vas a vender ese producto para que unos auspiciadores lo compren? Lo primero es poner las condiciones, que ellas se sientan cómodas yendo a entrenar. y a partir de ahí se podrá hacer un buen campeonato, que lleguen las marcas y generar dinero para pagar a las niñas. Así ha pasado en España. Lo primero es poner las condiciones para que las jugadoras se preparen y hayan un espectáculo atractivo para el público y los patrocinadores. Ahora hay otros problemas. Ya se está pensando cuál va a ser el sueldo mínimo en la máxima categoría, que puede estar entre los 14.000 y los 20.000 euros al año. En Chile eso es imposible pensarlo. Hoy en día no. Son problemas de distinto nivel, pero todos apuntan a lo mismo. Tenemos que estar peleando para ganar espacio entre la masculinización del fútbol.

"Los juguetes no tienen color, los juegos no tienen género"

P. ¿A ti te compensa económicamente su situación aquí?

R. Sí, porque el Córdoba me entrega vivienda. Yo estoy sorprendida de lo barato que es vivir acá. La verdad es que anda bien, no tengo quejas.

P. ¿Cómo te planteas el futuro?

R. Me planteo seguir en España. Mi contrato es de un año en el Córdoba y no sé lo que irá a pasar después. Somos varias jugadoras chilenas en este país y mantenemos contacto. Yo estoy pendiente de mis compañeras, de cómo les va en sus equipos.

P. ¿Eres un referente para tus compañeras?

R. Las que estamos en la selección como tan iguales, tan pares, que no nos vemos como referencia de ninguna. Seguro que quizá sí para los niñas que vienen de abajo, de la cantera. Las que jugamos en la selección si somos referente para las niñas que se están preparando en juveniles o en las canteras. Me veo aquí unos años más, la verdad. Me gustaría estudiar más. Dejé mi doctorado congelado en Chile porque decidí pausar los estudios durante al menos un año. Me ha gustado la vida en Córdoba y en Andalucía. Me gustaría estudiar por acá y a ver si puedo hacer un master o un doctorado.

P. ¿Qué le dirías a una niña que quiera ser futbolista?

R. Le diría que no va a ser fácil, es un camino que no lo es para nada. Hay que prepararse mentalmente para cualquier frustración, porque se van a vivir muchas. Las cosas no siempre suceden como uno de las espera. Si realmente ama este deporte, ama el fútbol. Cuando las cosas se hacen con pasión y amor se puede superar cualquier cosa. Deben saber que se están metiendo en un ambiente en el que aún queda una lucha gigante como mujeres. Necesitamos ser muy compañeras y apoyarnos en esta lucha tanto al nivel local como nacional, comportándonos como equipo,  sea cual sea el país en el que estemos viviendo. Al final, con todas las dificultades de ser futbolista, que son un montón, los momentos que se viven en una cancha con un equipo son únicos. Yo no los he vivido en ninguna otra parte.

"¿Por qué el Real Madrid, que es el club más grande del mundo, no tiene fútbol femenino? Representa algo importante y creo que es lo que refleja que aún debe haber un cambio social"

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