Carmen Galán: “El paisaje de Córdoba en el futuro puede ser desolador”

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FOTO: MADERO CUBERO / VIDEO: VICTOR MOLINO

Carmen Galán (Córdoba, 1958) es una científica y profesora universitaria que tiene uno de esos currículums que tumba de espaldas. Entre 2002 y 2006 presidió la Asociación Internacional de Aerobiología, en 2010 recibió la Medalla de Oro de Andalucía y es miembro del Comité Español contra el Cambio Climático. Además de todo esto, dirige la cátedra de Biología Vegetal de la Universidad de Córdoba, que es donde recibe a Cordópolis, en su despacho del Rectorado. Dirige un equipo de investigación, uno de esos que ahora están en peligro por los recortes.

Galán es profesora y sabe, cuando habla con periodistas, que no tiene que perderse en el lenguaje científico. No se pierde en respuestas largas y densas. Responde mirando a los ojos y contesta con adjetivos claros y contundentes, que no parecen tan definitivos cuando usa su voz suave. Es experta en cambio climático, pero sobre todo en botánica, que tiene bastante que ver con ello. Asegura que es optimista pero tiene los pies en el suelo. Interrogada por cómo será el futuro del clima en Córdoba no escurre la pregunta. Responde con sencillez y con contundencia: “desolador” si no hacemos nada. Por eso, y ante la crisis, apuesta por un decrecimiento ordenado, por una diversidad de cultivos y por potenciar, de una vez por todas, “la agricultura familiar”.

PREGUNTA. En estos tiempos parece complicado hablar de otra cosa que no sea la crisis. Está cambiando todo: la economía, la sociedad, las relaciones humanas. Pero parece que nos hemos olvidado un poco de que está cambiando el clima.

RESPUESTA. Exacto. Lo cierto es que llevamos un tiempo muy prolongado en que hemos basado todas las políticas en un solo pilar, el económico. De ahí que sea tan poco sostenible nuestro modelo. Nos hemos olvidado de los pilares sociales, ambientales, y culturales. Como digo, el modelo exclusivo económico es completamente insostenible. Por tanto, deberíamos de establecer otras políticas. Pero es que, además, a esta crisis no la acompañamos nunca de un sustantivo que yo creo que necesita y que la definiría como crisis política, social o medioambiental. Y no se lo ponemos porque siempre la identificamos con lo mismo: crisis económica. Efectivamente, este modelo, como decía, es muy difícil que se sostenga.

P. Pero la economía está supeditada a ese clima que está cambiando.

R. Sí, efectivamente. Intento siempre transmitir que el planeta Tierra está sujeto a cambios del clima desde el principio, como dicen los detractores del cambio climático. Pero está claro que en este último cambio, la mano del hombre ha tenido un papel muy importante. Se nos hace difícil saber cuál ha sido el porcentaje de esa oscilación natural del clima causado por la mano del hombre, pero desde luego tiene un papel muy importante. Y si no lo comprendemos o no sabemos transmitirlo -porque es importante también que nos echemos un poquito la culpa nosotros los científicos- no se van adoptar medidas suficientes como para poder resolverlas.

Parte de la crisis económica se basa en este modelo absolutamente insostenible con el medio ambiente

P. ¿Estamos olvidando por tanto los problemas medioambientales a la hora de intentar resolver los problemas económicos?

R. Sí, realmente es así. Se está enfocando todo en el tema económico sin tener en cuenta que, en realidad, el ambiente es fundamental. Parte de esa crisis económica se basa en este modelo absolutamente insostenible con el medio ambiente. Por eso, ahora mismo, realmente se está prestando muy poca atención desde mi punto de vista. Y además, se está comprobando en que, cada vez que hay una reunión para establecer medidas, es muy complicado que todos nos pongamos de acuerdo. Además, estamos viendo una política que se está basando mucho en el prefijo mono. Por anteponer un modelo monoeconómico, monopolítico, monocultural... Y no llegamos a comprender que, realmente, para llegar a tener un mayor respeto al medio ambiente y poder proponer proyectos a largo plazo, tendríamos que tener una mayor amplitud de conocimientos. Y comprender la convivencia entre diferentes culturas y diferentes condiciones sociales. Hay una diversidad muy importante que no se tiene en cuenta y se basa todo en un modelo monoeconómico, fundamentado todavía en el mercantilismo y en el antropocentrismo. Han surgido algunas teorías como el biocentrismo o el ecocentrismo que se basan mucho más en la ética y la moral a nivel de individuo o a nivel de población o ecosistema. Hasta hace unos años, parecía que tendíamos mucho más a unas políticas medioambientales muchísimo más avanzadas, pero otra vez volvemos hacia atrás. Volvemos atrás porque siempre se pone como modelo el económico.

En 100 años la temperatura de Córdoba podría aumentar una media de tres grados

P. Sabemos que hay muchos escenarios previstos, pero en el caso de Córdoba, si este fuese pesimista, ¿qué podría ocurrir con el clima en un plazo de 100 años?

R. Depende muchísimo de los escenarios que nosotros tengamos en cuenta. En las políticas que se están intentando implantar sobre las emisiones de CO2, si no tomáramos medidas, podríamos estar ante un aumento de las temperaturas de una media de 3 grados. Por encima de 2 grados ya es una situación con la que no se puede convivir, porque afecta muchísimo y de forma prolongada a las plantas y a los animales. Basándonos en las proyecciones del clima que nos dicen los meteorólogos, por los estudios que estamos haciendo para final de siglo sobre el comportamiento de las plantas, observamos un adelanto de la floración. Y aquí en Córdoba, como estamos en un clima mediterráneo, la mayoría florecen en primavera, si se adelantase floración, ésta sería a finales del invierno. Justo cuando hay oscilaciones más bruscas de temperatura y por lo tanto podría afectar de una manera muy negativa. En realidad, lo que se espera un adelanto importantísimo de las mismas plantas que son importantísimas para nosotros por motivos forestales, como puede ser la encina. E incluso, ya hay una migración de las encinas que se viene observando. Así que los efectos son el adelanto de la floración, un aumento de la intensidad de la misma y la migración de plantas hacia el norte... Uno de los últimos informes del Ministerio de Medio Ambiente pone encima de la mesa que el norte peninsular va adoptando un clima más mediterráneo y el sur más árido.

Venimos observando una migración de nuestras encinas hacia el Norte

P. Afecciones como la seca, que afecta a la encina, ¿tiene algo que ver?

R. En realidad, poner como ejemplo la seca no es lo más adecuado. Hay muchos temas que confluyen de la mano del hombre sobre los usos del suelo por distintos temas, como el ganado y el hecho de querer cambiar el paisaje hacia una dehesa. Los modelos bioclimáticos que estudiamos son más a largo plazo. Lo que sí observamos -y es muy curioso- es una mayor intensidad de la floración de las plantas. Y nos decimos, bueno, mejor, más floración, más frutos, más alimentación...

P. Y más bonitos los patios.

R. Exactamente. Pero bueno, eso es lo que está ocurriendo ahora con este aumento de las temperaturas. Pero en el futuro, lo vemos por el aumento del CO2. Las plantas lo necesitan para realizar la fotosíntesis. Y ese aumento del CO2 estará provocando una mayor intensidad de la floración. A nivel europeo, hemos publicado un artículo científico distintos investigadores y hemos observado, curiosamente, una importante floración de dichas plantas.

P. Malos tiempos para los alérgicos.

R. Malos tiempos para los alérgicos, efectivamente. En realidad, nos estamos basando mucho en los estudios sobre el papel que juegan los granos de polen en las alergias. Y la verdad es que también estamos avanzando bastante en el sentido de que estamos enfocando los estudios. No solo en el contenido de polen en el aire sino también en el contenido de los alérgenos. Se trata de unas proteínas de reconocimiento de las estructuras reproductoras femeninas de la planta para la polinización. Los granos de polen son un vehículo de transporte de una generación, del gametofito masculino. Cuando llegan a las estructuras reproductoras femeninas establecen un diálogo para ver si son de la misma especie y así desarrollar, o no, su tubo polínico. Y ese diálogo se establece con esas proteínas. Y son esas proteínas liberadas de los granos de polen las que provocan los problemas de alergia. Así que ahora, los estudios que estamos haciendo a nivel europeo se centran en los alérgenos de los granos de polen. Pero si hablamos de granos de polen de, por ejemplo, el olivo, contiene un número muy variable de proteínas alérgicas. Normalmente, trabajamos con alérgenos mayoritarios. Se han identificado hasta 11 alérgenos en el olivo y pensamos que hay unos 20. Por lo tanto, también se observa otra cosa muy curiosa que me invitaron a presentar en el Parlamento Europeo. Y es que la sensibilidad a las alergias depende también mucho del lugar y del estilo de vida. De tal manera, que incluso nos atrevemos a pensar que el medio ambiente puede tener incluso más que ver en la aparición de las alergias que el componente genético. Y ahí le echamos la culpa a lo que es la hipótesis de la higiene. En el caso del olivo hemos observado que aunque el Ole e 1 es el alérgeno mayoritario, hay otros que también provocan alergias, como el 7, el 9... En Córdoba, hay incluso gente que reacciona ante Ole e 7 y no ante Ole e 1. Por lo tanto, estos anticuerpos que utilizamos en las vacunas con el mayoritario Ole e 1, a lo mejor no afectan a personas que sufren alergias a otros alérgenos. Por otro lado, también se ha observado que, si vivimos en lugares muy expuestos al polen, tenemos respuestas diferentes a, por ejemplo, si vivimos en lugares muy poco expuestos. Por ejemplo, Sevilla y Córdoba tienen respuestas diferentes.

El medio ambiente puede tener más que ver en la aparición de las alergias que el componente genético

P. Cuando hablamos del paisaje y de la migración de las encinas y esos cambios climáticos y botánicos, imaginaba la ciudad del futuro. En Córdoba ahora podemos ver la campiña con los olivos y la sierra con las encinas. Pero me estoy imaginando un paisaje desolador en el futuro, con una sierra más parecida a la de Almería y una campiña no tan productiva como hasta ahora.

R. Estoy contigo, es desolador. ¿Por qué? Porque nosotros hemos apostado muchísimo por los monocultivos. En nuestra campiña cambian algo los cultivos, el trigo... Pero con el olivar es desolador. Creo que hay que establecer medias, fomentando la biodiversidad. Y en temas de agricultura, es muy importante. Estamos tendiendo hacia unas extensiones de cultivo muy grande que, cuando hay cualquier variación pequeña del clima que afecte a una especie, afecta de hecho a una población muy grande. De la misma forma ocurre con cualquier agente externo, como una enfermedad. Yo creo que deberíamos de ir pensando ya en que hay que fomentar muchísimo más la agricultura familiar. Pequeños agricultores que fomenten la diversidad vegetal, la biodiversidad. Y en la sierra, tenemos una sierra muy característica del paisaje mediterráneo que, por el momento, no tiene nada que ver con Almería. Pero si nos olvidamos de establecer políticas que la mantengan, en el futuro, posiblemente sí se parezca a la de Almería. Porque vemos que el clima árido progresa hacia el norte. Hay que cuidar la sierra, porque nos ejemplifica lo diferente que es un paisaje del norte de un paisaje del sur.

Deberíamos de ir pensando ya en que hay que fomentar muchísimo más la agricultura familiar

P. En una misma ciudad, en una misma vega.

R. En una misma ciudad, una misma vega.

P. En el tema del monocultivo, Córdoba es como Jaén, que vive del olivo y del aceite y el cereal. Con esas proyecciones de cambio climático, puede correr riesgo la producción de olivar y de cereal. ¿Es posible que nos estemos equivocando con sus cultivos?

R. Es nuestra base económica. Pero efectivamente... Mirad, antes os decía que hoy en día estamos observando una mayor floración. Y podemos pensar que hay más fruto. Lo que ocurre es que las variaciones del clima que nos están afectando ya -y también las variaciones de microclimas-, lo hacen de una manera más importante en el periodo en que se están desarrollando los frutos. De cara al futuro, puede haber un efecto más importante por las garantías de requerimiento especiales. Y si afectan a una única especie, que es la que tenemos, verdaderamente sería... de ahí que insista en recomendar los cultivos familiares y la diversidad de cultivos.

P. Cambiemos de tercio. No son buenos tiempos para la investigación en España. ¿Qué diferencias existen entre el momento en el que usted empezó y el actual?

R. Cuando empecé, a principios de los 80 también era un momento un poco complicado. Pero luego se empezó a apostar muchísimo por la investigación. Y ahora hemos conseguido, después de 30 años y con un aporte importante, estar incluso en las mejores ‘ranking’ a nivel nacional. Y eso se debe a la apuesta política realizada a través de la Junta, que nos ha permitido presentarnos como buenos investigadores y a la Universidad de Córdoba, en esos ‘ranking’ nacionales. Porque es imposible compararnos a nivel internacional. Eso depende de la financiación que reciben las universidades y, por lo tanto, nunca vamos a tener aquí premios Nobel porque no tenemos pasta para eso. Pero en agroalimentación sí que estamos en los ‘ranking’ a nivel internacional, en el puesto 50.

Nunca vamos a tener aquí premios Nobel porque no tenemos pasta para eso

P. Y qué puede pasar con la reducción presupuestaria.

R. Si realmente hay una reducción tan importante en investigación como la que se está haciendo, iremos marcha atrás. La pena es que a lo mejor, en tres o cuatro años, nos encontremos otra vez en la situación de hace 30 años. Es ir hacia el pasado en vez de hacia el futuro. Estábamos progresando mucho con los campus de excelencia internacional. Era como una nueva visión de cómo trabajar, potenciando alianzas entre universidades y la relación con las empresas. ¿Ahora se paraliza todo y volvemos marcha atrás?

P. Cortar la financiación es una decisión política. ¿En qué cree que piensan los políticos?

R. Es muy sorprendente. Porque, por un lado, se quiere recortar. Pero por otro, se nos piden que creemos alianzas. ¿Y qué significa crear alianzas? ¡Si eso es lo que estábamos haciendo! Los científicos hablamos de forma clara y concisa. Y lo hacemos a través de palabras clave. Por eso, nos molesta mucho que nos las cambien. Si una palabra clave para nosotros eran los CEI (Campus de Excelencia Internacional) y habíamos ido aprendiendo de esas nuevas relaciones y enfoque de las investigaciones, ¿por qué la cambian? Ahora ya no se utiliza, porque no sé si os habéis dado cuenta, pero ha desaparecido. Pero nos siguen hablanndo de establecer alianzas... la verdad es que es... Yo no lo entiendo... Por otro lado, parece que van a seguirse financiando los Campus de Excelencia Internacional para ver si verdaderamente tienen éxito. Nosotros siempre estamos dispuestos a una evaluación. Porque se nos está avaluando continuamente. Y aprovecho para decir que los agentes externos que han evaluado el CEiA3, nos han dado una nota muy positiva; un B+ que es un sobresaliente. Y si seguimos así, seguramente el año que viene será matrícula de honor.

La solución es la siguiente: con poco dinero vamos a intentar llegar al máximo

P. Pero necesitará una corriente de dinero para eso....

R. Efectivamente, tenemos una reducción de dinero muy importante y ahora mismo lo que estamos haciendo es priorizar. Tenemos distintos programas, distintos proyectos en la mesa. Sobre todo, tratamos de no romper los proyectos importantes porque luego es muy difícil retomarlos. Y lo que hacemos son distintas propuestas en los programas que tenemos, para no eliminarlos porque costaron mucho trabajo y tiempo. Porque hablamos solo de dinero, pero no de tiempo y el tiempo es precioso. La solución es la siguiente: con poco dinero vamos a intentar llegar al máximo. Además, solo hace falta que nos digan que algo no funciona para que nosotros queramos ponerlo en marcha. El otro camino que vamos a buscar es la financiación externa. Ahora mismo, lo importante es eso. Tenemos que participar mucho más en programas de la Unión Europea.

P. Y los evaluadores externos que les han puesto sobresalientes en las investigaciones, no les dicen “Están locos, les están quitando el dinero de las investigaciones. ¡Están poniéndolas en peligro!”. Deben de alucinar…

R. También se está transmitiendo. Ha habido una decisión de los rectores a nivel nacional de transmitir a la sociedad que no podemos seguir así. Ahora mismo, en las universidades hay que transmitir que hay que apostar muchísimo por la investigación y la internacionalización. Nosotros somos una universidad de tamaño medio y apostamos por eso. No solo en agroalimentación, también en biomedicina y otras ramas.

Si nos echamos atrás lo estamos poniendo muy fácil

P. Ante este panorama ¿qué le diría a un universitario que esté en Córdoba y quiera hacer ciencia en Córdoba o España?

R. Yo le animaría. Esta misma mañana ya me he reunido con tres o cuatro estudiantes y les animo a que hagan investigación. Tenemos que apostar por aquello en lo que nos están poniendo trabas. Si nos echamos atrás lo estamos poniendo muy fácil. Y hay que ponerlo mucho más difícil. Ahí es donde tenemos que apostar. Les recomendaría que hicieran investigación y, como tenemos que realizar nuestros estudios en el extranjero, ahora es el momento ideal para que lo hagan. Hay muchos programas en los que podemos apostar para que estudien fuera. Yo creo que esto va a ser un periodo no muy largo y luego volverán con los programas de recuperación de talentos.

P. Uno de los programas de retorno más importante fue el Ramón Y Cajal. Y respondía a aquella queja que decía que en las universidades españolas se formaba muy bien a los investigadores, pero que los réditos se los quedaban los centros en los que investigaban fuera de España. ¿No tema que pueda ocurrir eso otra vez?

R. Sí. Es una fuga de talentos lo que tenemos ahora mismo en todos los niveles, no solo en investigación. Intentamos promover programas que, de cara al futuro, podamos apostar por la transmisión de ese talento. Hemos sacado del CEiA3 una nueva convocatoria para la atracción de talentos. A mí no me gusta ser pesimista, soy siempre muy optimista. Y me he quedado asombrada porque, pese con las reducciones que hemos tenido, la respuesta de la Universidad ha sido ejemplar. Tanto en el profesorado como con el alumnado. Y la reacción no ha sido brusca, solo de esfuerzo para sacar adelante la Universidad.

P. Los recortes, ¿han puesto en peligro alguna línea de investigación en su departamento de Botánica?

R. Ahora mismo es cuando estamos empezando a preocuparnos. No se ha cortado una línea en concreto, pero lo que sí estamos observando es que cada vez tenemos menos financiación y que de cara al futuro, algunas de ellas no las vamos a poder llevar a cabo. Es más, como se dejan de financiar nuevos proyectos vemos que algunas líneas de investigación interesantes se están quedando paralizadas.

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