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El sueño, la alimentación y el estado emocional, principales aspectos que pueden verse alterados con la vuelta al cole

Vuelta al cole del curso 2026/2027

Redacción Cordópolis

10 de septiembre de 2026 16:26 h

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Con el comienzo del curso escolar, los niños y adolescentes afrontan de nuevo horarios, obligaciones y rutinas que durante las vacaciones habían quedado en un segundo plano. La adaptación puede resultar especialmente complicada para algunos alumnos, que necesitan unos días para recuperar sus hábitos de sueño y alimentación y acostumbrarse de nuevo al ritmo escolar, según señala el doctor Rafael González de Caldas, pediatra del Hospital Quirónsalud Córdoba.

El doctor González de Caldas afirma que realizar este proceso de forma progresiva y prestar atención a las señales de malestar puede facilitar una vuelta al colegio más saludable. Uno de los cambios que más puede afectar a los niños es el relacionado con el descanso. Durante el verano es habitual acostarse y levantarse más tarde, no mantener horarios fijos o incrementar el tiempo dedicado a dispositivos electrónicos. “Recuperar de forma brusca los horarios escolares puede provocar cansancio, irritabilidad, dificultades para concentrarse o somnolencia durante el día”, destaca.

Para facilitar esta transición, el pediatra recomienda adelantar progresivamente la hora de acostarse antes y durante los primeros días de clase, establecer una rutina tranquila previa al sueño y evitar el uso de pantallas en la última parte del día. “No se trata de recuperar de un día para otro todos los hábitos del curso, sino de facilitar al organismo del niño una adaptación progresiva a los nuevos horarios”, explica el doctor González de Caldas.

La alimentación es otro de los aspectos que conviene volver a organizar con la llegada del curso. Recuperar unos horarios regulares de comidas y un desayuno completo y equilibrado ayuda a afrontar la jornada escolar con la energía necesaria y favorece una adecuada regulación del apetito. En este sentido, es aconsejable evitar las prisas de última hora por la mañana y planificar con antelación las comidas y los alimentos que los estudiantes llevarán al colegio.

Pero la vuelta a las aulas no sólo supone recuperar horarios. Para algunos niños y adolescentes, especialmente aquellos que cambian de etapa educativa o se incorporan a un nuevo centro, el inicio de curso puede generar nerviosismo, inseguridad o estrés.

El pediatra González de Caldas, del Hospital Quirónsalud.

“Es normal que ante un cambio importante aparezcan determinados temores o preocupaciones. Lo importante es escuchar al niño, preguntarle cómo se siente y evitar minimizar aquello que le preocupa”, señala el especialista. En ocasiones, además, el malestar emocional puede expresarse a través de síntomas físicos, como dolor abdominal, dolor de cabeza, náuseas, alteraciones del sueño o pérdida de apetito.

Especial atención a los síntomas que se mantienen

El doctor González de Caldas destaca que la mayoría de estas manifestaciones son transitorias y desaparecen a medida que el menor se adapta a la nueva situación. Sin embargo, recomienda prestar especial atención cuando los síntomas se mantienen en el tiempo, interfieren con la asistencia al colegio o afectan de forma significativa al descanso, la alimentación o el estado de ánimo. En estos casos, es aconsejable consultar con el pediatra para valorar la situación y determinar si existe algún problema que requiera una atención específica.

“Los primeros días pueden ser difíciles y no debemos interpretar cualquier cambio como una señal de alarma, pero tampoco restarle importancia si observamos que el niño no consigue adaptarse. La observación de los padres y una buena comunicación con ellos son fundamentales para detectar cuándo una dificultad puntual está dejando de serlo”, apunta el doctor.

Así, el especialista aconseja afrontar la vuelta al colegio sin exigir una adaptación inmediata, estableciendo rutinas predecibles, manteniendo una comunicación cercana y observando posibles cambios en el comportamiento habitual del menor. Un entorno familiar tranquilo y unas expectativas ajustadas pueden ayudar a que la transición sea más sencilla y a que los niños recuperen progresivamente su ritmo habitual.

La vuelta a las aulas supone, en definitiva, mucho más que preparar mochilas y recuperar horarios. Es también un periodo de adaptación para el organismo y las emociones de los menores, por lo que acompañarlos y detectar a tiempo las señales de malestar resulta clave para comenzar el nuevo curso de forma saludable, concluye el doctor González de Caldas.

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