Muere José Santiago 'Beethoven', pionero del rock en Córdoba
Córdoba ha perdido a uno de los músicos que mejor encarnaron la historia del rock hecho en la ciudad. José Santiago Toledano, conocido por todos como Beethoven, ha muerto a los 77 años, después de más de seis décadas dedicadas a la música, según ha adelantado La Voz de Córdoba. Guitarrista, saxofonista, músico de bandas de baile y, sobre todo, incansable trabajador de los escenarios, deja tras de sí una trayectoria que se confunde con la propia evolución de la música popular cordobesa.
En Córdoba, decir Beethoven nunca llevó a pensar en el célebre compositor alemán. El nombre remitía a aquel joven de barrio que descubrió el rock and roll escuchando a Elvis Presley y a los Beatles y que terminó convirtiéndose en uno de los pioneros de la guitarra eléctrica en la ciudad. El apodo nació casi por casualidad durante sus años de formación en el Conservatorio. Los alumnos eran pocos y decidieron repartirse los nombres de grandes músicos: a José Santiago le correspondió Beethoven. El sobrenombre, que entonces parecía un juego, lo acompañaría durante toda su vida.
Había empezado con la bandurria y había pasado por el Conservatorio y el Centro Filarmónico, pero la guitarra eléctrica terminó ganándole la partida. Su primera guitarra costó 1.500 pesetas y tuvo que comprarla a plazos. Era una época en la que conseguir un instrumento era una aventura y tocar rock en Córdoba tenía mucho de desafío. Beethoven recordaba aquellos comienzos como los de una generación que ensayaba en los salones de sus casas, tocaba muchas veces gratis y se abría camino actuación tras actuación.
Su primer concierto llegó con apenas 16 años, en Villaviciosa, con Los Califas. Después vendrían Los Clakers, Las Manos, Flor y Nata, Pica Pica, Trinidad y, sobre todo, La Banda Sureña, formación que fundó junto a otros músicos procedentes de Trinidad y que acabaría convirtiéndose en uno de los nombres fundamentales de su carrera.
Con La Banda Sureña llegó también uno de sus grandes sueños: grabar. En 1982, la formación viajó a Madrid y, con dinero de sus propios bolsillos, registró su primer disco. Vendieron unas 2.000 copias y llevaron sus canciones por las emisoras de radio mientras continuaban haciendo aquello que Beethoven nunca dejó de considerar su oficio: tocar allí donde hubiera un escenario.
Porque si algo definió a José Santiago fue precisamente esa concepción del músico como trabajador. No le gustaba demasiado que lo llamaran artista. “A mí la palabra artista siempre me ha venido muy larga”, explicaba en una entrevista publicada por Cordópolis en 2023. Él prefería considerarse “currante de la música”: alguien que había hecho miles de kilómetros, cargado y descargado equipos, dormido en furgonetas y tocado para públicos de todo tipo con el objetivo de vivir de aquello que amaba.
Su hoja de ruta resulta difícil de igualar. Llegó a hacer alrededor de un centenar de actuaciones por temporada durante décadas y recorrió buena parte de España con sus diferentes formaciones. Sus nueve furgonetas fueron testigo de una vida nómada entre ferias, verbenas, salas, pueblos y escenarios. Compartió cartel con algunas de las grandes bandas españolas de aquellas décadas, desde Leño, Mecano y Asfalto hasta Alameda, Medina Azahara u Obús. También coincidió con músicos y artistas como Joan Manuel Serrat, Rocío Jurado o Rocío Dúrcal.
Pero su importancia no estuvo únicamente en los escenarios. Beethoven fue también un guardián de la memoria musical de Córdoba. Durante décadas conservó carteles, fotografías y recuerdos de aquellas primeras bandas que, entre los años sesenta y ochenta, construyeron una escena que hoy forma parte de la historia cultural de la ciudad. Ese trabajo de recopilación cristalizó en Pioneros del rock cordobés. 1960-1980, una publicación promovida por la Asociación Cultural CEMAC y editada por la Diputación, en la que reunió buena parte de aquella memoria.
“He sido músico, he vivido de ello y he llegado hasta aquí”, resumía en aquella entrevista. No necesitaba mucho más para explicar una existencia entera. Su último tramo profesional estuvo marcado por las dificultades físicas. La artritis terminó afectando a sus manos hasta impedirle tocar con la misma libertad la guitarra, el saxofón o la gaita. Aun así, quiso despedirse de los escenarios. El 14 de octubre de 2023 ofreció con Guateque el que sería su último concierto, poniendo punto final a una relación con la música que había comenzado siendo un niño y que se prolongó durante más de seis décadas.
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