Córdoba CF
Cuatro jornadas, cuatro defensas y el mismo agujero defensivo
Diez goles en cuatro jornadas. Ninguna portería a cero. Una media de más de dos goles encajados por partido, y el segundo equipo más goleado de LaLiga Hypermotion, superado únicamente por un Ceuta que ha perdido los cuatro partidos y que sigue acusando, también, todo el ruido extradeportivo que sacude actualmente la ciudad autónoma. El arranque del Córdoba CF ha convertido las certezas que podían existir en la zona defensiva en un auténtico mar de dudas, y lo ha hecho a una velocidad que ni siquiera se frena cuando el equipo compite bien. En cuatro jornadas, tres partidos con tres goles en contra.
Y no será, precisamente, porque Iván Ania no lo haya intentado. Desde el debut en El Plantío, el técnico asturiano no ha repetido ni una sola vez su línea defensiva, portero incluido. Cuatro partidos, cuatro combinaciones distintas y ninguna certeza, al menos de momento. Por esas cinco posiciones han desfilado ya nueve futbolistas: Iker Álvarez y Guilherme bajo palos; Egoitz, Budesca y Albarrán en el carril diestro; Juan Gutiérrez y Álex Martín turnándose junto a Rubén Alves en el eje; y Dani Tasende en la izquierda. Y, a todos ellos, aún habría que sumar a Nélson Monte, que todavía espera su estreno. Como dato, en estas cuatro jornadas, ningún defensa blanquiverde ha completado los 360 minutos de competición.
La conclusión es clara: Iván Ania está probando todo lo que tiene a su disposición, pero parece que aún no ha llegado a ninguna conclusión clara. De todas esas pruebas, la que más convenció fue la del segundo asalto, la defensa que ganó al Girona FC en El Arcángel. Es la única que se marchó del campo con un solo gol en contra, y ese día, el equipo incluso supo cerrar los últimos minutos -algo a lo que no acostumbra-. Pero es también una de las que no ha vuelto a salir. Ania la deshizo a la semana siguiente pese a venir de sumar tres puntos (entró Juan Gutiérrez y Budesca por Álex Martín y Egoitz), llegaron los tres goles del Granada y, con una combinación diferente (Guilherme a la portería, vuelve Alex Martín, pero no Egoitz), otros tres del Sabadell.
Así, el único que queda sin rotar es Dani Tasende, aunque no precisamente por decisión técnica. Cerrado el mercado con el gallego como único lateral zurdo, la comisión deportiva defendió que el puesto quedaba cubierto con la polivalencia de otros futbolistas de la plantilla, como Albarrán o Diego Bri, además de Egoitz o incluso Budesca. Pero lo cierto es que no dejan de ser 'parches' a una demarcación que es tremendamente importante para la apuesta de Iván Ania, y ya se vio la pasada temporada: cuando Albarrán capitalizó el carril zurdo, el equipo se adoleció en ese costado, perdiendo profundidad y apertura de campo. Por ahora, Ania ha apostado por Tasende como titular en todos los partidos.
Arriba, las pruebas sí salen
Resulta llamativo que la otra posición en la que Iván Ania ha ido rotando sea la referencia ofensiva, porque ahí cada cambio le ha devuelto un gol. Víctor Sánchez arrancó como titular en El Plantío y repitió ante el Girona, donde abrió el marcador antes de tener que retirarse lesionado esa misma noche. Diego Percan heredó el puesto y tardó dos minutos en ver puerta frente al Granada. Y en Sabadell fue Enol Rodríguez, que había empezado la temporada como extremo zurdo en Burgos, quien salió desde el banquillo para firmar el 2-2 con un gran gol. Solo Ibai Sanz, que se estrenó también en la Nova Creu Alta, sigue sin abrir su casillero particular.
El contraste crece al mirar el resto del once, donde apenas hay movimiento. Isma Ruiz, Éder García y Yussi Diarra han sido titulares en los cuatro partidos en el centro del campo, con Carracedo fijo en la banda derecha y Diego Bri en la izquierda desde que se hizo con el sitio en la segunda jornada. Isma Ruiz, de hecho, es el único futbolista de campo que ha disputado los 360 minutos del curso. Las variaciones de Ania se concentran, por tanto, en dos zonas muy concretas: la punta de ataque y la última línea. Y solo en una de ellas están devolviendo algo. Cada prueba en el área contraria ha acabado en gol; ninguna en la propia ha frenado la sangría.
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