De patios entre Santa Marina y San Agustín (III): Ocaña, 19

Casa-patio de Ocaña, 19, en la ruta Santa Marina-San Agustín | ÁLEX GALLEGOS

Es una de las zonas con más presencia en el certamen. No sólo por el significado de sus representantes, sino por su cifra. Son nueve los inmuebles que participan año tras año en el Festival de Patios entre San Agustín y Santa Marina, y viceversa. De ahí que esta parte de la ciudad tenga relevancia especial en el plano de los visitantes cuando llega el Mayo Festivo de Córdoba -guía-. Una de las puertas a esta ruta se establece precisamente a unos metros del templo que da nombre al primero de los barrios. Es el número 19 de la calle Ocaña, donde Ricardo González y Antonia Lucena residen desde hace más de dos décadas. Su vivienda es además el lugar en que tiene la sede la editorial Utopía, que ella misma dirige. Eso sí, la firma literaria da a la coqueta plaza de las Beatillas.

De estilo cervantino, similar al de la Posada del Potro, la casa tiene su origen allá muy probablemente allá por el siglo XVII. Se trata por tanto de uno de los inmuebles más antiguos del Festival de Patios, en el que actúa dentro de la modalidad de Arquitectura Antigua. El patio guarda peculiaridades propias de estos recintos tradicionales, como lo es el chino cordobés o la galería porticada que lo rodea. Mantiene ese sello pese a que sus propietarios llevaron, tras la adquisición, una importante remodelación. Por cierto, que el carácter típico del edificio también se percibe en su construcción, la cual permite reconocer que antaño fue hogar vecinal. Su espacio florido participa en el certamen del Mayo Festivo desde 1996, siempre por supuesto en la ruta Santa Marina-San Agustín y con gusto de Ricardo González. “Ahora, en estas fechas, es cuando, a través de vuestros ojos (los visitantes), uno ve lo que tiene”, afirma con alegría.

PREGUNTA. ¿Qué significa el patio para usted?

RESPUESTA. El patio significa para nosotros, como todo el mundo dirá, una forma de vida. Es cierto porque hemos venido buscando una casa, porque esta casa no ha sido heredada, en el casco histórico, porque teníamos interés. También en una casa como ésta, característica. Esto era una antigua casa de vecinos, entré de alquiler y con el tiempo negocié con el vecino y la compré. Compré una casa bastante vieja, pero se restauró y en el presente está ya magnífica.

P. ¿Por qué decide participar en el Festival?

R. Es porque cuando encuentras la casa y eres joven, que tienes veintitantos años, y te encanta este tipo de vida… porque yo vengo de lo rural, de una casa del mismo tipo, barroco-andaluza… cuando ya llegas y ves los patios, te quedas en ese tiempo de paréntesis en el que piensas que también tú lo pongas a disposición de la gente. Te ves en ese compromiso, que no lo es, sino que está bien que lo muestre a mi gente, que lo vean y lo conozcan. Y uno disfruta. Ahora, en estas fechas, es cuando, a través de vuestros ojos (visitantes), uno ve lo que tiene. Tiene un poco de orgullo y de vanidad, pero también está bien tener un poquito.

P. ¿Qué opinión le merece el Festival de Patios hoy por hoy?

R. Me merece mucho respeto. Se ha construido dese el año 33 con lógicos paréntesis y me parece bien. Lo que no deberíamos hacer es morir de éxito. Creo que tendríamos que tener cuidado, como la palabra esta nueva que es gentrificación. Cuidado, porque los cascos históricos son, igual que cuando nosotros llegamos, para vivirlos. Ahora queremos seguir viviéndolos y compartirlos. Se tiene que dar el equilibrio entre el turismo y los que vivimos. Es verdad que ya está ocurriendo en otras ciudades y aquí en Córdoba más cerca de la Mezquita, que se convierten en parques temáticos. Eso no lo queremos. Primero, porque no podemos vivir, por el bullicio y demás. Se tiene que dar ese equilibrio y creo que este Ayuntamiento está haciendo ese esfuerzo porque se pueda convivir tanto con quien venga a vernos, que estamos agradecidos, como con quienes vivimos aquí.

P. ¿Qué considera necesario mejorar?

R. Una cosa muy sencilla: hay 50 patios y se dan 35 premios. Seamos un poco más sociales y hagamos 50 premios, y todos pillamos un poco. Ésa sería una buena idea.

P. ¿Qué futuro cree que aguarda al Festival de Patios?

R. El futuro es difícil. Estas cosas las ve uno cuando ya han pasado. Uno ya está aquí, con sesenta y pico años pensando, qué hago aquí, cuánto voy a durar. Y yo no sé si mis hijos se reengancharán a esto. Yo creo que las generaciones siguen sintiendo los patios y no tienen más remedio si quieren vivir en un paraíso, pero no soy capaz de decir qué futuro pueden tener los patios.

P. ¿Cuál es su recomendación para disfrutar de los patios?

R. Lo primero es que lo hicieran (los visitantes) a la medida de un paseo, que creo que la mayoría vienen porque es una fiesta que se ha tomado desde ese sentido del paseo, de los olores, de vivirla. Que no tuviesen prisa, que hicieran las colas justas y fueran a los que menos tienen y se paren en los bares y demás. Es decir, que no vean sólo el recinto. Porque Patrimonio de la Humanidad no es el recinto como patio, como arquitectura, sino la Fiesta de los Patios. Fiesta significa no jolgorio sino que se sepa disfrutar de esta esquina, de la calle, conozcan la vivencia y convivan con nosotros.

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