Dice la documentalista yemení Thana Faroq que algo tan simple como un pasaporte “puede adquirir la potencia de una maldición que parece que no puede romperse”, puede convertirse en “una fuente de angustia, una carga y un catalizador para la desesperación” y, en definitiva, en “la herramienta de un sistema que permite y perpetúa el racismo”. 

Lo dice alguien que, al igual que su compañera, la fotógrafa Shaima Al-Tamimi, forma parte de un pueblo, el yemení, marcado por la diáspora, y que ha buscado en los movimientos de su propia familia la respuesta a las dudas que genera el presente incierto del que fuera uno de los principales centros de civilización de Oriente Medio.

Estas dos visiones forman parte de Diásporas de Yemen, una exposición que forma parte de la 17 Bienal de Fotografía de Córdoba, y que es una de las muestras de mayor calado político de esta edición en su reflejo de temas universales en torno al desplazamiento, los aspectos sociales y culturales que se mantienen a pesar de la distancia o ligando la identidad a la libertad, y las limitaciones que se le imponen. 

Diásporas de Yemen está ubicada en la Casa Árabe desde el pasado 25 de febrero, y podrá visitarse hasta el 18 de mayo. Permitirá asistir a las imágenes de dos trabajos distintos pero complementarios, el de estas dos artistas visuales de origen yemení.

Por un lado se recogen imágenes de la serie Como si nunca hubiéramos venido, en la que Shaima Al-Tamimi, se adentra en su historia personal abordando de forma transversal los modelos y los impactos de la migración, la identidad y la cultura. Su enfoque documental fusiona archivos históricos y familiares creando una narra- ción viva que aporta un punto de vista singular sobre la vida y las raíces comunes de la diás- pora de origen yemení. 

Por otro, el relato se oscurece en la serie de Thana Faroq, documentalista yemení, que desde los Países Bajos narra una historia personal y colectiva de desplazamiento y migración, basándose en su propia experiencia y en la de tantos refugiados a los que otorga dignidad y singularidad a través de retratos y escritos. Esta se llama No me reconozco en las sombras y propone bellas y melancólicas imágenes que tratan de revelar la esencia frágil y transitoria las vidas de muchos refugiados, alternando con reflexiones sobre momentos personales y testimonios que reflejan sus esperanzas y sus luchas.

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26 de abril de 2021 - 05:00 h