Lo que está por venir: el Córdoba bajará si...

Nabil Ghilas, en El Arcángel | ÁLVARO CARMONA
La plantilla regresa al trabajo con la certeza de que una derrota ante el Barcelona les mandará a Segunda | Ritmo notable en la venta de entradas, aunque el lleno no parece probable

Vuelta al trabajo y más competición. "Tenemos que dejar las mentes limpias para competir con el máximo orgullo y respeto", dijo José Antonio Romero en Valencia, tras engarzar otra derrota y la cuarta jornada consecutiva sin marcar un gol. El sábado (16:00, Canal + Liga y GolT) llega a El Arcángel el FC Barcelona, un gran equipo en un gran momento y con un gran desafío: ganar la Liga. El Córdoba lo recibe con una certeza certificada por las matemáticas: si pierden, descienden a Segunda División. Desde esta mañana, Romero preparará un once que sea capaz de combatir ante la máquina de estrellas azulgranas. Parece imposible, pero...

Una derrota sellaría el billete de retorno a Segunda. El Barcelona, que mantiene su ventaja de dos puntos sobre el Real Madrid en la pugna por la Liga, necesita a toda costa los tres puntos para evitar sorpresas en el camino: aún tiene que cruzarse con el Atlético de Madrid, mientras que los blancos se medirán con el Sevilla. Son los duelos marcados en rojo. Ni aún consiguiendo una histórica victoria frente al Barça tendría el Córdoba garantizada su permanencia. Como mucho, retrasaría el desenlace. Con un solo punto que logren Almería o Éibar, el Córdoba no podría alcanzar el umbral de la salvación. Lo de finalizar en el primer puesto de los tres descendidos también está francamente difícil para los de Romero.

El equipo blanquiverde, que descansó en la jornada del miércoles después del partido en la noche del martes ante el Levante (1-0), encara la última cita de alcurnia del curso 14-15 con incógnitas en la alineación. Con apenas un par de días para armar una alineación de ciertas garantías, está por ver qué decide Romero -con su continuidad está descartada y cuyos posibles sustitutos empiezan a sonar: Francisco es el último- para preparar el partido de mayor rango que jamás haya dirigido. Mientras, en la zona de taquillas, el goteo de personal es incesante. No se forman grandes colas, no hay una pasión desmedida, pero no faltan los que se echan mano al bolsillo para ver al Barcelona en Córdoba. La última vez que jugó en Liga fue hace 43 años. En Copa vino hace tres. No es un espectáculo frecuente, aunque las circunstancias han hecho que los abonados cordobesistas se retraigan. No es fácil pagar entre 35 y 62 euros a un socio por ver cómo desciende su equipo.

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