¿Tres partidos con la puerta a cero? No ocurría desde 2016

Isaac Becerra y Edu Frías, en un entrenamiento | ÁLEX GALLEGOS

El relevo permite recuperar brío. O regenerar la confianza perdida. Cada cual tiene su forma de expresar lo que sencillamente es, hoy por hoy, una reconducción total de una situación más que complicada. De encadenar cuatro jornadas sin vencer pasa a ganar tres encuentros consecutivos -dos de liga y uno de Copa-. Además, la imagen es muy diferente a la inmediatamente anterior al cambio. Lo cierto es que Pablo Alfaro, y sin ánimo de menospreciar el trabajo de Juan Sabas, trae consigo una frescura de airea que ya empezara a hacerse muy necesaria. Porque el Córdoba, de repente, vence y convence, de forma que reaviva la ilusión de sus seguidores. Un hecho éste que es en gran parte posible gracias a un factor clave: el cuadro califal recobra su fortaleza en la parcela defensiva. Con el preparador aragonés cada victoria llega con la puerta a cero, lo que quiere decir que por ahora el equipo encadena tres duelos sin encajar gol. No sucede nada parecido desde hace más de cuatro años.

Para hallar un registro tan favorable en este sentido es requisito viajar, no poco, atrás en el tiempo. En concreto la última ocasión en que el conjunto blanquiverde acumuló tres choques seguidos sin recibir un tanto estaba en Segunda A y con la aspiración de retornar a Primera. Ocurrió durante la temporada 2016-17, que arrancó con José Luis Oltra en el banquillo. Después de un intento fallido de ascenso a la máxima categoría del fútbol español -entre otras cuestiones porque se optó por no reforzar la plantilla e incrementar las garantías-, el Córdoba tenía en mente llegar, o al menos intentarlo, a la elite dos campeonatos después de su tortuoso periplo entre los grandes. El curso no empezó demasiado bien, o cuando menos tuvo un inicio discreto, con cinco puntos de los doce primeros posibles. Un 3-0 en Huesca en la cuarta jornada provocó que las alarmas saltaran. Aunque el técnico valenciano las apagó de inmediato -hasta que se volvieron a encender y terminaron por silenciarse con su destitución-.

El 17 de septiembre de 2016, el Córdoba se impuso por 1-0 al Levante y encontró un necesario alivio no sólo en la clasificación sino en el apartado anímico. Dos semanas después había superado también al Alcorcón (0-1) y al Nàstic de Tarragona (2-0). La dinámica, una de las mejores que conoce el conjunto blanquiverde en el período más reciente de su historia, tuvo como principal causa la solidez atrás. El equipo consiguió mantener el candado sin abrir en cada uno de aquellos choques y otorgó rentabilidad máxima a sus escasas dianas. Con cuatro tantos alcanzó tres triunfos consecutivos, lo que le permitió escalar en la tabla. Curiosamente, después apenas ganó un duelo de los diez posteriores -y fue de Copa del Rey-. En todas esas contiendas sucedió justo lo contrario que en las antes mencionadas: nunca terminó sin recibir gol.

Como añadido al reciente apunte, el conjunto blanquiverde volvió a vencer cuando de nuevo dejó la portería a cero. Fue ya el 30 de noviembre de 2016, en el encuentro de ida de dieciseisavos de final de la Copa del Rey ante el Málaga (2-0). Pero el asunto que origina estas líneas es otro, la racha de tres partidos sin encajar gol. Desde el 24 de septiembre del citado año no tuvo el cuadro califal la capacidad de alcanzar el dato que sí pudo cerrar el miércoles ante el Albacete. Es decir, transcurrieron cuatro años y casi tres meses para que durante 270 minutos el guardameta de turno -esta vez hasta dos, con Isaac Becerra en liga y Edu Frías en el torneo del KO- no tuviera que recoger el balón del interior de su marco. La idea ahora es llegar al menos a los cuatro una vez que arranque 2021, si bien para eso todavía queda tiempo.

La significativa anotación de carácter estadístico e histórico cuenta con otra añadida. El Córdoba despide 2020 con ese triple partido sin recibir tanto precisamente después de atravesar una muy negativa racha en materia defensiva. Porque antes de comenzar con esta serie de resultados el cuadro califal sufrió una notable fragilidad atrás durante los tres encuentros inmediatamente anteriores. Aunque en realidad la debilidad se dio en los dos últimos con Juan Sabas al frente. En las tres jornadas iniciales, apenas vio batida su portería en una ocasión, fue ante el Yeclano y no supuso un revés al ganar por 3-1. En la cuarta se produjo una circunstancia que, en cierto modo, vino a marcar un antes y un después. Los blanquiverdes cedieron un empate ante el Recreativo Granada en el último instante del choque (1-1) y a partir de ahí, hasta que superaron al Real Murcia (0-1 tras el relevo en el banquillo, ni siquiera sumó. Fue al recibir cuatro dianas en dos duelos: dos ante el Sevilla Atlético (1-2) y otros dos en Linares (2-0). Así, el guarismo actual cobra más relevancia al haberle anotado los rivales cinco goles en los tres enfrentamientos precedentes.

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