Sandoval, un pocero en el Córdoba

Sandoval, en el último entrenamiento a puerta abierta del Córdoba en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Hay mejoría, pero el aspecto sigue siendo feo. El escenario habitual del Córdoba en los últimos tiempos viene siendo el más indecoroso: el sótano de la clasificación. La presión por alcanzar puestos altos no es la misma que la que se siente cuando uno se juega la supervivencia, lidiando contra el estigma de ser último o dando bocados para acabar siendo el mejor de los peores. Bien lo sabe José Ramón Sandoval, protagonista directo de una de las etapas más convulsas de la historia moderna del club.

Llegó para sacar al equipo de una situación crítica, cuando parecía abocado al descenso, y logró ser uno de los principales artífices del milagro de la salvación en la 17-18. Pese al balance positivo, el Córdoba no contó con él. Volvió a llamarle en verano, después de despedir a Francisco Rodríguez y con los fichajes bloqueados por el límite salarial. Otro panorama complejo. Entre su primera y segunda etapa, Sandoval ha dirigido al Córdoba en 27 partidos de Liga. Solo en cuatro jornadas ha podido ver a los suyos fuera de los puestos de descenso: en las tres últimas del campeonato pasado y la primera del actual. Como un pocero, ha tenido su destino laboral en las cloacas de Segunda.

El empate de la pasada jornada en Gijón supuso para el Córdoba una sensación gratificante: fue el primer punto como visitante, mantuvo la portería a cero como forastero tras siete meses, enlazó -añadiendo el duelo de Elche en la Copa- tres partidos oficiales sin perder... Todo eso no solo no le valió para escalar posiciones, sino que además el resultado de sus rivales directos provocó que cayera a la última posición de Segunda. El Córdoba ha sido colista en cinco de las once jornadas del presente campeonato y en todas fue uno de los integrantes del cuarteto que cierra la clasificación salvo en la primera. Su debut liguero, con un empate en El Arcángel ante el Numancia (3-3) le dejó en séptima posición. Después, la derrota ante el Oviedo (2-4) le hizo desplomarse hasta la parte final de la tabla, de la que desde entonces no ha logrado salir.

En la pasada temporada, Sandoval llegó al Córdoba con el equipo enquistado en el descenso. Llevaba ya 13 semanas consecutivas y habían pasado por el banquillo tres jefes: Carrión, Merino y Romero. Entre la jornada 27 y la 39, el Córdoba siguió metido en la zona fatídica. Sacó la cabeza en la cita 40, tras ganar en El Arcángel al Almería (2-0). En las dos finales volvió a vencer en el campo del Reus (1-2) y en casa contra el Sporting (3-0). Ese 9 de 9 coincidió con las únicas tres jornadas por encima del puesto 19. Sandoval dejó al Córdoba, con 51 puntos, en la posición décimosexta.

El Córdoba ha ocupado, con Sandoval, puesto de descenso en 23 de las 27 jornadas en las dos últimas campañas. Más allá de herencias recibidas y circunstancias adversas forjadas por el propio club, resulta evidente la incomodidad de la escena en la que está teniendo que trabajar el entrenador madrileño, cuya continuidad -como mandan las leyes del fútbol- vuelve a estar sometida a debate en una semana clave. Este miércoles llega el Getafe en la Copa. Y el sábado... el Extremadura. ¿Morbo? Todo el que quieran y más.

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