Rocío Gálvez se alía con la historia

Rocío Gálvez, con la camiseta de España cuando fue internacional juvenil en su primera etapa en el Betis.

Probablemente el mayor reto que pueda superar una deportista sea el de recibir la llamada de la selección absoluta de su país. Da igual la disciplina. Ver tu nombre presente en el selecto grupo de las mejores jugadoras de todo el territorio ya es motivo más que de satisfacción para afirmar que has triunfado en tu dedicación, y ahí quizá el único hito superior posible ya sea asentarse y ganar un título con ese equipo. La primero y la última ya son asignaturas aprobadas por la cordobesa Rocío Gálvez Luna (Córdoba, 1997), que ha conseguido romper una doble barrera con la historia y, además, servir de ejemplo para todos los jóvenes talentos del fútbol femenino en la provincia, cada año más en alza. Ella ha demostrado que a base de esfuerzo y trabajo se puede alcanzar el cielo. Que el límite lo pone uno mismo.

Un momento que quedará grabado para siempre en la retina de muchos ojos. En primer lugar, los de ella. Los años de entrenamiento, con multitud de éxitos, aunque también superando varias lesiones, se vieron recompensados. Fueron apenas unos segundos, pero significaron mucho. En el tercer encuentro de España en la fase de grupos de la Copa de Chipre. Con ventaja de 1-0 para el combinado nacional, Rocío Gálvez debutaba en el minuto 89, sustituyendo a Patricia Guijarro. Un cambio con mucha historia. El resto de miradas son las de toda Córdoba, su ciudad natal, y las del Real Betis Féminas, su actual equipo, al convertirse en la primera cordobesa y primera jugadora verdiblanca en jugar con la selección absoluta. Ya en la final, Rocío volvería a arañar algunos minutos a su recientemente inaugurada travesía como internacional, logrando finalizar sobre el césped como campeona del torneo, después de que España venciera en el duelo decisivo a Italia (2-0).

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Un primer paso para seguir creciendo en una campaña en la que se está consolidando definitivamente. Después de dar sus primeros toques al balón en el Deportivo Córdoba, Gálvez fichó a los 15 años por la cantera del Sevilla FC. No obstante, al año siguiente se marcharía al eterno rival, el Real Betis, donde su talento comenzó a despuntar de manera sobresaliente, y donde lograría hacerse un hueco eterno. En ese momento le llegó una primera llamada internacional, convirtiéndose en la capitana de la selección española sub 17 en el Mundial de la categoría. Actuación excelente y fichaje por el Atlético de Madrid, uno de los mejores clubes de la historia del fútbol femenino nacional. Con la elástica colchonera pasó tres cursos al más alto nivel, manteniendo su condición de internacional (subcampeona de Europa sub 19), aunque de nuevo las lesiones le impidieron consolidarse. España llamó a su puerta para disputar el Mundial sub 20. Todo era crecimiento constante, hasta la fatídica lesión. Los problemas de rodilla la obligaron a abandonar la expedición en cuartos de final, y la posterior operación la volvió a tener varios meses lejos de los terrenos de juego.

Eso sí, lo de romper con la historia va en sus genes. Aunque no terminara el curso de corto, Gálvez se convirtió en la primera cordobesa en disputar la Champions League femenina, así como en conquistar la primera Liga del conjunto rojiblanco. Casi nada. Una vez superada la lesión, la defensa central se marchó cedida al Betis, con el que ha vuelto a reencontrarse con su mejor fútbol. En la entidad hispalense es titular indiscutible, y ya ha grabado su nombre en hitos como el de marcar el tanto de la victoria en el primer derbi sevillano de la historia, además de llevarse el galardón de mejor jugadora de la jornada 15 en la Liga Iberdrola, y entrar en el once ideal de la primera vuelta de la competición. Actualmente, el cuadro verdiblanco ocupa la quinta posición con 36 puntos. Y Rocío Gálvez quiere más. Preparada para seguir asombrando.

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