Un nueve para enderezar el pulso

Piovaccari, en su reestreno con el Córdoba | ÁLEX GALLEGOS

La figura del nueve es fundamental en el fútbol. Es lógica aplastante viendo la dinámica actual. Marca la diferencia entre querer ascender y quedarse en tierra de nadie o viendo peligrar la categoría. Por costumbre, el mercado del delantero centro ha sido muy complicado, lleno de tiburones acechando por los más jugosos y, el que llegue el último, se lleva el pez más pequeño y el menos codiciado de todos. El proyecto deportivo y las posibilidades del jugador en el equipo son algunos de los condicionantes que provocan que vengan unos u otros arietes en busca de la comida del gol. En el caso del Córdoba, y tras las experiencias de los dos últimos años, es muy probable que acuda a la próxima ventana de traspasos en busca de un delantero joven que haga competencia a los experimentados Willy Ledesma y Piovaccari.

Hasta nueve jugadores han ocupado la posición de punta de lanza en los dos últimos cursos, aunque no todos han tenido el mismo rendimiento ni la misma aceptación por parte de la hinchada. Son los casos del mencionado Piovaccari o Andrés Martín, en contraposición con otros como Neftali Manzambi, Erik Expósito o Carrillo. Asimismo, el ex capitán blanquiverde Alejandro Alfaro y -hasta el momento- Willy Ledesma tampoco han estado al nivel esperado, tal y como ocurrió con Owusu, Juanto Ortuño y Novaes. Éstos tres últimos marcharon en invierno, aunque el caso más especial es el de Ortuño, que puso rumbo a Castellón y ha hecho las delicias de la afición albinegra con sus siete goles, a diferencia de los tres que anotó para la entonces escuadra de Enrique Martín, dos de ellos de penalti. Con el conjunto valenciano jugará el play off como campeón del Grupo III. Por su parte, Owusu se marchó por la puerta de atrás con 6 goles en 17 partidos y Novaes volvió a Brasil tras solo acertar en una ocasión en toda la primera vuelta.

Tras la gestión deportiva en cuanto a la parcela ofensiva se refiere, se marcharon esos tres y llegaron otros dos. Y ambos de sobrada experiencia. Willy Ledesma y Piovaccari llegaron con gran cartel a El Arcángel para recuperar el gol perdido. La dependencia del cuadro cordobesista en Owusu hacía presagiar, en este caso, dos cosas: una, que si no funcionaban como pareja o como lobo solitario, la capacidad goleadora blanquiverde iba a verse mermada; segunda, consecuencia de lo anterior, que la segunda línea debía aportar tantos en caso de que los delanteros no encontrasen la chispa para crear el fuego del gol. Fue precisamente esto último lo que pasó, con Carlos Valverde llegando, con Djetei apareciendo y con De las Cuevas como máximo artillero califa con siete dianas. Lo primero también se dio, con Piovaccari solo ante el peligro por la temprana lesión en Badajoz de Willy. Eso sí, ninguno de los dos ha logrado ver puerta desde su aterrizaje en el coliseo blanquiverde el pasado mes de enero.

Ello y su edad -35 para el italiano por los 31 del ex del Extremadura- hacen que la nueva dirección deportiva de Infinity se vea obligada a rastrear el mercado como un sabueso en busca de un hueso delicioso, un nueve que sea diferencial en la categoría. Costará tiempo y probablemente dinero pero, por la condición del proyecto, este Córdoba destinado a retornar a la división de plata deberá encontrar en el mercado alguien de menos edad dispuesto a batallar el puesto con los actuales delanteros de la plantilla y, por qué no, complementarlos. El fichaje vendrá como agua en el desierto cordobesista.

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