Un inoportuno giro de guion en El Arcángel

Javi Flores, junto a Toni Seoane en el duelo con el Formac Villarrubia | ÁLEX GALLEGOS

Más que curioso resulta a veces el fútbol. Principalmente cuando las dinámicas entran en acción. En realidad a éstas le dan forma los equipos con sus actuaciones, pero en ocasiones parece existir algo por encima que provoca cambios significativos. Tal es la situación que atraviesa el Córdoba, que vive una etapa de contraste entre su notable mejoría como visitante y su peor balance como local. Porque el empate ante el Formac Villarrubia no sólo causa enfado en el técnico blanquiverde, Raúl Agné, por las formas sobre todo, sino que abre la puerta a un análisis sobre la trayectoria más reciente. El apunte primero es… el cuadro califal sólo logra un triunfo en sus últimos cuatro duelos en El Arcángel y sin embargo obtiene tres lejos de su estadio -y además no pierde-.

Para que la comparativa resulte lo más adecuada posible toca viajar atrás en el tiempo hasta alcanzar la decimotercera jornada. Ésta fue la última en que el Córdoba estuvo aún sin conocer el triunfo en su papel de visitante. Empató ante el UCAM Murcia (1-1). A partir de ese momento, de manera inesperada -y también inoportuna- hubo un claro giro de guion. El conjunto blanquiverde consiguió al fin sumar de tres en feudo ajeno dos semanas después. Se estrenó en Don Benito, donde se impuso por 0-1. Aquella victoria provocó un acentuado cambio de dinámica en este sentido para el equipo de Raúl Agné. Lo que quizá no esperaban en El Arcángel es que hubiera un contrapunto en el coliseo ribereño. Si bien en la siguiente jornada superó al Sanluqueño (3-1), el conjunto blanquiverde rebajó muy mucho sus prestaciones ante su afición.

Los números hablan por sí solos, como suele suceder en estos casos. Dentro de este período, el Córdoba alcanzó tres triunfos y cosechó un empate fuera de su estadio. Y pudieron ser cuatro victorias pero en Huelva dejó escapar una que necesitó mucho trabajo (2-2). De repente, el cuadro califal sumó diez puntos, seis por encima de las anterior siete salidas de la temporada. Además echó un cerrojazo que sólo rompió el Recreativo y en los tres partidos en que se impuso no encajó un solo gol. Así, marcó seis y apenas recibió dos. Nada que ver con los guarismos previos: siete tantos suyos y hasta once de sus rivales. El paso adelante lejos de El Arcángel venía de maravilla para asaltar el play off de una vez por todas…

Sin embargo, el conjunto blanquiverde fue a tropezar donde más fiable resultaba. Éste no era otro lugar que su propio campo, donde de apenas ceder puntos pasó a regalar algunos que otros. Así se tomó Raúl Agné el empate ante el Formac Villarrubia, y no por menospreciar al adversario sino por el juego de su equipo. El equilibrio en el duelo con los manchegos (1-1) fue lo que hizo saltar las alarmas estadísticas. Porque desde la decimotercera jornada antes mencionada el Córdoba sólo fue capaz de ganar uno de sus cuatro encuentros como local. Dos los selló con igualdad en el tanteador y otro con derrota, la primera del curso. Hizo cinco puntos, marcó seis goles y recibió cinco.

De estos últimos números dos apuntes sobresalen. Por un lado, la comparativa directa con la trayectoria del cuadro califal como local. En los anteriores seis encuentros que disputó en El Arcángel apenas cedió un empate y ganó todo lo demás. Se convirtió en el mejor equipo en campo propio del Grupo IV, sólo superado por el Marbella -aunque el equipo de la Costa del Sol tenía en ese momento un partido más en este sentido-. En esa etapa, los blanquiverdes anotaron ocho goles y sólo recibieron dos. Suceda lo que suceda en las dos siguientes contiendas en el coliseo ribereño -hasta igualar los seis mencionados- el camino está torcido.

Resulta más significativo si cabe el segundo dato que arrojan las cifras, ya en relación con las descritas en la dinámica actual como visitante. Desde la decimotercera fecha del campeonato, con idéntico número de partidos en casa y fuera, el Córdoba sumó el doble de puntos en feudo ajeno que en el suyo. Diez fueron los que acumuló en su rol de foráneo y, como también quedó dicho, cinco como local. Pero no sólo eso sino que el conjunto blanquiverde mostró una mayor solidez defensiva en otros campos que en El Arcángel. Si bien en ambos casos marcó los mismos goles, que fueron seis, en el primero encajó sólo dos y en el segundo hasta cinco.

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