El gol, una responsabilidad compartida en el Córdoba

Abel celebra un gol ante el Depor. FOTO: MADERO CUBERO
Los seis tantos marcados por el conjunto blanquiverde en el campeonato tuvieron autoría diferente y sólo repitieron Abel Gómez y Carlos Caballero en Copa

El gol. Ese instante en que un balón da pie a ilusiones, que desata emociones. Esa razón de ser del fútbol, el alma de un deporte en que el portero tiene ese cruel destino de padecer. El gol es el secreto que todos quieren descubrir, la fórmula de alcanzar los triunfos y vivir en la alegría. Quizá por eso la figura del delantero sea la más cotizada y la más aclamada, siempre que marca el camino del gol. Al Córdoba no le falta en este inicio de temporada, y ni mucho menos estuvo ausente en el último encuentro que disputó el conjunto blanquiverde ante el Numancia. Los de Pablo Villa perforaron las redes de la meta soriana tres veces y cada una de ellas apareció bajo una autoría diferente. No repitió ningún goleador, circunstancia que por cierto es tónica dominante en el cuadro califal tras las primeras cinco jornadas de Segunda.

Seis tantos ha anotado hasta el momento el conjunto blanquiverde y seis goleadores diferentes ha tenido. El gol todavía no tiene dueño en el Córdoba, aunque sí existe la confianza de que pronto aparezca esa figura. El hombre llamado a ser el artillero del equipo de Villa es Xisco, quien sin embargo no logró marcar hasta el pasado domingo. El balear no estuvo afortunado de cara a la portería rival en las cuatro primeras fechas del curso liguero, pero al fin rompió su sequía ante el Numancia. Ese primer gol seguro que le otorgará la confianza que necesita atacante para que su cuenta anotadora no deje de crecer partido tras partido. Aun cuando el punta no pudo provocar disgustos a los guardametas contrarios, la escuadra califal contó con la inestimable colaboración de otros cinco jugadores. El primero fue otro delantero. El argentino-israelí Strahman se encargó de marcar el primer tanto del Córdoba esta campaña.

Una semana después, el gol llegó de las botas de López Silva. El onubense aprovechó un gran movimiento dibujado en pizarra para destrozar las estadísticas negativas del Córdoba en Riazor. Fue el primer hombre de centro de campo en anotar. El domingo se sumaron a esa lista Abel Gómez y Carlos Caballero. Estos son los únicos que sí han repetido en el presente curso, pero no en Liga. El sevillano y el madrileño fueron los autores de los tantos que el conjunto califal marcó al Deportivo de la Coruña en su duelo de Copa. Pero para rizar el rizo, también surgió desde la zona de retaguardia el ingrediente más sabroso del fútbol. Iago Bouzón evitó con un sensacional testarazo que el Alavés consumara su asalto a El Arcángel en la tercera jornada de Segunda. El zaguero anotó en otra jugada de estrategia, igual que hiciera López Silva.

El reparto de autorías en los goles del Córdoba, lejos de ser algo negativo, es el mejor síntoma de que este equipo puede contar con cualquiera de sus piezas a la hora de llevar la euforia a las gradas. Además, es muestra de que el gol tiene diferentes caminos y que todos, o casi todos, los sabe recorrer la escuadra califal, que marcó dos tantos gracias a la estrategia y otros cuatro tras buenas jugadas trenzadas. Tuvieron diversa factura. Desde el cabezazo a la salida de un córner a la vaselina, desde el lanzamiento de falta al aprovechamiento de un pase al hueco casi imposible. Formas y autores diferentes para un gol que no está ausente y que todavía no tiene dueño en el Córdoba. ¿Quién será el primero en lograr la propiedad de ese objeto de deseo? En Jaén quizá se halle la respuesta.

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