De sus gestas se escriben estas páginas

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El gol de Lolo Jarque es la causa. También el carácter insaciable de Alfonso Cabello. O el admirable afán de superación de Genoveva Tapia. Son sólo unos ejemplos de los muchos que pueden señalarse y de los que muchos suelen quedar atrás a veces. Los éxitos tienen sus firmas, las de unos deportistas, sin que importe el género, con la más elevada capacidad de sacrificio. Porque el talento, que no les falta, nada es sin trabajo y constancia. Valores estos, todos, que no son los únicos para quienes realmente son los responsables de cada noticia que los medios de comunicación ofrecen. No en vano, de sus gestas se escriben estas páginas -entiéndanse como las piezas de este periódico o de cualquier otro, o de las que ocupan un lugar en radio o televisión-. Ésta es la razón por la que cada año desde hace unos cuantos tienen su reconocimiento de parte de la prensa.

La sede de la Diputación Provincial, el Palacio de la Merced, acogió el lunes otra Gala Anual de la Asociación de Periodistas Deportivos de Córdoba (APDC). Ésta, como es habitual de un tiempo a esta parte, tuvo como único objetivo premiar a los mejores del deporte provincial en 2019. Ahí se encuadran clubes y deportistas a título individual, y no sólo en dos o tres categorías. Incluso hubo reconocimiento para un veterano colega de profesión, como lo es Luis Beltrán.

Principales fueron los títulos a mejor club y deportista, tanto masculino como femenino. En el primero de los casos, como ya se supo allá en diciembre, la APDC quiso premiar al Córdoba Patrimonio de la Humanidad por su histórico ascenso a Primera en verano de 2019 y también, por ende, por su no menos inolvidable estreno en la élite el fútbol sala nacional. Alfonso Cabello recogió uno de los dos galardones de esta categoría en el ámbito personal. Sobran los motivos para reconocer al rambleño, que apenas unas semanas después de ser designado por los periodistas obtuvo su sexto campeonato del mundo -el quinto en kilómetro-. Genoveva Tapia le acompañó en este apartado al ser elegida la mejor deportista femenina. Tampoco restan razones: una lesión de rodilla obligó a la jugadora de Cañete a abandonar el baloncesto pero no del todo. En silla de ruedas es una referencia y sin ir más lejos consiguió con España el billete para los próximos Juegos Paralímpicos.

Fue el salón de actos del Palacio de la Merced el escenario de una gala que también reunió a jóvenes y veteranos en lo que fue un impulso a los talentos futuros y toda una ovación a quienes son espejo en que mirarse. Así, Raquel Montoro recibió el premio a la mejor promesa después de debutar con la selección absoluta de voleibol con sólo 19 años. Mientras, Raquel Pérez fue reconocida por su trayectoria. No era para menos pues a sus 45 años continúa al pie del cañón en las pistas con el Maristas Córdoba. Y después de un cuarto de siglo de juego. Ahí es nada. Además se quiso galardonar al Open de Andalucía de taekwondo como evento más destacado, al Ayuntamiento de Pozoblanco por la promoción del deporte y a la escuela de fútbol Kurtuba por fomentar la práctica inclusiva.

Además, fueron concedidas varias menciones. La primera recayó en Fátima Gálvez, una de las referencias en foso olímpico (tiro olímpico) que obtuvo unos resultados más que positivos en el presente cuatrienio olímpico. Dos más fueron para los hermanos Ismael y Pablo Tamba, campeones de Europa de baloncesto en sus categorías. Otros estuvieron dirigidos al Córdoba de Balonmano, que a su magnífica labor en cantera sumó el pasado verano un gran ascenso a División de Honor Plata, y a José Andrés González, quien a sus 83 años no abandona el atletismo. Por último, la APDC entró el título de socio de honor al periodista Luis Beltrán.

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