El Córdoba Patrimonio prolonga su agonía en casa tras caer en un partido de locura
Vista Alegre se vestía de gala para acoger una cita histórica. El Córdoba Patrimonio alcanzó su partido número 200 en la máxima categoría del fútbol sala nacional, un hito que el equipo de Emanuel Santoro quería festejar rompiendo de una vez por todas su mala racha como local. Enfrente, un Servigroup Peñíscola herido por las bajas pero empatado a 25 puntos en la tabla, lo que auguraba una batalla sin cuartel. Y vaya si lo fue. Los cuarenta minutos se convirtieron en una auténtica montaña rusa de emociones, con ventajas para ambas escuadras, rojas, revisiones de VAR, pero que se terminó decantando del lado visitante en los compases finales.
El choque arrancó con los habituales minutos de tanteo entre las pizarras de Santoro y Valladares, aunque fueron los blanquiverdes quienes primero enseñaron los dientes. Pablo del Moral avisó desde lejos, Carlos Gómez obligó a Acosta a sacar un buen pie y Murilo rozó el premio tras un robo en presión alta a Saladié. Sin embargo, la mala fortuna se cebó con los locales a los cuatro minutos. En una jugada trabada con varios rebotes, Ferreira puso un centro desde el perfil diestro que Arnaldo Báez, en su intento de despeje, introdujo accidentalmente en su propia portería para subir el 0-1.
Lejos de venirse abajo, el cuadro cordobesista encontró un salvavidas inesperado gracias a la tecnología. Una dura falta de Pablo Muñoz para cortar una contra letal fue revisada por el VAR a petición local, acabando con la tarjeta roja directa para el jugador visitante al ser el último hombre. En esa superioridad, Arnaldo Báez se redimió de su error previo anotando el empate con un potente disparo desde la frontal que rebotó en la cruceta inferior y tuvo que ser validado como gol fantasma por el videoarbitraje. Y la locura se desató apenas dos minutos después, cuando Hugo Expósito se llevó un balón a trompicones ante Víctor Pérez y lo clavó en la misma escuadra para culminar la remontada (2-1).
Pero la alegría duró un suspiro en la parroquia califal. En el minuto 10, un recorte y disparo del zurdo Matheus Ferreira tocó en un defensor blanquiverde, desviando la trayectoria lo justo para despistar a Fabio y devolver las tablas al luminoso (2-2). Era un toma y daca constante, pero lastrado en ocasiones por el miedo a perder. El Córdoba Patrimonio vio cómo se le anulaba un golazo de falta a Arnaldo Báez por ser libre indirecto, mientras que Fabio emergió como salvador para desbaratar un mano a mano providencial tras una contra castellonense. Con opciones para Hugo y un disparo del visitante Sancho rozando el palo, el pitido intermedio mandó a los jugadores a vestuarios con todo por decidir.
Tras el paso por vestuarios, se mantuvo la tensión y la máxima igualdad sobre el 40x20. El Peñíscola elevó sus líneas con una presión muy alta que dificultó enormemente la salida de balón califal, en un ritmo de juego que obligó a ambos conjuntos a realizar continuas permutas para refrescar piernas y desatascar el juego. Sin embargo, el infortunio volvió a golpear a los califas de la manera más insospechada en el minuto 25. Tras un disparo desde campo propio de Fabio que repelió Acosta con los puños, Elías empalmó el esférico de primeras desde su propia área para introducirlo en la portería desguarnecida y firmar el 2-3.
El tanto espoleó a los blanquiverdes, que dieron un paso al frente pero se toparon de nuevo con un Acosta providencial ante un punterazo de Pablo del Moral. Las transiciones rápidas pasaron a dominar el choque, con el cuadro levantino perdonando la sentencia en las botas de Saladié, que mandó incomprensiblemente alto un pase de la muerte. Las alarmas locales terminaron de encenderse con la retirada por lesión de Carlos Gómez, que se marchó cojeando de su pierna izquierda, aunque al final quedó en nada. Justo después, el meta visitante volvió a vestirse de héroe para sacar un mano a mano a bocajarro a Arnaldo Báez tras un pase milimétrico de Murilo.
El tramo final se convirtió en un auténtico intercambio de golpes donde el sufrimiento dio paso a la épica efímera. En el minuto 36, el propio Murilo lograba el ansiado empate (3-3) al definir por debajo de las piernas de Acosta tras una brillante transición. Pero el destino fue cruel con los de Santoro, ya que en la jugada inmediatamente posterior, Sancho conectó un testarazo a la salida de un córner para enmudecer Vista Alegre con el 3-4. La tensión estalló en un rifirrafe entre Murilo y el propio Sancho, saldado con amarilla tras revisión en la pantalla, antes de que Santoro quemara las naves con Arnaldo Báez como portero-jugador a falta de tres minutos para el final. Pese al asedio, los disparos postreras de Pescio y Murilo no encontraron la red.
El bocinazo final confirmó un doloroso 3-4 que ahonda en la preocupante alergia del Córdoba Patrimonio de la Humanidad a vencer en su propio feudo. Desde noviembre no saborea Vista Alegre un triunfo. En el día de su partido 200 en la élite, los blanquiverdes dejaron escapar un tren de oro ante un rival directo para alejar definitivamente el peligro de la zona baja. Con la permanencia bien encauzada pero sin margen para desconexiones, el equipo deberá recomponerse anímicamente para afrontar su próximo compromiso liguero de nuevo en casa ante el Santa Coloma, donde romper la sangría como local se ha convertido ya en una obligación imperiosa.
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