El Fontanar vuelve a respirar deporte

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Otro paso más hacia la normalidad en el deporte. El Instituto Municipal de Deportes de Córdoba decidió reabrir este lunes las instalaciones deportivas El Fontanar con un aforo máximo de 40 personas, y no han sido pocos los atletas que ya han pasado por dicho recinto en busca de recuperar lo antes posibles las sensaciones dispuestas antes del periodo de cuarentena. Los espacios habilitados son la pista de atletismo, la de salto de altura, salto pértiga, salto longitud, lanzamiento jabalina, (la jaula de lanzamientos está clausurada y no se permiten los lanzamientos de martillo y disco) y el campo de césped natural. En este sentido, el atletismo califa vuelve a hacer resonar fuerza uno de los recintos deportivos más emblemáticos de la capital. Eso sí, con las precauciones adecuadas, ya que los presentes trataban en todo momento de mantener la distancia necesaria entre los mismos.

Una de las corredoras cordobesas más destacadas es Irene Rancaño, quien actualmente milita en las filas del Club Bahía de Algeciras, además de contar con un laureado palmarés en carreras populares y en diversas citas autonómicas de campo a través. Rancaño reconoce que "he estado trabajando de manera diferente" durante el confinamiento, aunque "no he parado". De este modo, con la ayuda de un rodillo y una elíptica, la atleta califa ha podido seguir sumando kilómetros desde su casa, además de poder centrarse, junto a la ayuda de su entrenador, en los distintos puntos que pueden dar lugar a lesiones. Es por ello que ha podio "seguir haciendo un trabajo continuo y similar en cuanto a intensidad y fuerza", subraya.

Sin embargo, dicho esfuerzo no puede compararse con el que se pueda desarrollar en una pista propiamente dicha. Por tanto, una vez recuperada dicha opción, la cordobesa trata de volver a su rutina de manera progresiva. "Aún queda mucho por mejorar y hay mucha incertidumbre respecto a las competiciones", por lo que "la pista de atletismo solo voy a utilizarla por ahora para hacer las cosas imprescindibles, como técnica de vallas o trabajos tipo test", es decir, cosas que requieran sí o sí de una pista, cuyas características "son muy distintas a las que pueda haber en la calle o en un parque", matiza. De cara al futuro más próximo, la atleta recalca que "nos hemos olvidado un poco de las competiciones y estamos acumulando carga. Mi entrenador siempre dice que esto es como una pirámide y ahora mismo estamos trabajando la base, para cuando llegue la competición poder alcanzar el pico y estar al 100%".

Por su parte, otro de los que no ha dudado en volver a vestirse de corto en dicha instalación es Juan Ignacio Grondona, uno de los fondistas jóvenes más destacados del panorama andaluz. El deportista del Club Atletismo Cordobés pudo pasar la cuarentena entrenando gracias a una cinta, lo que le ha permitido "seguir manteniendo la rutina de entrenamiento", para posteriormente, una vez que se pudo salir a la calle, "realizar series en una recta que tengo medida de aproximadamente 1.000 metros", afirma. Él fue uno de los primeros en estrenar la pista de El Fontanar el pasado lunes, con el propósito de "ir cogiendo sensaciones de ritmos rápidos, más parecidos a la competición". En cuanto a su planificación, Grondona resalta que "llevo dos meses metiendo bastante volumen". El atleta admite que "me gustaría saber cuál va a ser la primera competición, aunque aún no hay nada del calendario nacional. Me gustaría saber si habrá alguna prueba de pista o si se pasa directamente a la siguiente temporada con las de cross", por lo que "ahora mismo vamos a planificar como si hubiese competiciones en julio o agosto. Si las hay estaríamos en muy buena forma, y si no, sería un buen periodo de entrenamiento, que después asimilaríamos bien para las competiciones de octubre o noviembre".

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