La extraña relación entre los goles y su rentabilidad

Los jugadores del Córdoba celebran un gol FOTO: MADERO CUBERO
El Córdoba marcó en las tres últimas jornadas sólo tres tantos menos que en las nueve anteriores y sin embargo redujo su impacto en los resultados, aunque siempre que anota suma

Es un debate que nunca deja de estar presente. Si no se encuentra la portería rival con facilidad, surge la idea de que falta gol. Si se halla el camino para marcar con más asiduidad y no se gana, se entiende que de nada sirve. Ni tanto ni tan poco, pensará Pablo Villa, que ha visto como su equipo logra en las últimas tres jornadas apenas tres tantos menos que en las anteriores nueve. Pero esa mejoría en ataque no tiene los efectos deseados en lo que a puntuación se refiere. No en vano, la rentabilidad de las dianas del Córdoba se ha visto reducida, a consecuencia claro está, de que la meta propia ya no queda a cero como ocurría hasta hace unas semanas. Con todo, siempre que marca el conjunto blanquiverde, éste suma algún punto a su casillero.

Al comienzo de la temporada el asunto del gol era tratado por la falta de efectividad de cara a la portería contraria. Se generaban bastantes ocasiones, pero no existía acierto. Eso llevó al equipo de Villa a alcanzar las tres primeras jornadas del campeonato con el mismo número de tantos. Entonces, no resultaba especialmente preocupante dicha situación porque la rentabilidad que otorgaba al Córdoba cada una de sus dianas era notable. En esas tres fechas obtuvo siete puntos de nueve posibles. Es decir, le sirvió para cosechar dos triunfos y al menos sumar en el otro encuentro disputado. Habría escasez de goles, pero estos tenían un alto valor.

La sequía se mantuvo lejos de casa, mientras en El Arcángel se rompió con ella ante el Numancia y el Girona. En esos dos partidos, el Córdoba anotó cinco goles, dos más que en los otro cinco disputados. Se mejoró en cuestión de efectividad y se continuó con una alta rentabilidad. En ese momento, ya en la séptima fecha del campeonato, la escuadra califal sólo había encajado tres tantos, lo que permitió que se sumara incluso cuando no se marcaba, como sucedió en Jaén. Aun así, el acierto de cara a la portería contraria era todavía una tarea pendiente. Un deber con que no se cumplió en Las Palmas y que al final pasó factura. En aquel duelo y en el posterior en Lugo, el equipo no marcó y acabó la novena jornada con menos dianas que choques jugados. Encima, se había perdido la condición de muro apenas franqueable en defensa de que gozaba el conjunto blanquiverde.

De esa sequía se ha pasado en tres semanas a un alto promedio goleador, alto si se tienen en cuenta los datos ya ofrecidos. Ante el Sabadell se volvió a dar la máxima rentabilidad posible al único tanto marcado con un nuevo triunfo, pero en Murcia y ante el Sporting, cuando mejor olfato tuvo el Córdoba en ataque, menos disfrutó de ello. Los de Villa se olvidaron de la escasez e hicieron en los dos últimos partidos algo menos de la tercera parte de la totalidad de sus dianas en lo que va de temporada. Dos goles por partido y sin embargo sólo se sumaron dos puntos. Creció la efectividad y se redujo la rentabilidad. Con ocho goles en nueve partidos se cosecharon 14 puntos, con cinco en tres sólo cinco.

En este sentido, pesan los tantos en contra, que también han crecido. En los últimos dos encuentros, el Córdoba ha recibido sólo dos goles menos que en los anteriores diez, un dato que debe servir para trabajar en materia defensiva y volver a la fortaleza que al comienzo de campaña reportó el equilibrio exacto para hacer rentable cada diana. Aun así, existe algo mucho más importante, más allá del mayor o menor acierto en ataque y seguridad en la retaguardia. Esto es la utilidad que siempre tienen los goles del conjunto blanquiverde, pues cada vez que vio portería sumó al menos un punto. Es decir, ningún tanto fue anotado en vano.

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