El “efecto Romero” y la escalada del Córdoba B

José Antonio Romero anima a sus jugadores en un partido del filial FOTO: LARREA
Desde la llegada del nuevo técnico el filial blanquiverde suma 20 puntos de 45, un dato gracias al cual respira después de llegar a la octava jornada con sólo uno

Bien es cierto que la reacción no se dio de una semana para la siguiente, al menos en lo que a resultados se refiere, pero sí se dejó notar ya en los primeros encuentros tras el cambio. Transcurridas varias jornadas, la mejoría sobre el campo comenzó a ser mucho más fructífera también en el marcador. Lo fue tanto que en estos momentos no es necesario soñar para creer en la permanencia, un objetivo para el que gana cada vez más opciones el Córdoba B. El "efecto Romero" es un hecho. Y no es sencillo, ya que el filial se encuentra en plena y continua reconstrucción, con bastantes bajas -la última la de Adri Cuevas, cedido al Nástic de Tarragona- y alguna incorporación. En ese sentido, queda trabajo por hacer, de forma que el técnico blanquiverde no duda en contar con juveniles que aportan frescura al equipo.

Sea como fuere, los números del segundo equipo califal son en las últimas seis fechas del campeonato del Grupo IV de Segunda B son los propios de un conjunto que logró cambiar la peor de las dinámicas por otra mucho más positiva. En ese período, sumó 13 puntos de 18 posibles; cedió un empate y una derrota en seis encuentros. Además, apenas encajó dos tantos y mejoró su promedio anotador con siete dianas -hasta ese momento, había marcado 12 goles en 17 partidos-. Gracias a esa racha, recuperada en la dura visita al Linense y que se saldó con el segundo triunfo lejos de su campo de la temporada, el filial mira la tabla con cada vez mejores expectativas. Se mantiene el pulso con el Sevilla Atlético y el San Fernando, se comienza a marcar diferencias con Sanluqueño -que visitará El Carpio este sábado- y Écija y se ve de cerca a La Roda y Arroyo.

La situación es bien diferente respecto de la que se daba allá por la octava jornada en que el Córdoba B perdió su primer partido como local en el Municipal carpeño. Aquel día el Cartagena se impuso por 1-3 y dejó a Pepe Puche al borde de una destitución que finalmente se produjo. Al paso por esa fecha, el filial era colista y apenas sumaba un punto de 24. Las cifras también pesaban en materia de goles. Con el yeclano en el banquillo, el cuadro blanquiverde sólo marcó cinco tantos y recibió 16. Era necesario un cambio de rumbo. Pareció que se daría más pronto que tarde, pues José Antonio Romero se estrenó con un empate a uno en La Roda. Una semana después repitió resultado ante el Cacereño. La imagen mejoró, pero hizo falta esperar a la décimo cuarta jornada para que los califales conocieran la victoria esta campaña y en la categoría de bronce.

Así las cosas, en los primeros ocho encuentros que disputó el filial bajo la dirección de José Antonio Romero la mejoría sólo supuso siete puntos. Sin embargo, y después de caer ante Lucena y La Hoya de forma consecutiva, el equipo terminó por reaccionar en el tramo antes citado. Transcurridas 15 jornadas con el nuevo técnico, el Córdoba B suma casi la mitad de los puntos en juego: 20 de 45 posibles, algo que le lleva a estar muy cerca de abandonar la zona de descenso. El sábado tiene una buena oportunidad para marcar hacer mayor su ventaja respecto del Sanluqueño, rival directo que le visita y que ahora se encuentra a cuatro puntos. La permanencia queda a sólo dos.

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