Deivid ya es del Valladolid

Deivid, en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva del Córdoba | MADERO CUBERO

“El Córdoba Club de Fútbol y el Real Valladolid han alcanzado un acuerdo para la incorporación a la entidad blanquivioleta de Deivid, David Omar Rodriguez Barrera. Desde el club queremos mostrar nuestro agradecimiento al jugador por su trabajo durante estas temporadas y le deseamos éxitos en su carrera deportiva”. Así, sin más. Con este escueto comunicado, el Córdoba cierra su relación con el que ha sido capitán del equipo en la última temporada.

De manera simultánea, el Real Valladolid también ha oficializado la contratación del futbolista canario a través de su web. El club pucelano se hace con el futbolista hasta el 30 de junio de 2019. No se especifica si ha sido en modalidad de traspaso -el jugador tenía un año más de contrato con el Córdoba- o si se ha producido una rescisión para que quedase libre.

Deivid entrenará ya este miércoles con sus nuevos compañeros y será presentado este viernes a partir de las 12:30 horas en la sala de prensa del Estadio José Zorrilla.

La despedida de Deivid

“Nunca pensé que llegaría este momento, pero hoy es un día triste para mí porque debo despedirme del cordobesismo. Ha sido un orgullo defender estos colores durante tres años, ser uno de los capitanes de un equipo que ha sido para mí como mi segunda familia y recibir el calor de una ciudad y una afición intachables”, ha dicho Deivid a través de su perfil de Twitter, que había permanecido inactivo desde hace días. El futbolista contrajo matrimonio el pasado sábado. En unos días ha cambiado de vida de forma global.

El central ha querido aclarar que su marcha del Córdoba tiene una explicación meramente futbolística. “Lamento que mi perfil no tenga cabida en el nuevo proyecto deportivo. Así me lo hizo saber el club el jueves pasado, tras lo cual he decidido iniciar una nueva etapa de mi carrera en el Real Valladolid. Así mismo, tras el aluvión de especulaciones que han surgido, dejo constancia de que no se trata de un movimiento económico, sino meramente deportivo”, ha manifestado, antes de finalizar su comunicado con una ronda de agradecimientos.

“Quiero agradecer al Córdoba CF todo lo que he hecho por mí en estos tres años. ¡Gracias afición! Por haber reído y sufrido juntos, porque sin vuestro apoyo no habríamos podido superar los momentos difíciles. También quiero trasladar mi agradecimiento a todos los trabajadores del club, que con su esfuerzo diario hacen posible el sueño de otros. Gracias por los recuerdos inolvidables en Nuestro Reino. Desde y para siempre, seré un cordobesista más”, concluye.

David Omar Rodríguez Barrera, de 28 años y con uno más de contrato -que finalmente no cumplirá-, ha sido uno de los futbolistas con más tiempo de permanencia en el club en la etapa de la familia González. Ha defendido la blanquiverde en 80 encuentros oficiales Su situación no era la de uno más. Portó el brazalete de capitán y su labor como puente para suavizar conflictos -especialmente con la afición- del club ha resultado clave en ciertos momentos de extrema dificultad. Ha disputado un total de 80 partidos oficiales con el Córdoba y su nombre fue portada de los medios en verano de 2014 por un curioso dato: fue el primer fichaje que anunció oficialmente la entidad tras el ascenso a Primera División después de 42 años de ausencia. El central había jugado en la UD Las Palmas, rival cordobesista en ese play off final que se resolvió en uno de los finales más increíbles en la historia del fútbol español. Ya saben, el gol de Uli Dávila en el tiempo añadido después de una invasión de campo por parte de los seguidores isleños. Aquello ya quedó atrás. Y Deivid, que también vivió lo suyo en El Arcángel, llegó a ser el capitán de un Córdoba que evitó en la penúltima jornada el descenso a Segunda B.

Quizá ese logro fuera un motivo de jolgorio para algunos, pero no para Deivid. El canario no cayó en la tentación de vender como un éxito lo que fue más que la resolución de un problema que exigía un análisis para un futuro en el que, tras un increíble giro de los acontecimientos, el central no estará. “Poco que celebrar, mucho que reflexionar y mejorar. Aunque contentísimo de conseguir la salvación por fin. A acabar bien ante los nuestros”, escribió el futbolista en su perfil personal de Twitter. No se trataba de una opinión ventajista. En el mismo tono se vino manifestando el jugador en cada una de las comparecencias en zona mixta y canales oficiales del club -esta temporada tampoco permitió el Córdoba las entrevistas con los medios de comunicación cordobeses-, incluso en las fases más tormentosas del campeonato. Finalmente, el equipo evitó el desastre. Y buena culpa de ello la tuvo Deivid.

El defensa, que nunca se había perdido un partido en su carrera blanquiverde por percances físicos, cayó lesionado en las vísperas del Córdoba-Nástic. Aquel partido lo ganaron los locales por 2-0, a mediados de septiembre del año pasado. Tuvo que pasar por el quirófano para ser intervenido de una dolencia en la cadera y se estimó su vuelta a la competición en un tiempo aproximado de seis meses. El adiós del jefe se dejó sentir. El Córdoba estuvo cinco meses y medio sin ganar un solo partido en El Arcángel. Desde la jornada 8 hasta la 31, desde octubre de 2016 hasta marzo de 2017, solamente fue capaz de vencer en cuatro ocasiones.

En ese periodo hubo un cambio de entrenador -Carrión por Oltra-, de presidente -Alejandro González sustituyó a Carlos González-, de director deportivo -Álex Gómez entró por Emilio Vega- y una batería de fichajes invernales -Lara, Aguza y Bíttolo-, además de crisis variadas con problemas judiciales del club, enfrentamientos con sectores de la hinchada, nacimiento de nuevos grupos opositores y otras menudencias. En suma, que Deivid salió de un equipo autoproclamado aspirante al ascenso a Primera y regresó a un grupo con el ánimo rebajado y consciente de ser uno de los desesperados que peleaban por no bajar a Segunda B.

Sin Deivid, el Córdoba había ganado 4 partidos sobre 24. El canario regresó, directamente como titular, a un equipo que agarró 6 victorias en sus últimas 11 citas. En todas ellas estuvo presente en el once el ex de la Unión Deportiva Las Palmas y Sevilla, un futbolista cuya trascendencia en el equipo va más allá de lo futbolístico.

“Parece mentira que estemos hablando de permanencia con el objetivo que teníamos a principios de temporada”, se lamentó el defensa al final del partido ante el Getafe (2-0), que supuso uno de los momentos más agrios en el tramo final del curso. Al final de aquel choque, en el que el Córdoba despachó una actuación deprimente, se dirigió hacia la grada en la que estaban los seguidores blanquiverdes para compartir con ellos un sentimiento de decepción. “Sobran las palabras en este momento. A estas alturas no podemos decir nada porque ya hemos tenido bastante palabrería durante el año”, indicó Deivid, que dejó en el aire un mensaje: “Lo único que tenemos que ofrecerle a la afición ahora son hechos”. Desde aquella tarde en el Coliseum Alfonso Pérez, el Córdoba no perdió ni una vez más. Trece puntos sobre quince posibles. Salvados. Al fina, una operación cosmética -la décima posición final- que no debería esconder lo que hubo detrás de esta temporada. Deivid lo sabía y lo dijo. Quizá ese fue uno de sus errores. Deivid recala en uno de los clubes potentes de Segunda, un Real Valladolid que le mejorará el contrato y con el que podrá seguir aspirando al ascenso. El Córdoba pierde a un futbolista de referencia.

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