Córdoba, a tus pies en cada rincón de la ciudad

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Miles de personas se congregan en el recorrido que lleva al conjunto blanquiverde desde la estación a El Arcángel

Era la viva imagen de la felicidad más absoluta; el reflejo de la emoción que esperaba a romper cuando terminara una espera tan larga que parecía eterna. Nada es para siempre. Y el Córdoba ya está en Primera. Precisamente hoy es el primer día de una nueva era para el conjunto blanquiverde, el primero en que vuelve a estar en la máxima categoría del fútbol español. Éste es más que motivo suficiente para que las calles de la ciudad se encontraran repletas a partir de las siete de la tarde. Entonces, todavía faltaba algo más de una hora para que el equipo que dirige Albert Ferrer, el que logró el retorno más ansiado, llegara a la ciudad. La afición aguardaba con deseo. En la Estación Central lo hacía dese las seis.

Fue el primer gran momento de la tarde y de la noche, una noche larga. Una cifra incalculable de seguidores califales se dio cita en la estación para recibir a la escuadra blanquiverde. Pero ése sólo fue el comienzo, pues tocaba partir desde allí a El Arcángel. Si bien era de esperar que las calles contaran con una alta concentración de aficionados, nadie podía pensar que fuera tan grande. No quedaba rincón de la ciudad en que no hubiera mayores y pequeños con prendas, bufandas o banderas del Córdoba. La comitiva realizó su trayecto con normalidad. Entre el jolgorio de los que asistían a vitoreaban a su paso, eso sí. En el autobús principal, el descapotable que abría el camino a los demás, los futbolistas saltaban y cantaban junto al cordobesismo.

En los que seguían sus pasos viajaban miembros del Consejo de Administración y de distintas instituciones públicas, así como trabajadores del club, familiares de la plantilla y el cuerpo técnico y algunos periodistas tampoco cesaba la fiesta. A partir de la plaza de Andalucía la multitud crecía de forma casi inesperada. Aunque sin duda la imagen más espectacular fue la que se vivió en la llegada de la comitiva triunfal al estadio. En el balcón de la Tribuna con cabía un alfiler y en los aledaños del coliseo ribereño, en torno a la puerta 00, también era incontable el número de aficionados que esperaban al son de los cánticos con los que se luchó en Segunda B, se soñó en Segunda A y ahora se toca Primera. Y la gran fiesta estaba por empezar.

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