El fin de un camino inolvidable para David Leal

David Leal, en el marcador de Vista Alegre.

Un adiós postergado. Aún no ha llegado el momento en el que pueda no darse esta situación y el fútbol sala, masculino o femenino, pueda ser profesional en todos los aspectos. Aún no ha llegado el momento en el que a un jugador le salga rentable jugar en el 40x20 sin pensar, mientras entrena, en qué hará en el día de mañana. Los futbolistas, aun siendo de Primera División, reflexionan desde primera hora sobre qué les deparará el futuro. "Tengo que estudiar esto porque, cuando me retire, no sé lo que voy hacer". Este pensamiento resuena en muchas cabezas de futbolistas. Por un lado está su talento natural en el deporte, que les lleva a estar donde están. Por el otro, su vocación, la profesión que le va a dar el sustento y la estabilidad necesaria para gozar de una vida relativamente plena.

Tras muchos meses de compaginar dos mundos, David Leal, ya ex jugador del Córdoba Patrimonio de la Humanidad, ha puesto punto final a un libro con letras de oro. Tres ascensos y una Copa Andalucía alberga en su haber colectivo; en lo individual, 112 goles en 144 partidos que le hacen ser una leyenda de la corta historia del club. Entre sus momentos más recordados, el primero de los tres goles a Mengíbar en el segundo choque de la final del ascenso en 2019 y, ya en la máxima categoría, sus tres goles en Primera División ante Inter Movistar, FC Barcelona y Osasuna Magna. Retomando el concepto de los dos mundos, David Leal llevaba compaginando más de un año su trabajo como futbolista con su labor de educador, algo que comentó a CORDÓPOLIS en pleno confinamiento de abril de 2020 tras sus idas y venidas en las convocatorias de 'Maca'.

Su vocación se hizo realidad cuando recaló en el colegio de su infancia, el de Salesianos, donde, a día de hoy, ejerce su labor como profesor de educación física. En cierta manera, poco alejado de lo que muchas veces le hizo tan feliz. Al igual que su antiguo compañero Paco Solís, con quien compartió dos temporadas en Segunda División, más el consiguiente ascenso, su labor en las aulas ha pesado en su siguiente paso vital. El menor de los Leal ha puesto fin al compaginar trabajo y pasatiempo para dedicárselo a los más pequeños en su etapa educativa. "Por circunstancias personales, he tenido que dejarlo un poco de lado por motivos laborales, un gran motivo como han sido siempre mis estudios y mi vocación, que era trabajar en un colegio como profesor", comentaba David en su entrevista de abril. Finalmente, lo laboral venció a lo deportivo y David Leal, futbolista de Primera División, pasará a ser el profesor David, de Educación Física.

En un deporte continuamente en vías de profesionalización, nunca se llega a dar. Es el cuento del haba que nunca se acaba. Casos como el de David Leal, Paco Solís y muchos otros fuera de la provincia cordobesa son más comunes de lo que parece. Sin todavía la categoría de deporte profesional, el fútbol sala sigue navegando en un limbo de indiferencia donde nadie parece tener responsabilidad. Los jugadores de equipos más modestos tienen claro que tienen que y deben trabajar para que haya un horizonte claro cuando la bola deje de rodar por el parqué. En el caso del ala blanquiverde, una leyenda del club con apenas 30 años deja la disciplina cordobesa con la sensación de que pudo haber, implicando a varios círculos, más y mejor.

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13 de febrero de 2021 - 05:30 h