'Chapi' Ferrer y la maldición de los ex en el Córdoba

Albert Ferrer no regresará a El Arcángel este curso. | MADERO CUBERO
Solo Paco Jémez, Villa y Carrión, éste en el filial blanquiverde, actúan en cuerpos técnicos en la actualidad | El catalán, héroe del ascenso a Primera, fue destituido este lunes en el Mallorca

¿A qué dedican su tiempo en la actualidad? ¿Qué realidad viven tras su paso por El Arcángel? Las dos preguntas, muy relacionada la una con la otra, encuentran fácil y clara respuesta. Apenas tres de ellos cuentan en el presente con ocupación en algún cuerpo técnico. Los demás, hasta llegar a la cifra total de nueve, se encuentran por el momento alejados de los banquillos. El último en verse fuera de estos es Albert Ferrer, que este lunes se convirtió en quinto entrenador destituido en Segunda en lo que va de campaña. Al catalán no le fue bien en su aventura al frente del Mallorca, que dio por terminada antes de tiempo. Mientras José Luis Oltra goza de plena confianza en el Córdoba y se postula como líder de un proyecto duradero en la entidad califal, quienes le precedieron en el cargo no tienen ocasión de decir lo mismo. Pero, ¿qué pasó con los preparadores de la era Carlos González?

Paco Jémez. Es de todos cuantos ocuparon el banquillo del Córdoba desde 2011 el que mejor rumbo encontró tras su salida. Después de llevar al cuadro califal a la lucha por el ascenso a Primera, el cordobés inició un periplo al frente del Rayo Vallecano que todavía dura. El actual es su cuarto curso como técnico del conjunto madrileño, al que logra mantener con solvencia en la elite a pesar de contar siempre con plantillas de perfil bajo. Incluso en su primera temporada colocó al equipo en octavo lugar. Su continuidad, sin embargo, la próxima campaña está en el aire. “Posiblemente el año que viene no esté en el Rayo”, señaló este martes. Lo cierto es que se ha ganado el respeto y la admiración del fútbol español por su propuesta.

Rafa Berges. A un hombre de la casa continuó otro en el banquillo blanquiverde. Con el oro olímpico faltó paciencia en el Córdoba y se despidió antes de tiempo, cuando el equipo trataba de engancharse a un play off que no tenía lejos. Tras su destitución en el cuadro califal, el cordobés estuvo a punto de dirigir al Tenerife. Pero no encontró acomodo hasta bien entrada la pasada campaña: firmó por un Jaén con problemas en el vestuario al que no consiguió meter en la fase de ascenso a Segunda. Ahora espera recibir una nueva llamada.

Juan Eduardo Esnáider. La del argentino fue una apuesta fallida en el Córdoba. Su estancia a orillas del Guadalquivir duró poco. Un período breve en el que los números del equipo resultaron más que discretos. Tras un pobre bagaje como técnico califal, el de Mar de Plata no volvió a entrenar. Cambió los terrenos de juego, como entrenador, por el micrófono. A su salida de El Arcángel regresó a su faceta de comentarista de televisión en retransmisiones principalmente de Champions League. Ésa es su actual ocupación.

Pablo Villa. El alcorconero fue el elegido para comandar la tercera etapa del proyecto de Carlos González. Sus avales eran el magnífico rendimiento que el curso anterior logró obtener del Córdoba B, al que llevó a luchar por el ascenso a Segunda B -que después se produjo en los despachos gracias a dicha circunstancia-, y el afecto que por él sentía -y siente- la afición blanquiverde. Las aspiraciones eran máximas, más elevadas que nunca, y la confianza terminó cuando el equipo rozaba las posiciones de play off. Al igual que Paco Jémez, el madrileño también actúa como técnico tras su paso por el banquillo de El Arcángel. Aunque en su caso es tercer preparador del Sevilla, donde atendió la llamada de Unai Emery para entrenar a los delanteros sólo unos meses después de salir del cuadro califal.

Luis Miguel Carrión. Su caso es diferente al resto, pues al catalán le correspondió cubrir la vacante de Villa de manera provisional. Tras haber ejercido como segundo, el barcelonés dirigió al equipo en Soria, donde el Numancia dio un duro correctivo a los blanquiverdes (3-0). Entonces vio llegar a Albert Ferrer, con el que trabajó, junto a Sánchez Jara también, el resto de la temporada 2013-14. El desenlace de aquel curso todos lo conocen. Tuvo oportunidad de festejar, desde dentro, el histórico retorno a Primera del Córdoba. La siguiente campaña continuó como ayudante del catalán y después de Djukic, para en el tramo final de campaña asumió la responsabilidad de ponerse al frente del filial. Estuvo a punto de salvar al B, pero una carambola en la última jornada resultó decisiva. En la actualidad mantiene al segundo cuadro califal a la cabeza del Grupo X de Tercera, con una labor notable.

Albert Ferrer. Llegó, creyó y subió. El catalán participó al frente del vestuario de un ascenso que pasó a la posteridad, tanto por su carácter de histórico como por la forma en que se produjo. El barcelonés, que curiosamente coincidió con Berges en el equipo español campeón olímpico en Barcelona 92´, probó las mieles que nadie en 42 años había saboreado con tanta intensidad. González creyó oportuno que continuara y comandara el proyecto del Córdoba en Primera, que no salió bien. La confianza se agotó en la octava jornada y el entrenador del ascenso fue destituido. Después, hubo de esperar a la nueva campaña, la presente, para volver a ocupar un banquillo. El Mallorca apostó por él: contaba con el aval de un logro histórico. Pero su aventura no marchó bien y este martes, con los bermellones antepenúltimos, se convirtió en el quinto técnico destituido en Segunda en lo que va de temporada.

Miroslav Djukic. El serbio fue considerado en su momento el primer entrenador con experiencia a primer nivel de la era Carlos González. Llegó para reconducir la difícil situación del equipo en Primera, algo que consiguió justo antes de terminar la primera vuelta del campeonato. Sin embargo, tras colocar a los blanquiverdes en decimocuarto lugar una racha negativa, que ya duró hasta final de temporada, fue destituido. Este verano ningún club requirió sus servicios, por lo que se encuentra en paro.

José Antonio Romero. Hombre de la casa, dedicado siempre a los equipos de base, el de La Roda de Andalucía encontró su oportunidad en el primer conjunto blanquiverde tras la salida de Djukic. Se dio la curiosa circunstancia de que tomó el relevo cuando el filial era colista del Grupo IV de Segunda B bajo sus órdenes. La etapa del sevillano en el banquillo del Córdoba no resultó agradable, pues apenas obtuvieron los califales 2 puntos de 33 posibles. Le tocó sufrir el descenso a Segunda. Este verano el club le encomendó la responsabilidad de dirigir la futura Ciudad Deportiva de la Fundación, un proyecto que sin embargo se encuentra detenido en la actualidad.

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