Un ‘sorpasso’ llamativo y muy poco esperado
La primera derrota de la temporada está siendo difícil de digerir para el cordobesista. Se ilusionó después del 0-1 y la imagen dada en los primeros veinte minutos; volvió a la realidad con la remontada en apenas un cuarto de hora, se reenganchó con el 2-2 y los buenos minutos de la segunda mitad… hasta que se llevó el batacazo de siempre con el 3-2 sobre la bocina. Un ciclo que el Córdoba repite sistemáticamente y que le ha impedido pelear por objetivos más ambiciosos en sus dos últimas campañas en la categoría (especialmente la pasada).
Sin embargo, el encuentro dejó más lecturas. Por ejemplo, que el mercado sigue muy presente. Aunque quizá no de la forma deseada. Y es que está por ver qué termina ocurriendo en materia de altas, pero el de salidas es una amenaza continua. Y ahí está el caso de Damián Cáceres, que no sumó minutos en El Plantío pese a que, por momentos, el guion del duelo parecía recomendar la inclusión del madrileño frente a un exhausto -y desacertado- Isma Ruiz.
No obstante, Iván Ania apostó en el centro del campo por un perfil más ‘jugón’ como el de Adnane. Lo cierto es que no van a ser días ni mucho menos tranquilos en el Córdoba CF. Porque el mercado es muy largo y hasta final de agosto puede pasar cualquier cosa. La Championship tiene en el punto de mira a Damián y su cláusula, de dos millones, es un caramelo, en este caso, para el Bolton.
Pero si hubo algo que sí resultó más que llamativo fue ver el ‘sorpasso’ que se produjo en la banda izquierda, donde muy pocos hubiesen apostado a que Kevin Medina iba a tener minutos en la temporada antes que el hombre destinado a adueñarse de ese perfil: Diego Bri. El alicantino, después de un verano en el que parecía ser una pieza que debía elevar el nivel del equipo, vio cómo el partido en El Plantío le dejó a cero.
Desde el club se insiste en que no existía ningún tipo de molestia física, de ahí que la decisión respondiera única y exclusivamente a la elección del técnico asturiano. Ni titular, algo que ya sorprendía en sí mismo, ni tampoco con minutos desde el banquillo. Veremos si el viernes se repite o si, simplemente, se trató de una circunstancia aislada, pero lo cierto es que, con lo esquizofrénico que resulta el mundo del fútbol en las dos últimas semanas de mercado, cualquiera puede acabar volviéndose loco.
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