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Presión, kilómetros y fútbol: el secreto de la nueva medular del Córdoba CF
Incansable. Omnipresente. Incombustible. Infatigable. Cuatro adjetivos escogió este sábado el Córdoba CF para hablar de Isma Ruiz en sus redes sociales, y el cordobesismo no necesitó leer el nombre para saber hacia quién se dirigían. Y es que hay futbolistas a los que se les conoce simplemente por el gesto, y el de Gójar lleva tres temporadas construyendo el suyo en El Arcángel. Es uno de los líderes del proyecto, está claro, pero también ha encontrado buenos acompañantes en un verano en el que la práctica totalidad del equipo se ha renovado. Porque si algo explica la victoria ante el Girona FC (2-1) de este viernes, además de la entrega en general del conjunto blanquiverde, es lo que ocurrió en el centro del campo.
Lo dijo el propio Iván Ania cuando aún le duraba la adrenalina. “Por calidad no les vamos a ganar, porque hay que ser realistas: tienen mucha más calidad que nosotros”, admitió el técnico asturiano, que reconoció, además, que precisamente a sus tres centrocampistas les exige “mucho en la presión”. Pero eso no es excusa para un cuadro blanquiverde que ya conoce a la perfección la idea del ovetense. Y en esa idea, la palabra fundamental es una: presión. Ya sea más alta o más baja, a centrales o a mediocentros. Pero la presión es innegociable para Iván Ania, y el trío de centrocampistas, al menos hasta el momento, lo ha entendido a la perfección.
Cada uno de ellos ha asumido su rol creando una maquinaria muy engrasada a pesar de llevar apenas dos partidos oficiales jugando como equipo. Isma Ruiz sigue siendo el hombre escoba, el corazón del equipo, el apagafuegos y el que inicia la jugada. Yussi Diarra ha sido una de las piezas que más ha echado de menos Ania en estos últimos años, y su vuelta parece más una continuación que una nueva etapa: fundamental en el intervalo, rompiendo líneas y saltando a la presión. Y a estos dos conocidos se suma también un Eder García, más adelantado, que se encarga de apretar a la defensa rival y de buscar puerta. Ya suma un gol. Otro, Diarra.
Una vuelta que sabe a continuación
Y es que el maliense ha vuelto a un sitio donde ya sabía moverse. En Burgos abrió el marcador y ante el Girona hizo el trabajo sordo, ese que no sale en las fotografías pero que sostiene al equipo cuando el rival aprieta. Tanto lo sabe Ania que construyó parte del plan del viernes a su alrededor: el técnico reconoció que querían que el Girona metiese el balón al pivote, precisamente para que saltase él, emulando el gol firmado contra el Barça B. “Sabemos que Diarra ahí es muy decisivo”, explicó. Y cuando los catalanes igualaron la presión y el partido pedía otra cosa, fue el elegido para bajar al doble pivote y reordenar la salida. No es habitual que un futbolista con dos encuentros disputados se convierta ya en el eje de una pizarra.
El caso de Eder García es distinto, porque él sí llegaba a lo desconocido. El renteriano, de 22 años y cedido por el Athletic Club, se presentó en El Plantío con un golazo desde la frontal al filo del descanso y ante el Girona rozó el tercero con un disparo que se marchó lamiendo la escuadra. Pero lo suyo, más que el gol, son los kilómetros. Ania se detuvo especialmente en él para explicar la letra pequeña de esa presión innegociable: salta desde muy arriba y luego “tiene que hacer muchos metros” para volver, algo que el asturiano atribuyó a una “capacidad de sacrificio enorme”. La factura la ha pagado en los dos partidos, y en Burgos tuvo que retirarse antes de tiempo, sencillamente vaciado.
El relevo también da la talla
Y todavía queda una última pata, que es la que permite que nada de lo anterior dependa de que alguien se rompa. Damián Cáceres debutó ante el Girona con el partido pidiendo contención, entró a dar solidez al doble pivote y lo dio, hasta el punto de que el propio Ania lo citó en sala sin que nadie le hubiera preguntado por él. Y conviene recordar quién es ese recambio: hace apenas dos semanas, con el entrenamiento a puerta abierta en El Arcángel, era el nombre que copaba la actualidad blanquiverde por el interés real del fútbol inglés y unas cifras que se movían por encima de los dos millones de euros. Ania zanjó entonces el asunto con un “salidas las veo difíciles”. De momento sigue aquí, y el hueco de Isma Ruiz ya tiene quien lo cubra.
Dos partidos son dos partidos, y en Segunda División las certezas de agosto duran lo que dura la siguiente jornada. Pero en un equipo rehecho de arriba abajo, donde casi todo está por ver, hay una zona del campo que ya funciona como si llevara años junta. Los cuatro adjetivos que el club dedicó este sábado a Isma Ruiz valen, en realidad, para explicar lo que Ania les pide a los tres. Y mientras el mercado sigue abierto y por El Arcángel se asoma alguna que otra mirada interesada, ellos van respondiendo de la única manera que saben: corriendo.
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