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El gran reto del Córdoba para la 26/27
Están siendo días intensos de trabajo, aunque más enfocados a lo que a salidas se refiere. Muchos (el último Sergi Guardiola) están siendo los jugadores que se van despidiendo del club blanquiverde que, a su vez, se esmera en paralelo en ofrecer la mejor confección de plantilla posible para una 26/27 que se presume más dura que nunca en los últimos años. Y es que, a falta de saber qué equipo ascenderá a Primera, el Córdoba ya sabe que tendrá de rivales la próxima campaña a clubes como Mallorca, Girona y Oviedo. Todos con el mismo objetivo. Casi nada.
Por eso hay que hilar fino y tratar de equivocarse lo menos posible. Especialmente con el perfil que se busque para tapar la gran carencia del equipo cordobesista, al menos, durante los dos últimos ejercicios: la fragilidad defensiva. Y es que ese es el debe de un Córdoba que encajó 63 goles en la 24/25 y 61 en el presente curso. Números que hacen muy difícil sostener una tendencia que invite a pensar en el playoff, pues los registros ofensivos no equilibran ese balance negativo en lo que a la debilidad defensiva se refiere.
Algunos de estos conceptos ya se atisbaban, incluso, desde la pretemporada. “Hay cosas evidentes y creo que defensivamente tenemos que mejorar mucho”, decía el director deportivo, Juan Gutiérrez, durante la presentación de Alberto del Moral el pasado 6 de agosto. Entonces el equipo venía de encajar ocho goles en apenas tres partidos amistosos, lo que llevó a Juanito a realizar esa reflexión. “Buscamos equilibrio defensivo, pero eso no parte desde la defensa. Parte de la presión. Son conceptos que tenemos que mejorar y también, mejorar el concepto del balón parado defensivo”, proseguía.
Lo cierto es que hubo momentos en los que el Córdoba pareció resurgir (especialmente en la primera vuelta), pero distó mucho de ser un equipo competitivo en esa faceta durante la segunda, donde llegó a encajar 23 goles en aquella racha de solo un punto de veinticuatro que terminó siendo el auténtico punto de inflexión del curso. Algo, por cierto, a lo que tampoco es ajeno el propio Iván Ania. “Es uno de los debes que podemos tener nosotros. Nos ha costado mantener la portería a cero en la segunda vuelta”, decía en la previa del duelo en Ipurúa. Mientras, además, ponía de ejemplo que “somos el único equipo que tiene un balance negativo de entre los que estamos en la parte media-alta de la tabla”. Acabó con -4, siendo el Ceuta (11º con -12) el único acompañante en ese grupo.
Es por eso que el gran reto del Córdoba para la próxima temporada pasa por tratar de ser un equipo bastante más sólido que los dos cursos anteriores. Solo así podrá competir de manera real, sin titubeos o altibajos muy pronunciados, por meterse en la lucha por el playoff de ascenso.
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