Córdoba es la provincia andaluza que más población pierde por la insuficiente llegada de extranjeros
A Córdoba, como al resto de España, están llegando cada vez más extranjeros. Pero el ritmo de llegada es muy inferior al del resto del país. Tanto que Córdoba es la provincia de Andalucía que más población global pierde. Y eso a pesar de que ha ganado habitantes nacidos fuera de España. Pero su número ha sido insuficiente como para compensar la cantidad de vecinos nacidos en el país que ya no viven en la provincia.
Los últimos datos de la Estadística Continua de Población (ECP), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ponen cifras a esa realidad. A 1 de julio de 2026, la provincia de Córdoba contaba con 772.913 habitantes, 983 menos que apenas tres meses antes y 1.396 menos que al comienzo del año. Se trata de la mayor pérdida de población registrada en Andalucía durante el segundo trimestre, ya que únicamente Huelva acompañó a Córdoba en los números negativos, aunque en su caso el descenso fue de un solo habitante.
La evolución resulta todavía más llamativa cuando se compara con el comportamiento del conjunto del país. España alcanzó un nuevo máximo histórico de población al superar los 49,8 millones de habitantes tras ganar 104.178 residentes durante el segundo trimestre del año. Andalucía también volvió a batir su récord, con 8.778.051 habitantes y un incremento de 8.681 personas. En ambos casos, el crecimiento se explica casi exclusivamente por la llegada de población nacida en el extranjero.
En Córdoba ocurre exactamente el mismo fenómeno, aunque con una intensidad mucho menor. La población nacida fuera de España continúa creciendo de forma sostenida. Hace apenas quince meses, el 1 de abril de 2025, residían en la provincia 43.177 personas nacidas en el extranjero. Un año y tres meses después, esa cifra ha aumentado hasta las 47.145, lo que supone un incremento de 3.968 personas. Solo durante el primer semestre de 2026 el aumento fue de 843 habitantes.
Sin embargo, ese crecimiento no basta para compensar el desplome de la población nacida en España. En el mismo periodo, el número de residentes nacidos en el país ha descendido desde los 729.945 hasta los 725.768 habitantes. Es decir, Córdoba ha perdido 4.177 vecinos nacidos en España mientras ganaba casi 4.000 nacidos en el extranjero.
El resultado es que la inmigración consigue amortiguar el declive demográfico, pero no revertirlo. Sin ese aumento de población procedente del exterior, la pérdida total de habitantes habría sido mucho mayor. La provincia sigue perdiendo población porque el saldo negativo de residentes nacidos en España continúa siendo superior al crecimiento de quienes llegan desde otros países.
La provincia con menos inmigración de Andalucía
Además, Córdoba presenta otra singularidad dentro del mapa andaluz. Es la provincia donde la población nacida en el extranjero tiene un menor peso sobre el conjunto de los habitantes. A 1 de julio de 2026, las personas nacidas fuera de España representan únicamente el 6,09% de la población provincial, el porcentaje más bajo de toda Andalucía. La diferencia con otros territorios es muy notable. En Almería, más de uno de cada cuatro habitantes ha nacido en otro país (26,54%), una proporción muy similar a la de Málaga (25,34%). También superan ampliamente a Córdoba las provincias de Huelva (14,12%), Granada (13,4%), Sevilla (9,03%), Cádiz (8,2%) e incluso Jaén (6,5%).
Esta menor capacidad de atracción de población extranjera explica en buena medida por qué Córdoba continúa perdiendo habitantes mientras el conjunto de Andalucía sigue creciendo. Allí donde la inmigración tiene más peso, el aumento de residentes nacidos fuera de España no solo compensa la caída de la población autóctona, sino que impulsa el crecimiento demográfico.
Los datos publicados por el INE no hacen sino confirmar una tendencia que se viene consolidando desde hace más de una década. La provincia de Córdoba ha pasado de rozar los 800.000 habitantes a comienzos de la pasada década a situarse ahora por debajo de los 773.000, tras una pérdida continuada de población marcada por el envejecimiento, la baja natalidad y la salida de jóvenes hacia otros territorios en busca de oportunidades laborales.
En los últimos años esa caída parecía haberse moderado, gracias en parte al incremento de la población extranjera. Sin embargo, los datos de 2026 vuelven a confirmar que el crecimiento migratorio sigue siendo insuficiente para equilibrar la pérdida de población nacida en España.
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