Una sonrisa con sabor a primer día

Julio Iglesias durante una acción ante el Extremadura

Para todos y para todo hay una primera vez. Sea por el motivo que sea, los estrenos siempre son especiales, ya sea en el terreno individual o colectivo y el último encuentro amistoso del Córdoba fue destacado para algunos de sus protagonistas. La enfermería blanquiverde va poco a poco vaciándose y el objetivo de Germán Crespo, tal y como él mismo se ha encargado de subrayar, es que la plantilla al completo llegue al inicio de liga lo más rodada posible. Para ello es imprescindible que los que se van incorporando al plantel tras superar sus diversas molestias físicas entren lo antes posible al ritmo de juego. Así, el técnico cordobesista aprovechó el partido ante el Extremadura, un día significativo también pues fue el último envite del Córdoba como local antes del comienzo de liga, para dar minutos a tres futbolistas que se habían mantenido inéditos hasta la fecha. 

Uno de los regresos más significativos fue el de Samu Delgado. Lo cierto es que no fue un debut como tal, puesto que el jugador de Belmonte, que aterrizó en la entidad el pasado verano, llegó a disputar hasta ocho partidos con la elástica blanquiverde en la 2020-21. Sin embargo, una dura lesión le apartó del césped para el resto de la temporada. Lejos de venirse abajo, el futbolista mostró su compromiso al ofrecerse a dar de baja su ficha federativa para que entrara otro compañero en el mercado invernal, con el fin de ayudar a reforzar al equipo en su objetivo de ascenso. No se logró aunque el jugador se convirtió desde entonces en uno de los más queridos por la afición. 

Una rotura muscular de cierta gravedad en la inserción del tendón con el músculo de los isquiotibiales le ha mantenido apartado del terreno de juego durante siete meses, por lo que volver a sentirse futbolista ha sido muy especial para él. Apenas fueron diez minutos los que Delgado estuvo sobre el verde de El Arcángel, aunque a buen seguro le supieron a mucho. El conquense se ganó el aplauso de la grada y él lo correspondió con su habitual desparpajo en banda, aunque, como es lógico, todavía está falto de ritmo y debe perder el miedo tras la lesión. 

Otro de los regresos esperados fue el de Julio Iglesias. El joven centrocampista, que en principio iba actuar en el filial el curso pasado, se ganó entrar en la dinámica de la primera plantilla a las órdenes de Juan Sabas. Sin embargo, y siguiendo un camino similar al de su compañero, tras los primeros compromisos sufrió un esguince de grado 3 que le obligó a pasar por quirófano y perderse el resto de la temporada. Inédito durante cerca de diez meses, la cautela fue máxima en torno a su estado físico. Además, por medio sufrió la Covid-19, por lo que también la vuelta ha sido muy deseada. El espigado futbolista fue una de las grandes sorpresas en el once de inicio de Crespo y desde la mediapunta se erigió como uno de los mejores del Córdoba durante toda la primera mitad, aportando ritmo, desparpajo y dando equilibrio al equipo. Es más, el bajón cordobés coincidió con su sustitución en el descanso. 

Finalmente, la tercera novedad en cuestión estuvo bajo palos. Y ésta sí que fue un debut como blanquiverde. Tras llegar con diversas molestias físicas, Felipe Ramos al fin pudo defender la meta cordobesista. Lo hizo tras sustituir a Jaylan Hankins en el tiempo de asueto y no pudo tener una puesta en escena mejor, con varias intervenciones de mucho mérito tras una jugada a balón parado del Extremadura, logrando finalizar el partido con la puerta a cero. 

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Publicado el
20 de agosto de 2021 - 13:53 h