La revolución tardía pero veloz del Córdoba

González Calvo y Juanito, en la Ciudad Deportiva

No lo es por completo pero sí se produce. Aunque ésta es la perspectiva únicamente del principal equipo, que aun así atraviesa un período de profunda reconstrucción. De hecho es la mayor conocida en El Arcángel, como mínimo en su historia más reciente. El Córdoba está en plena revolución, la que se intuyera justo tras el final de la pasada campaña. Salidas, entradas, variaciones… Todo ocurre con celeridad desde hace dos semanas. Sobre todo desde la anterior y durante ésta. Pero la realidad es que el veloz avance del proceso de reconfiguración, que lo es del proyecto en global, se da por otro hecho. La entidad no tiene más remedio que progresar en sus diferentes frentes tras el inicio tardío en este sentido. Básicamente porque viene de sufrir, hasta el 18 de junio, 40 días de silencio institucional.

La incertidumbre fue creciente durante el mes de mayo, en el que no sucedió nada en el club. Al menos de manera oficial pues el trabajo no cesó en los despachos. Desde fuera, en el entorno, se llegó a observar con incredulidad la situación para después ver el asunto con una inquietud lógica. Ya eran muchas las incógnitas en cuanto al futuro inmediato después de consumarse el fracaso estrepitoso del descenso de la primera plantilla a Segunda RFEF -la nueva cuarta categoría del fútbol español-. El transcurso del tiempo sin novedades provocó que los interrogantes fueran más numerosos y a la vez más relevantes. Como razón estaba la circunstancia de que Infinity, propiedad en Baréin, de la entidad barajó incluso un cambio en el órgano rector. Salió el nombre de Luis Yáñez, director general del Rayo, que fue precisamente quien marcó un punto de inflexión para el conjunto blanquiverde.

El tentado directivo del cuadro madrileño rechazó la propuesta hecha directamente por el fondo de capital y esto propició que arrancara la actividad al fin. Con la llegada de una persona de confianza de la familia real del país árabe, el 18 de junio el Córdoba informó del mantenimiento de la confianza en el consejo de administración al tiempo que comunicaba también la continuidad de Juanito como director deportivo y el salto definitivo de Germán Crespo al banquillo del primer equipo. Fue el punto de partida de un club que hasta ese momento había permanecido en quietud públicamente y sólo intervino a modo de excepción con los traspasos, esperados tras el descenso, tanto de Alberto del Moral -con destino Villarreal- y Djetei -rumbo a Albacete-. Aun así, tardó el cuadro califal en ganar ritmo.

Después de anunciar las rescisiones de Manu Farrando y Mario Ortiz, ambas por peticiones de los futbolistas, hubo que aguardar unos días más para que la actividad fuera ya intensa e incesante. El verdadero arranque tuvo lugar realmente hace cuatro, el pasado domingo, cuando el Córdoba hizo oficial la renovación -que es prolongación de contrato con rebaja salarial- de Javi Flores. A partir de ahí los movimientos apenas dejaron de darse. Siete novedades ha habido en este período, con los acuerdos en la misma línea con Edu Frías y Willy Ledesma y hasta cuatro fichajes. El cordobés José Cruz abrió la veda en este sentido, con la llegada también de Ekaitz Jiménez -la única que por ahora no se esperaba-, Felipe Ramos y José Ruiz. De repente, el conjunto blanquiverde encontró agilidad en sus operaciones, muchas de ellas adelantadas y a falta tan sólo de cerrar negro sobre blanco en contratos.

Mientras desde fuera se comprueba la veloz progresión del Córdoba en esta materia, la evolución es similar de puertas para dentro, como se suele decir. No en vano, hoy por hoy el club tiene pendientes al menos tres anuncios más. Y además no son todos del primer equipo. De entrada, se hace de rogar la confirmación de la continuidad de Luismi Redondo, con quien había entendimiento -ya con acuerdo si no firmado, casi- para su renovación por dos temporadas. El extremeño está llamado a ocupar plaza de pleno derecho en el cuadro califal -y no en el filial-. Por otro lado, la puerta de salida es probable que vuelva a abrirse, como mínimo otra vez. Baja va a causar Berto Espeso, en torno al cual disminuyeron las dudas con la llegada de Ekaitz Jiménes y la teórica promoción de Álex Menéndez. Porque éste es otro asunto. Las fichas de sub 23, que obligan a contar sólo con 16 jugadores mayores de dicha edad, parecen tener nombre y apellidos desde el segundo equipo. Para terminar de hilar, el banquillo del B tiene nuevo inquilino. Diego Caro, técnico del Salerm Puente Genil, lo va a ser del principal cuadro de la cantera, un hecho que adelantó El Día de Córdoba y que sólo está a falta de oficialidad.

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Publicado el
1 de julio de 2021 - 05:45 h
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