Se buscan capitanes

Markovic, con el brazalete de capitán en Antequera | MADERO CUBERO

Lo de empezar de cero se lo ha tomado el Córdoba muy en serio. Al pie de la letra. Tres de sus capitanes en el pasado ejercicio ya no están en El Arcángel. Deivid, Luso y Domingo Cisma salieron de la entidad -cada cual de un modo y por una puerta distinta- en un verano para el recuerdo. Todos ellos tenían contrato en vigor. Con Deivid se llegó a una especie de acuerdo mutuo para que el futbolista se fuera gratis al Real Valladolid, en una gestión que causó estupefacción e indignación entre un amplio sector del cordobesismo. El central canario -el primer fichaje tras el ascenso a Primera- no entraba en los planes deportivos, según le comunicó el club, y él no quería irse, según declaró en un comunicado público. El caso es que uno de los defensas más cotizados de la categoría terminó en las filas de un presumible adversario por el ascenso.

Con Luso, que renovó el verano pasado, había una relación difícil porque Carrión optaba por otras soluciones deportivas en el equipo del futuro. El maño no tenía cabida. Lo sabían él y todos. “Sentía que mi etapa en el Córdoba había terminado”, admitió el jugador cuando fue presentado en la Sociedad Deportiva Huesca, que le reclutó a través de Emilio Vega, exdirector deportivo del Córdoba.

Y el caso de Domingo Cisma terminó la purga de capitanes. El sevillano, de 35 años y en plena recuperación de una grave lesión de rodilla -su regreso no se estimaba para antes de octubre-, vio cómo el club ejecutaba una cláusula del contrato para rescindirlo previo pago de una cantidad indemnizatoria en torno a los 70.000 euros, según fuentes cercanas a la operación. El Córdoba aseguró en un comunicado oficial que la ruptura se producía con el consentimiento entre las partes, pero el futbolista deslizó su malestar en unas declaraciones a Cordobadeporte en las que criticaba las formas. “Despedir a un futbolista estando lesionado es improcedente”, manifestó. ¿Se verán en los tribunales? Todo apunta a eso.

La cuestión es que tres capitanes fueron despedidos. Sólo queda Carlos Caballero, el jugador más veterano en el Córdoba de Carlos González. Fue -junto a López Silva y Astrain- el primero en llegar cuando el empresario adquirió las acciones del club, en verano de 2011. En esta pretemporada, debido a una lesión, aún no ha debutado. El de Alcorcón tiene 32 años y contrato en vigor hasta 2018. En principio, sigue en el grupo. Pero a la vista de los movimientos, cualquier desenlace es posible en las próximas semanas. En el caso de un adiós, la nómina de capitanes habría sido completamente dinamitada en una operación sin precedentes en la historia del club.

Dos partidos, tres brazaletes

En los dos amistosos del verano, el Córdoba ha tenido a tres futbolistas luciendo el brazalete de capitán. En el estreno, en Antequera ante el Kenia All Stars, fue Sasa Markovic el que ocupó la función de jefe dentro del campo. El serbio, que terminaba contrato el pasado 30 de junio, renovó por dos años más y abrirá su tercer curso como blanquiverde. Fue el primer fichaje que formalizó el club después de su descenso de Primera División y en la campaña pasada reapareció en invierno después de seis meses apartado por una grave lesión. Los aficionados le profesan un cariño muy especial.

En el bolo estival ante el Écija Balompié llevaron el distintivo de capitanes Alejandro Alfaro y Javi Lara. Los dos fueron renovados también este verano. El extremo onubense, que terminó el campeonato de Liga con un rol protagonista, tiene la confianza de Carrión. Lo de Javi Lara ya se veía venir. El montoreño, que regresó el pasado mercado de invierno al club de su tierra, tuvo un impacto futbolístico y sentimental de primer orden. Después de más de una década ganándose el jornal como profesional por clubes todo el país y un título de campeón en la Superliga de la India con el Atlético Kolkata, Lara retomó una historia que se interrumpió cuando salió del filial sin oportunidades en el primer equipo. Una conmovedora historia: el chaval que se marchó regresa hecho un hombre y con galones.

Los tres capitanes que se fueron tenían contrato en vigor y los tres que -hasta el momento y provisionalmente- les han sustituido fueron renovados este verano. Muy sintomático. El Córdoba ha metido a fondo el bisturí para reconstruirse en sus modos y sus liderazgos.

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